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Quien quiera explicarse la razón del momento escogido para el lanzamiento de la reciente manipulación propagandística que costó la vida de un prisionero en Cuba, debe considerar los hechos a la luz las dificultades cada vez más grandes que encuentra la extrema derecha estadounidense para justificar su política hostil hacia Cuba en las actuales condiciones de la isla y la región en su conjunto.

Lo cierto es que se han conjugado una serie de circunstancias de pronóstico muy halagüeño que dotan al país de una atmósfera excepcionalmente positiva para la gobernabilidad.

Así, el momento político que vive Cuba a raíz de las reformas previstas en el programa que aprobó el más reciente Congreso del Partido Comunista, que ya comienzan a hacerse realidad, crean en la población un sentimiento optimista de confianza en la capacidad del país para superar las dificultades con la misma disposición con que se han vencido estas durante más de medio siglo.

En el plano económico, está teniendo lugar un crecimiento acelerado del turismo extranjero que ha hecho de la temporada actual una de las mejores en mucho tiempo, poniendo incluso a prueba la habilidad de Cuba de hacer frente a tanta demanda.

“Los hoteles están llenos hasta el tope y la Habana Vieja, centro histórico de la capital se ve repleta de turistas de todo el mundo que aprovechan el cálido sol invernal en cafés al aire libre y paseando por sus estrechas calles coloniales”, ha constatado el corresponsal de la agencia británica Reuters en Cuba.

El 22 de enero, no obstante la prohibición de viajar a Cuba que impone el bloqueo a los estadounidenses, el diario New York Times colocó a Cuba en el décimo lugar de una lista de las 45 ciudades del mundo más recomendables para los turistas de ese país en 2012, por sus ofertas culturales y turísticas.

También asusta a los adversarios de Cuba el anuncio de la visita al país caribeño del papa Benedicto XVI el próximo 26 de marzo, considerando lo mucho que aportó al prestigio de la diplomacia cubana la visita del anterior papa Juan Pablo II, en enero de 1998.

En enero de 2012, llegó a los mares al norte de La Habana la plataforma Scarabeo 9, fabricada en China y Singapur para realizar trabajos de perforación y exploración petrolera destinados a determinar el potencial de petróleo y gas en la zona económica exclusiva de Cuba en el Golfo de México. Esos trabajos, que se realizan en virtud de un convenio entre la empresa cubana Cupet y la española Repsol, son tan significativos para el futuro económico de Cuba que despertaron una intensa campaña en contra de su realización en el Congreso de Estados Unidos, con papel protagónico de los legisladores de origen cubano, todos acérrimos detractores de la revolución cubana, promovidos por la extrema derecha estadounidense en años recientes.

Este conjunto de escenarios de reservado pronóstico para los enemigos de la revolución cubana -junto a otros que se manifiestan en el ámbito hemisférico, tales como los avances y logros de los gobiernos defensores de la independencia, la solidaridad y unidad de los países latinoamericanos y el surgimiento de organizaciones regionales nuevas con exclusión de Estados Unidos- debe haber aconsejado que se lanzara la “goebeliana” manipulación del preso de conciencia muerto en una huelga de hambre en Cuba, cuando no había habido ni una cosa ni la otra.

Ha sido fácil demostrar que el fallecido no era preso político o de conciencia sino común. Y más sencillo aún aclarar que no hubo huelga de hambre alguna pues se observa que la razón de ser de una huelga de hambre es la denuncia y de esta no se tuvo la menor noticia en la prensa corporativa, como es sistemático cuando se trata de protestas en países que no son simpáticos a Washington. No hubo que aclarar que el sujeto contó con todas las atenciones médicas porque el prestigio cubano en esta área lo hacía ocioso.

Como acertadamente escribiera el poeta, dramaturgo y sagaz periodista vasco nacionalizado dominicano Koldo Campos Sagaseta en su columna Cronopiando del Periódico El Nacional, se trató de “un condenado por violencia machista que creyó que iba a escapar inmune si aceptaba ser investido como pacífico demócrata injustamente encarcelado, con la cómplice cobertura de los grandes medios de comunicación (y le) convencieron que su posibilidad de evitar la cárcel dependía de convertir el infame delito de agredir a su mujer en el cívico derecho de exigir la democracia”.

Y fue así como el fanatismo mercenario contra la revolución cubana sumó una baja más a su largo historial homicida.

Hubo otras víctimas, aquellos que, por desinformación o por dinero, se sumaron a la burda campaña contra Cuba.

Enero de 2012.

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