CIRCO MACABRO EN LA FRANJA DE GAZA

Por Manuel E. Yepe

Cuando el periódico New York Times publicó la información documentada con fotografías de que, en Sderot, localidad israelí fuertemente afectada por los bombardeos del gobierno sionista contra la población palestina en la Franja de Gaza, los habitantes israelíes de la localidad eran convocados a observar el espectáculo de unos bombardeos que están causando centenares de muertes de civiles y miles de heridos, el hecho causó consternación.
La información y las fotos, suministradas por el reportero danés Allan Sorensen en su cuenta de Twitter, muestran como, cual si fuera en una sala de cine, o en un circo, los espectadores, sentados cómodamente en sillas de teatro o asientos de camping y sofás arrastrados hasta la cima de las colinas cercanas a la frontera, con binoculares y saboreando rositas de maíz, conversan alegremente mientras observan aquel horror. Celebran y animan a la fuerza aérea de su país mientras ésta bombardea Gaza. Cuando una bomba llega a su objetivo, los espectadores estallan en gritos de alegría y aplausos.
“La colina se ha transformado en algo que se asemeja a la primera fila de un teatro de la guerra. Ofrece una vista directa a un área densamente poblada de la Franja de Gaza”, cuenta Sorensen.
El tuit “Cine Sderot” de Sorensen causó enorme indignación en las redes sociales, en las que fue compartido por más de 10.000 usuarios en pocas horas.
El New York Times informó que las imágenes fueron tomadas casi simultáneamente con el ataque israelí que mató al menos ocho palestinos cuando veían en televisión el partido entre Argentina y Holanda del Mundial de balompié de Brasil 2014.
Según el diario, Sorensen considera que la imagen no muestra “nada nuevo” puesto que escenas similares de ciudadanos israelíes observando la destrucción en Gaza ya se habían visto en una anterior ofensiva en 2009.
El veterano periodista danés intentó suavizar el impacto de su relato al referir al NYT que él en una ocasión anterior fue testigo de festejos por parte de palestinos ante noticias de bombardeos en los que fallecieron israelíes. Sorensen atribuyó el fenómeno a que, en una guerra, civiles y militares de ambos bandos sufren un fenómeno de deshumanización respecto al adversario.
Pero así como una guerra injusta como la que el gobierno de Israel libra contra la legítima aspiración palestina de ser un Estado libre y soberano con Jerusalén Oriental como su capital despierta la solidaridad con los injustamente agredidos, es preciso notar cómo importantes segmentos de lo mejor del noble pueblo judío también se levantan contra el crimen.
El gobierno de Israel enfrenta hoy una creciente campaña que encabezan los más notables artistas, científicos e intelectuales judíos radicados en el exterior, integrados en la organización Voces Judías por la Paz (VJP), que ya cuenta con unos 100 mil miembros, que apoya iniciativas no violentas y propugna la suspensión de la asistencia militar estadunidense hasta que Israel anule su ocupación de Palestina.
En la Junta de Asesores de VJP figuran algunas destacadas
personalidades judías residentes en Estados Unidos y otros países que, orgullos de su origen nacional, son al mismo tiempo críticos prominentes de la política exterior de Israel y del apoyo que recibe de Estados Unidos. Ente ellos se cuentan el laureado intelectual Noam Chomsky, los dramaturgos Tony Kushner (premio Pulitzer) y Eve Ensler, la periodista y escritora Noami Klein, el actor Wallace Shawn, el presidente del Centro de Derechos Constitucionales Michael Ratner, y varios rabinos entre los cuales destacó hasta su fallecimiento en 2010 el genial historiador Howard Zinn.
El gobierno israelí alega que la masacre que está llevando a cabo en la Franja de Gaza contra el pueblo palestino está dirigida sólo contra el Movimiento Hamas, al que el responsabiliza por la tenacidad de la resistencia palestina en la Franja de Gaza y Cisjordania frente a la guerra de agresión sionista, que cuenta con la oligarquía de Estados Unidos como su principal aliado y sostén.
Pero se conoce que más del 80% de los muertos y heridos son civiles, incluidos niños, y cuantiosos los daños a viviendas e instituciones civiles de una población de un millón ochocientos mil habitantes aglomerados en 360 kilómetros cuadrados, con sus derechos más elementales restringidos.
En las primeras dos semanas de la agresión israelí, su aviación militar lanzó más de 2000 toneladas de explosivos en igual número de incursiones. La cifra de muertos palestinos pasaba de 600 y en los hospitales ingresaron más de 1500 heridos, muchos en estado crítico. Se registraban 100,000 desplazados y cuantiosos daños a casas, hospitales, centros de rehabilitación de enfermos, escuelas y edificios de organismos y servicios públicos.
¡Todo un espectáculo macabro de guerra genocida!

Julio 23 de 2014.

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