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Paradójicamente, la considerable experiencia de supervivencia que los cubanos han extraído del bloqueo que les ha sido impuesto por el gobierno de Estados Unidos durante más de medio siglo con la peor intención genocida, pudiera servir a los norteamericanos para enfrentar el colapso total de su economía que se le pronostica a la superpotencia.

Una angustia creciente se ha venido apoderando de buena parte de la ciudadanía de esa nación desde la crisis de 2008 sin ser ello reflejado con amplitud en los medios informativos dominantes, aunque sí lo ha sido, con fuerza, en los medios independientes y alterativos.

Pero ya ha llegado incluso a Hollywood, con el filme “Juegos de Hambre” (“Hunger Games”) un escalofriante eco del pavor que se extiende por toda la vasta geografía del imperio estadounidense a medida que se hacen realidad los pronósticos de la debacle.

Dirigida a los auditorios más jóvenes, esta superproducción adelanta lo que podría suceder en ese país al cabo de décadas de guerras perdidas en el exterior y crisis interna. El empobrecimiento extremo lleva a los norteamericanos a rebelarse contra los poderes centrales, que los reprimen sangrientamente. El poder totalitario que surge de esta “victoria” se basa fuertemente en los medios de comunicación que despliegan nuevas e inimaginables tecnologías para manipular a los ciudadanos y ordena como lección a cada uno de los 12 distritos en que dividen a la nación que seleccionen cada año a una pareja de adolescentes entre 12 y 18 años quienes deben luchar entre sí hasta la muerte de todos los contendientes, excepto uno, que será el vencedor y sobrevivirá. Esta sangrienta y diabólica lección aterroriza a los ciudadanos, obligados a ver la batalla hasta el macabro final.

Ha sido tal el éxito de esta película que ya se filma la segunda parte de lo que se estima será una saga que rivalizará con la de Harry Potter en popularidad.

Las lecturas son variadas. Hay quienes estiman que los realizadores critican el totalitarismo de los “powers-that-be” estadounidenses y al papel del ya segundo poder que son los medios informativos. La prensa alternativa emplea “Hunger Games” ya como símbolo de decadencia a las puertas del presente.

Otras lecturas consideran que es una advertencia a los jóvenes de hoy para que no se atrevan a rebelarse contra estos poderes porque los resultados serían los que describe el filme. Proliferan ya en Estados Unidos video-juegos que instan a los jóvenes a aniquilarse entre sí de las más horribles maneras.

En la actualidad, abundan en la red de redes las muestras de pánico en la población estadounidense ante el colapso total que sobrevendría. Algunas, con propuestas e ideas acerca de cómo prepararse para el angustioso fenómeno que conmocionaría al mundo, no solo a Estados Unidos.

Son constantes y diversas las recomendaciones a organizarse comunitariamente para asimilar y sobreponerse al impacto del colapso que los expertos pronostican. Entre las fórmulas que se proponen para este fin están, por ejemplo, las que llaman a los estadounidenses a acometer la formación de tribus que les permitan enfrentar el fenómeno mediante la cooperación voluntaria de vecinos; identificar y explorar fuentes alternativas de agua; organizar jardines productivos colectivos; formar cooperativas alimentarias locales; diseñar sistemas de trueque e intercambios, eventualmente incluyendo una moneda de base local para tales operaciones; prever sistemas locales de energía alternativa; prever un sistema de vigilancia colectiva nocturna a cargo de los propios vecinos; estudiar la organización de las comunicaciones locales y con otras tribus; crear un banco de alimentos comunitario, y organizar un sistema local de asistencia médica que propicie una comunidad saludable.

Los cubanos, desde el derrocamiento de la tiranía de Batista en 1959 hasta hoy, han tenido que enfrentar privaciones inducidas por la hostilidad de Estados Unidos a su revolución que tienen mucho en común con aquellas que ahora amenazan al país norteño. Ello les ha obligado a desarrollar iniciativas comunitarias y socialistas que hoy forman parte integral de su sistema político y social sólido y estable, siempre en proceso de renovación y corrección.

La despiadada guerra con que el gobierno estadounidense ha castigado la desobediencia de los cubanos en un hemisferio que era –pero que ya no es– su traspatio, dotó a la Isla de experiencia suficiente en casi todo lo relativo a la lucha por la supervivencia, algo que pudiera servir ahora a sus amenazados hermanos del norte para resistir el impacto del colapso económico, tragedia cuyo causante es el mismo 1% de la nación estadounidense que nunca ha querido aceptar la independencia real de Cuba.

Diciembre de 2012.

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