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Constantemente –en medios alternativos y en otros que no forman parte de los denominados grandes medios corporativos (mainstream media o MSM) – se habla y escribe acerca de las técnicas y recursos de que se sirve la élite del poder estadounidense para mantener un control sistemático y efectivo de la información, no solo dentro de los Estados Unidos, sino a escala global.

Según investigaciones independientes sobre el asunto, son seis grandes conglomerados los controlan el 90% de las acciones de las grandes empresas mediáticas que, a su vez, producen el 90% de lo que leen, ven y oyen los estadounidenses.

Según datos publicados por la revista Global Outlook que, desde Canadá, se ha dedicado durante los seis años transcurridos desde el acto terrorista contra las torres gemelas de Nueva York a hurgar en la manipulada versión oficial acerca de aquel acontecimiento, hay seis conglomerados que controlan la información en los Estados Unidos y en buena parte del mundo. Ellos son:

DISNEY, propietario de ABC, Touchdown Pictures, Buena Vista, Hollywood Pictures, Caravan Pictures, Miramax Films, el canal televisivo History, A & F, la revista Discover y otros, con ventas por 34 mil millones de dólares estadounidenses;

AOL/TIME WARNER, propietario de CNN, HBO, la productora de TV y películas Warner Brothers, Castle Rock, Time, Sports Illustrated, People, el semanario Entertainment, Money, Fortune, Netscape y otros, con ventas por 53 mil millones de dólares;

VIACOM, dueña de CBS , Paramount Pictures, Simon & Schuster, Pocket Books, Blockbusters, Showtime, MTV, The Movie Channel & Nickelodeon, BET, Nickelodeon, etc., con ventas por $28 mil millones;

GENERAL ELECTRIC, poseedor de NBC, CNBC, MSNBC, Bravo y Universal Pictures, 13 estaciones de televisión, y estrechamente vinculado a la industria de armamentos y aeroespacial, con ventas por $ 163 mil millones;

RUPERT MARDOCH’S NEWS CORPORATION, dueño de Fox TV, DirecTV, TV Guide, New York Post, The Weekly Standard, 20th Century Fox, MySpace y otros, con $31 mil millones en ventas,

BERTELSMANN ag, una de las corporaciones mediáticas mayores del mundo, es dueña se la RTL-TV europea, Random House, Bantam Dell, Doubleday, Alfred A. Knopf, Vintage Books, y otras que, en conjunto, venden 21 mil millones de dólares.

Los cinco primeros están registrados como estadounidenses y el último se tiene por alemán.

Sería erróneo presumir que estos gigantescos consorcios se subordinan al gobierno de los Estados Unidos y por ello acatan los dictados de la Casa Blanca. Pero sí se acerca usted seguramente a la verdad si supone que, tanto Washington como estos gigantes de la información, son controlados por la misma élite de poder en el ejercicio de su tiranía mundial.

De hecho, al gobierno de los Estados Unidos solo le toca, en la práctica, controlar, a través de sus agencias especializadas en asuntos mediáticos, así como las de inteligencia, contrainteligencia y demás, a un relativamente reducido número de periódicos, revistas, emisoras de televisión y radio, productoras de películas, videos, disqueras, etc., que, unidos a los medios alternativos solo influyen en un 10 % de la población.

Solo a partir del conocimiento de esta realidad se puede comprender de qué recursos se han valido los capitalistas neoconservadores de extrema derecha que han llevado las riendas del poder en Norteamérica en las dos últimas décadas, identificados con el complejo militar industrial y las grandes petroleras, para conducir a la nación de guerra en guerra.

Desde mucho antes, la teoría y la práctica del manejo de los medios por el “establishment” –como se identifica a las fuerzas del gran capital que son los verdaderos dueños del sistema- ha residido en el principio de que no es necesario controlar “toda” la información: basta con dirigir en la dirección apropiada “solo” a aquellos medios que juegan los papeles más efectivos en la formación de la opinión pública.

Es por ello que los gigantescos conglomerados mediáticos que integran el MSM no requieren control por parte del “establishment” o del gobierno, porque ellos mismos son parte del gran capital. Solo se necesita que el gobierno, como simple conductor de una administración disputada por dos partidos políticos en un juego que poco determina en el curso de los grandes acontecimientos, mantenga a los medios independientes y alternativos dentro de sus límites con todos los recursos que le dan las leyes.

Como escudero mayor de la globalización neoliberal, la concentración capitalista de los medios constituye el eslabón ideológico superior de la tiranía mundial que reserva el imperialismo para los pueblos.

Julio de 2007

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