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“Estos son tiempos de desesperación en Estados Unidos y, a menos que tengamos Guardianes Tea Party que protejan nuestros valores, nos hundiremos. (…) Los socialistas, que alguna vez se sintieron envalentonados, están arrinconados y amenazados ahora. (…) Los globalistas, con todos sus vastos recursos, se organizan para combatir a los conservadores patrióticos, con los dientes y las uñas. (…) El ejército de las tinieblas no será derrotado fácilmente, ellos ansían el control de nuestra amada nación. Ellos saben que, si nosotros vacilamos en algo, ellos pueden ganarlo todo.”

Así comienza un documento elaborado por el Movimiento Tea Party estadounidense destinado a promocionar donaciones de sus “patriotas” seguidores. Las contradictorias afirmaciones que aquí se observan son propias de la derecha populista y dejan ver las posiciones políticas de este aparente absurdo en el panorama político estadounidense que parece ser el Tea Party.

Pese a mostrarse capaces de identificar el papel de Wall Street en la crisis general del país, en vez de abogar por que el gobierno impida los desmanes del gran capital mediante su control, atribuyen los males y peligros a “los socialistas”, que para ellos son todos los que obstaculizan la idea de reducir el papel del Estado y los que no apoyan debidamente cuanto brinde mayor libertad de acción a la “mano invisible” del mercado.

“Consideren que nosotros estamos gastando nuestros recursos con mayor rapidez que nunca para tratar de mantenernos por delante de los socialistas en su acometida de avaricia. Esta lucha nos obliga a viajar a Washington a reunirnos con nuestros legisladores, enviar cuantiosas cartas, y presentar innumerables argumentos”, señalan los del Tea Party en reclamo de ayuda financiera para sus tácticas.

“Peleamos con centavos, muchas veces marchando con las manos vacías contra inconmensurables riesgos. Todo, mientras los socialócratas de izquierda esperan cómodamente el botín. Ya no podemos esperar por más tiempo viendo como en ciudades de Estados Unidos se vuelven contra los ciudadanos obedientes de la ley porque las víctimas ciudadanas quieren protegerse a sí misma, como es el caso de Arizona”.

Un movimiento populista de derecha es, según la teoría, aquel que combina una posición anti élite con esfuerzos por mantener o intensificar un sistema social represivo y de privilegios. Se nutren en buena medida de las protestas y quejas populares contra el sistema que representan, procurando desviar estas motivaciones hostiles hacia alguna sección insignificante de la élite privilegiada o contra otros grupos falsamente identificados como parte de la élite, en especial contra grupos marginales oprimidos que constituyen fáciles blancos y son muy vulnerables. Ellos sirven de chivos expiatorios contra quienes pretenden canalizar las luchas populares, a fin de dejar intacta a la élite que esencialmente protegen.

Contra tales chivos expiatorios aplican sucesivamente técnicas de marginación, demonización, deshumanización para caracterizar a los integrantes del grupo escogido de amenazantes, inferiores, malévolos, pecaminosos o poseídos del diablo. Buscan hacer más fácil la racionalización de sus imputaciones mediante estereotipos, prejuicios, discriminación, y otros recursos para deshumanizarlos y demonizarlos. Contra ellos abundan las referencias apocalípticas, que forman parte de una narrativa central frecuente en el discurso religioso, secular, político y cultural de Estados Unidos.

Los movimientos populistas represivos de derecha se motivan siempre como reacción contra los movimientos revolucionarios, de liberación nacional o por reformas sociales. Se alimentan por los temores a la izquierda y sus avances políticos.

El populismo de derecha tiene una larga historia en Estados Unidos. El primer movimiento populista de derecha fue el KU Klux Klan, surgido como reacción contrarrevolucionaria ante la derrota del esclavismo y la movilización y empoderamiento de la población negra en el Sur tras la guerra civil, durante el período de la Reconstrucción, de 1863 a 1877, para resolver los asuntos que quedaron pendientes de la Guerra Civil, en especial lo relativo a la reinserción social de los negros liberados.

De hecho, el populismo de derecha es parte de la mitología que dice que “el pueblo americano” no se representa ni por los obreros ni por la clase rica sino por la “clase media” o “gente simple” (que no se debe confundir con gente humilde, término que ellos mismos rechazan).

Gran parte de este movimiento es de piel blanca, pero seria un error identificar al populismo de derecha/ neo nazi como de blancos solamente pues no lo es. A veces, son gente que trabaja para vivir, tiene poca educación, no entiende la sociedad en que vive, y reacciona contra los ricos y educados.

Se dice, por ejemplo, que la candidata del partido republicano para gobernadora del estado de Nuevo México es una mujer de ascendencia mejicana que se identifica con el Tea Party pero, como muchos otros hispanos en ese estado, niega su origen nacional y es sumamente conservadora, racista y anti indígenas, probablemente para no ser discriminada ella misma.

Julio de 2010.

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