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Consternación entre los disidentes cubanos asalariados de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana debe haber causado la noticia de que esa representación había negado el visado a un muy destacado contrarrevolucionario, con un amplio expediente de acciones contra su país que el mercenario suponía que lo hacía merecedor de todos los honores del imperio.

Según información difundida por la BBC Mundo, de Londres, a partir de un despacho fechado el 27 de julio por su corresponsal en La Habana Fernando Ravsberg, “la representación diplomática no respondió a las consultas hechas por la BBC respecto a la aplicación de esta política en el caso de Cuba, donde normalmente los activistas políticos violentos siempre habían recibido visado estadounidense, incluso en casos de asesinato”.

El propio “activista anticastrista”, nombrado Tomás Ramos y conocido en los medios contrarrevolucionarios por “Dumbo”, informó al periodista que la Sección de Intereses de Estados Unidos le negó la visa aduciendo que realizó actividades violentas contra el gobierno cubano.

Ramos le relató que comenzó sus “loables” actividades desde la década de los años 60 en que vivió en la Florida, cuando era enviado por grupos anticastristas de Miami a introducirse en Cuba clandestinamente para realizar acciones terroristas tales como la destrucción de torres de comunicación y organizar alzamientos armados. Fue capturado varias veces y por ello fue condenado a largas penas de prisión. El pasado año salió de la cárcel después de cumplir 18 años de encierro e inmediatamente inició los trámites para regresar a EE.UU., donde su madre se encuentra viviendo en un asilo.

Tomás Ramos dijo a la BBC que se siente traicionado porque “el gobierno de EE.UU. siempre supo de las actividades que desarrollábamos, porque entrenábamos en los Everglades (en la Florida), nos movíamos con armas por Miami y hasta hice un curso de explosivos”. Precisó que su última entrada clandestina en Cuba en 1989 fue organizada por el denominado Partido Unidad Nacional Democrática (PUND), con sede en Miami. El objetivo del comando era derribar las antenas de comunicaciones de hoteles habaneros, pero aseguró que él, además, traía la misión de contactar con altos oficiales del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas para organizar un golpe de Estado.

La tarea, según relató al corresponsal de BBC, le había sido encargada por el Coronel de la CIA Frank Sturgis, el oficial que lo había reclutado y con quien “tenía una vieja relación en Miami ya que él me entregaba US$500 mensualmente”.

“Cuando iba a salir para Cuba me dio una cápsula plástica con los nombres de los oficiales cubanos que debía contactar para organizar el golpe”.

Tomás Ramos se quejó ante el periodista por el hecho de que se le negara la visa aduciendo su pasado violento, cuando esa no era la política que se aplicaba a los cubanos. “De hecho por las calles de Miami se pasean libremente muchos de estos militantes, el más destacado de los cuales es Luis Posada Carriles, autor confeso de muchos atentados, entre ellos el derribo de un avión civil con decenas de pasajeros”.

El corresponsal de BBC Mundo afirma que Ramos no entiende “como es que se me niega a mí y no a toda esa gente, entonces ellos tampoco podrían estar en los Estados Unidos. También a esos luchadores por la libertad -que se merecen todos mis respetos- se les está llamando terroristas”.

“No entiendo cómo me pueden negar la visa cuando el gobierno de EE.UU. fue el promotor de todas las organizaciones violentas en las que estuve. Nuestras acciones eran bien conocidas por el gobierno. Todas las organizaciones a las que yo pertenecí eran legales allí”, dijo el sicario al periodista.

“Esta nueva política afecta a muchos hombres que lucharon por la libertad, mandados por ellos mismos (por Washington) y que hoy están en prisión. ¿Cómo se le puede negar el derecho de asilo a una persona que luchó por ellos? Cumplí misiones para varias organizaciones y para la CIA y hoy me niegan la entrada a EE.UU. Yo me siento herido, me siento frustrado y me siento engañado. No entienden que nosotros trabajábamos con el gobierno”, declaró iracundo el esbirro.

Cabría elogiar el cambio de actitud por parte de las autoridades migratorias estadounidense al negar el visado a un tan connotado terrorista -aunque lo fuera en cumplimiento de tareas que le eran encargadas por Washington-, si no fuera porque el golpe de estado en Honduras de estos días indica que el gobierno de los Estados Unidos mantiene en vigor métodos tan repugnantes como aquellos que ahora condena hipócritamente en “Dumbo”.

Julio de 2009

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