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Alguien debía explicar al Presidente Obama que los cambios en el panorama de América Latina y el Caribe que pudo apreciar de cerca en la Cumbre de la OEA de Puerto España, comenzaron en 1959, en Cuba. No se puede separar el árbol de sus raíces.

Fue la revolución cubana el acontecimiento que abrió la ruta que, de acuerdo con las condiciones específicas de cada nación de la región latinoamericana y del Caribe, han recorrido de diversas maneras los pueblos para hacerse un poco más libres y más dueños de sus riquezas y sus sueños.

Desde el triunfo de la revolución cubana hasta la victoria en este año 2009 del candidato presidencial del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador, en apenas 50 años, los pueblos al Sur de los Estados Unidos han venido librando y ganando combates por su segunda y definitiva independencia que, en su conjunto, expresan el gran cambio en América Latina y el Caribe que tanto contrasta con el aferramiento de Washington a un pasado de dominación imperial insostenible.

Son muchos los admiradores de Obama que lamentan verlo como repetidor de consignas con relación a Cuba propias de la peor retórica neoconservadora.

Se ha convertido en regularidad que, cuando Obama formula ideas de corte progresista o novedoso, enseguida salen asesores suyos que corrigen lo dicho por el Presidente.

Así ocurrió, por ejemplo, durante la celebración de la Cumbre de la O.E.A. en Trinidad y Tobago, cuando el asesor principal del Presidente, Jeffrey Davidow, identificado por la prensa como “el Director de la Cumbre de las Américas”, ofreció su versión a la prensa de una determinada actuación del Presidente y parecían dos ocurrencias diferentes.

“Si Obama se mueve hacia una nueva diplomacia, Dadidow lo hace hacia una vieja” explicó el activista demócrata Tom Hayden en un artículo publicado el 21 de abril en el periódico Huffington Post con título “Obama y su dinosaurio en Trinidad”.

Luego que el Presidente venezolano Hugo Chávez, en gesto diplomático de alta significación política, regaló a Obama un libro sobre la historia de las intromisiones de los gobiernos de Estados Unidos en América Latina, del afamado escritor uruguayo Eduardo Galeano, y el presidente Obama agradeció el hecho como “un gesto bonito”, Davidow calificó despectivamente la actuación del Jefe de Estado venezolano, en entrevista con la cadena ABC de televisión.

Dijo Davidow que Hugo Chávez pretendía beneficiarse de la popularidad de Obama en Venezuela, “que es mayor que la suya”. Trascendió en esta afirmación la intención del asesor de ridiculizar a su jefe, con una especulación que ignora las muchas ocasiones en que Chávez ha triunfado ampliamente en consultas electorales en su país y el acendrado patriotismo de los venezolanos.

Estos criterios del asesor presidencial armonizaban, eso sí, con las críticas a la relación con Chávez formuladas a la cadena Fox por el ex vicepresidente Richard Cheney, en una entrevista que también dedicó a defender los métodos de interrogatorio de la CIA y afirmar que durante mucho tiempo EEUU ha sido el país líder del mundo y “no creo que haya mucho de que disculparnos”, censurando así pronunciamientos públicos de Obama en su viaje a Europa.

En la misma dirección confluyeron las declaraciones de Newt Gingrich, de quien se dice que aspira a la candidatura presidencial republicana en las elecciones de 2012. Señaló que la imagen dada por Obama al estrechar la mano del presidente venezolano, Hugo Chávez, le hizo recordar al ex presidente Jimmy Carter, a quien los neoconservadores desdeñosamente consideran un “débil”.

Lo que se vio de la Cumbre de las Américas no fue mucho, pero fue suficiente para concluir que Estados Unidos está aislado en un continente que hasta hace poco dominaba a su antojo y que esto es el resultado de un proceso de luchas de los pueblos de la región por su independencia, paradójicamente incentivado por la exacerbación de los afanes expansionistas e intervencionistas de los neoconservadores estadounidenses y su proyecto de implantar un desatinado “nuevo siglo americano” de dominación.

Muchos estadounidenses conocedores de la realidad cubana que son seguidores y simpatizantes de Barack Obama, porque lo consideran la persona inteligente y honesta que necesitaba su país en la actual situación de crisis, se han mostrado preocupados por el hecho de que el nuevo presidente esté siendo asesorado por personas manejadas, o captadas, por los neoconservadores, Hillary Clinton entre ellas.

Aprecian que el fantasma neoconservador, que ha controlado el poder real en Estados Unidos a partir del gobierno de Ronald Reagan y que logró sobrevivir ejerciendo poder “tras bambalinas” durante el período de Bill Clinton para reasumirlo después hasta el gobierno de George W. Bush, pretende prolongarse en las tinieblas en tiempos de Barack Obama, evitando, si es posible, concesiones tales como la renuncia al bloqueo a Cuba, hasta renacer más tarde.

Así, en mi opinión, lo perciben muchos observadores desde los sectores más objetivos y sanos de la política estadounidense.

Abril de 2009.

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