RAZONES Y CULPABLES DE LA OFENSIVA ISLÁMICA

Por Manuel E. Yepe

A trece años del de los actos terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, los supuestos responsables de esos hechos han adquirido más poder en la región de donde provenían que el que alguna vez tuvieron antes de declarar Estados Unidos la “guerra global contra el terrorismo”.
Han sido motivo de consternación para un gran número de
norteamericanos las recientes noticias sobre la rápida y aplastante ofensiva a través de una amplia franja de Irak de la hasta ahora desconocida organización fundamentalista cuyo nombre se ha difundido como ISIS (Islamic State in Iraq and Syria) o EEIL (Ejército Islámico de Irak y el Levante), o simplemente como la rama iraquí de la muy difundida y vilipendiada organización al-Qaeda.
Para el público estadounidenses, acostumbrado a prestar muy poca atención a las noticias de otros países, el hecho de que en breve tiempo ISIS / EEIL / AL-QAEDA pasara a controlar buena parte de Irak y una porción de Siria, confirma el fracaso de la política exterior de su país y, peor aún, la posibilidad de que Estados Unidos lleve a cabo otra invasión a Irak.
El escritor, periodista y activista político estadounidense Brandon Turbeville publicó a mediados de junio tres artículos en el sitio Activist Post en los que aporta abundante información y sus
enjundiosos criterios acerca de esta sorprendente nueva situación en el Medio Oriente.
Lo más irónico – dice Turbeville- es que al-Qaeda nunca habría estado en Iraq, ni en Siria, si no hubiera sido por Estados Unidos y si no fuera porque Washington, la OTAN y Occidente en general han sido quienes han organizado, financiado, entrenado, armado y dirigido a ese ente terrorista para servirse de él para sus propios fines.
El escritor cita dos posibles razones para que la OTAN haya enviado a combatientes de ISIS/EEIL a realizar las masacres en Irak y la posterior incautación de grandes franjas del territorio en ese país. Una es que ello brinda la posibilidad de apertrechar a esos agresores en Irak con equipos militares pesados que luego podrán ser
introducidos en Siria a través de la frontera. Ello permitiría hacer pasar tales medios bélicos como llegados por errores técnicos y no en virtud de una transferencia subrepticia de armas.
En segundo lugar, y lo más probable, es que Estados Unidos haya permitido a ISIS conquistar territorio iraquí para justificar la eventual invasión de Siria que seguiría a la nueva invasión de Irak. Por su parte, otro asiduo colaborador de “Activist Post”, Tony Cartalucci, recuerda que ISIS/EEIL es producto de una conspiración de la OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) que data de 2007, cuando autoridades de Estados Unidos y Arabia Saudita intentaron encender una guerra sectaria en toda la región para purgar el arco de Medio Oriente -que se extiende desde las fronteras sauditas, a través de Siria e Irak hasta el lejano oeste de Líbano y la costa del Mediterráneo- de la influencia de Irán.
ISIS/EEIL ha sido acogido, entrenado, armado y financiado dentro de las fronteras de Turquía (territorio de la OTAN) y ha sido el que ha puesto en marcha las invasiones en el norte de Siria, a veces con artillería y cobertura aérea turcas.
Por ello, siendo ISIS/EEIL es una creación de la OTAN y el GCC, la solución más realista -si hubiera verdadero interés en Estados Unidos por detener la progresión de la organización terrorista y deshacer sus avances recientes- sería detener su financiamiento y apoyo, escribe Cartalucci.
“Cae enteramente sobre los hombros de Estados Unidos la culpa de que ISIS ahora controle la cantidad de territorio que tiene de Siria e Irak, no sólo porque la invasión norteamericana fue la causa de que combatientes fundamentalistas islámicos ingresaran al país como consecuencia de un vacío de poder, sino también porque fueron las fuerzas y el financiamiento de EEUU los que permitieron a los combatientes fundamentalistas atacar a los miembros sunitas y chiitas de la resistencia iraquí con el fin de romper la resistencia a la ocupación estadounidense”.
La teoría de que las sorprendentes acciones del terrorismo en el Medio Oriente constituyen muestra del fracaso de la política exterior de Estados Unidos en la región confunde y encubre la verdadera naturaleza del terrorismo, sus raíces históricas y auge reciente. El crecimiento y la preponderancia en Irak y Siria del terrorismo, constituyen un éxito y no un fracaso de la política exterior de la superpotencia porque coinciden con sus propósitos originales, aunque contradigan las aspiraciones de paz y el interés verdadero de la ciudadanía
estadounidense.

Junio 25 de 2014.

Anuncios