Etiquetas

, , , , , , ,

Muy buenos consejos brinda al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el periodista Mark Danner en su nuevo libro “Stripping Bare the Body” (que podría traducirse “Desnudándose completamente”) y en una entrevista que le hiciera Bill Moyers, animador de un popular programa de la emisora PBS, difundida el 20 de octubre último.

Mark Danner ha sido profesor de periodismo y de relaciones internacionales, tanto en la Universidad de California, en Berkeley, como en el Bard College, de Nueva York. Por más de 25 años ha reportado desde lugares tan críticos y “peligrosos” como Irak, los Balcanes, Haití… y Washington DC.

Recordando sus experiencias en Haití, Danner observa que la más fuerte potencia militar del mundo, con trescientos millones de habitantes, ha ocupado en dos ocasiones en el último siglo a ese pequeño país de siete millones de habitantes tratando de alterar su dinámica y ha sido incapaz de cambiar allí las cosas. Ha fallado miserablemente “sin dudas porque cuando aplicamos el poderío (norte) americano, se movilizan las fuerzas nacionalistas en reacción. Y eso lo hemos visto en todas partes, Afganistán incluido”.

Luego admite que Estados Unidos logró en Irak deshacerse de Saddam Hussein, quien representaba a la minoría sunita que tenía el poder, así como que se estableciera un gobierno controlado por los chiitas, que son la mayoría de los ciudadanos de Irak.

“Pero ahora hay allí un poder chiita, simpatizante de Irán. No está claro si la invasión, al final, sirvió a los intereses de Estados Unidos”, dice Danner. “Lo que si sabemos es que dejó 100 mil iraquíes muertos, o más; destruyó políticamente a la administración de Bush y dejó al pueblo norteamericano escéptico respecto a los futuros despliegues militares de EE.UU.”.

“Y es esto lo que le dejaron a Obama a la hora de hacerse cargo de Afganistán: un público exhausto y escéptico”, resume el autor entrevistado.

Según Danner, Estados Unidos está viviendo la resaca de la guerra contra el terror. Vive aún lo que llama el estado de excepción de Bush; un estado de ley marcial blanda, un estado de emergencia, un estado de sitio impuesto desde el 11 de septiembre de 2001 en el que la falta de garantías, la vigilancia sin supervisión judicial, al igual que las detenciones masivas – no solo de inmigrantes ilegales sino también de ciudadanos estadounidenses- con empleo de torturas o técnicas extremas de interrogatorio se permiten y se certifican legalmente por el Departamento de Justicia. Y todas estas cosas a la sombra legal y política de la guerra contra el terror.

Danner ve igualmente un grave problema para Obama en el hecho de que, para cambiar algunas de estas medidas de Bush, el nuevo presidente corre el riesgo de hacerse políticamente muy vulnerable en el caso de un nuevo ataque terrorista.

Ello se ve no solo en la defensa abierta de la tortura que lleva a cabo el ex vicepresidente Dick Cheney, sino también en las acusaciones a Obama por poner en peligro la seguridad del país al abogar por la renuncia a tales “recursos”.

Danner sostiene que si Estados Unidos está perdiendo su guerra contra los “terroristas musulmanes” es porque todo lo que ha venido haciendo beneficia la táctica de los extremistas, porque promueve la unidad de los musulmanes y el odio a Norteamérica.

Obama, en cambio, había anunciado una política diferente y “su nombre africano, su segundo nombre musulmán, porque es negro, porque habla de un mundo de inclusión, de cooperación y no de unilateralismo”, son una amenaza para los planes de Osama Bin Laden porque proyecta una imagen opuesta a la que conviene a los planes de los terroristas, según Danner.

“No me gustaría estar en la posición de Obama tomando decisiones sobre Afganistán. Creo que está en una situación terrible, porque la guerra es ya profundamente impopular entre los norteamericanos y profundamente impopular dentro de su propio partido político. Si la expande dramáticamente, como le recomienda su general, tendría que mandar 40 mil efectivos adicionales o más, perderá mucho apoyo de los demócratas y pasará a depender del apoyo republicano. Si obvia la recomendación, los republicanos lo atacarán e incluirán el asunto en la lista de cargos en su contra en caso de un nuevo ataque, junto a la renuncia a la tortura”.

“Creo que en esta guerra nos va muy mal. Y, francamente, nos va mal aquí también. Me alegra que la administración de Obama, y creo que también el propio presidente tras la elección afgana, han comprendido que nuestros asociados en el terreno son corruptos e ilegítimos”.

Danner cree que Estados Unidos debe estar claro acerca de cuales son los objetivos que le llevaron allá, que en su opinión eran muy limitados. “Debíamos estar claros de que nuestra presencia en el terreno contradice la razón de nuestra presencia, lo que significa que no queremos estimular futuros ataques terroristas en este país. No queremos que se organicen los jihadistas en gran escala, pero nuestra presencia es un grito de convocatoria para esos grupos… Yo me iría gradualmente fuera de Afganistán”.

Noviembre de 2009.

Anuncios