CHINA CONTRA DESPLIEGUE DE MISILES EN COREA
Por Manuel E. Yepe

China ha advertido reiteradamente que Estados Unidos y Seúl sufrirán las consecuencias del eventual despliegue en Corea del Sur del sistema antimisiles estadounidense THAAD (por las siglas en inglés de Terminal de Defensa Aérea a Gran Altitud).
La Cancillería china ha llamado a Norteamérica a no seguir avanzando en la dirección equivocada y precisó que “China no permitirá que el Sur derribe al Norte”.
“Vamos a tomar las medidas necesarias para proteger nuestros intereses en materia de seguridad”, declaró Geng Shuang, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino.
Según Global Times, uno de los periódicos más importantes de China, “la posibilidad de guerra en la península coreana crece y China debe prepararse para todas las eventualidades y persuadir a Washington, Seúl y Pyongyang para que cesen sus provocaciones”.
En cuanto a una eventual guerra, el diario es categórico: “Si Corea del Norte cae, el Sur también estará en peligro. China no permitirá que Corea del Sur derribe al gobierno de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) mediante una guerra para unificar la península”.
En la segunda semana de marzo Estados Unidos ha iniciado el proceso de instalación de su sistema antimisiles nacional THAAD en Corea del Sur. Los primeros componentes llegaron a la base aérea militar de Osan (ciudad de Pyeongtaek, al noroeste) a bordo de un avión de carga militar C-17.
El anuncio se produjo tan solo un día después de que Corea del Norte lanzara cuatro misiles en dirección al mar del Japón desde las afueras de la localidad de Dongchang-ri, en la provincia de Piongan del Norte. Aunque los datos oficiales aún no se han publicado, se prevé que la batería THAAD tenga entre 4 y 9 plantas de seguimiento móviles, cada una de las cuales diseñada para albergar 8 misiles interceptores. Estará equipada además, con un radar antimisiles TPY-2 TM cuyo alcance no excederá los 200 kilómetros.
Según el corresponsal en Corea del diario español El Periódico, ya han llegado las primeras piezas del escudo antimisiles de EEUU, lo que inquieta por igual a Pyongyang, Pekín y Moscú. Tiene como finalidad declarada los misiles norcoreanos pero las autoridades de China y Rusia sospechan que también amenazan su territorio.
Las presiones chinas en las últimas semanas no han sido ni escasas ni tibias. Han sido prohibidas las célebres producciones televisivas surcoreanas, se han cancelando las actuaciones en China de los artistas surcoreanos y la prensa oficial ha instigado el boicot a las empresas de Seúl.
Estados Unidos ha acelerado los trámites de instalación de su sistema antimisiles porque es más que probable que el proceso de impeachment de la actual presidenta, Park Geun-hye, devuelva a los liberales al Gobierno. La oposición y buena parte de la población surcoreana se oponen al escudo por el deterioro que provocará en las relaciones con China y Rusia y por los temores a que las instalaciones del sistema se conviertan en un objetivo prioritario de los misiles norcoreanos. Los THAAD, en servicio desde 2008, están formados por un radar, seis plataformas de lanzamiento montados sobre camiones, 48 misiles y un panel de comunicaciones. Los 4.000 kilómetros de alcance de su radar cubrirían una buena porción de suelo ruso y chino, lo que concedería a Washington una información muy valiosa que podría también servir para inutilizar los misiles norcoreanos. El radar también cubre el Mar del Sur de China, donde las fuerzas militares chinas y estadounidenses acumulan frecuentes roces.
Aunque los datos oficiales aún no se han publicado, se estima que la batería THAAD podrá tener entre 4 y 9 plantas de rastreo móviles, cada una de las cuales estará diseñada para albergar 8 misiles
interceptores. Estará equipada además, con un radar antimisiles TPY-2 TM cuyo alcance no excederá los 200 kilómetros.
Se discute por los expertos si China es realmente el objetivo principal o secundario del sistema THAAD e incluso se cuestiona su eficacia defensiva contra la amenaza norcoreana. Muchos alegan que sería inútil para interceptar buena parte de los misiles norcoreanos que carecen de la velocidad y el alcance necesarios.
El sistema podría quedar anulado si Pyongyang lanzara misiles simultáneos y, además, no es eficaz contra los que partan desde submarinos. Esas dudas sobre su funcionamiento apuntalan las sospechas de que su objetivo real es China.
Pyongyang ha asegurado que tiene en “fase final” de desarrollo un nuevo misil intercontinental, sobre lo que el primer ministro de Japón Shinzo Abe, ha considerado con preocupación que “la amenaza de Corea del Norte ha entrado en una nueva fase” y el presidente Donald Trump ha respondido indolente que “Corea del Norte nunca tendrá misiles que puedan alcanzar a Estados Unidos”.

Marzo 20 de 2017.

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