JÓVENES REFUTAN PAPEL DE EEUU EN EL MUNDO
La generación de nacidos entre 1981 y 1996 es identificada en Estados Unidos como “los mileniales” y un estudio publicado en ese país recientemente afirma que ellos ven el papel de esa nación en el mundo del siglo XXI como una mezcla intrigante de continuidad y cambio, en comparación con las generaciones anteriores.
Desde hace más de 40 años, el Chicago Council on Global Affairs (Consejo de Chicago sobre Asuntos Globales), que llevó a cabo el estudio, pregunta al público estadounidense si piensa que Estados Unidos debería “tomar parte activa” o “mantenerse al margen” de los asuntos mundiales.
Este año, el 64% de los encuestados -personas nacidas entre 1928 y 1996- opinó que Estados Unidos debe tomar parte activa en los asuntos mundiales, pero hay diferencias interesantes al desglosar las cifras por generación.
La generación silenciosa, nacida entre 1928 y 1945, cuyos años de formación fueron durante la Segunda Guerra Mundial y la primera Guerra Fría, mostró el mayor apoyo con un 78 %. A partir de ahí, el apoyo disminuyó en cada grupo de edad. Tocó fondo con los mileniales en los que sólo el 51% consideraba que Estados Unidos debía participar activamente en los asuntos mundiales.
Los mileniales en la muestra de la encuesta se identificaron como menos republicanos – 22 % – y menos conservadores que los grupos de mayor edad. También fueron quienes menos apoyaron el punto de vista de “tomar parte activa” durante la administración de Barack Obama. Es de destacar que sólo el 44% de los mileniales considera que mantener un poder militar superior es una meta muy importante, aspecto en el que están muy por debajo de las otras generaciones. También apoyan menos el aumento de los gastos de defensa.
Y cuando se les pregunta si apoyan el uso de la fuerza, los mileniales generalmente se muestran reacios responder cuando se, trata de políticas como la realización de ataques aéreos contra Siria, el uso de tropas si Corea del Norte invadiera Corea del Sur y la realización de ataques aéreos contra grupos extremistas islámicos violentos. Los mileniales también estaban mucho menos inclinados a aceptar la idea del excepcionalismo estadounidense y sólo la mitad de ellos la apreciaban acertada, en comparación con las otras tres generaciones. Sólo una cuarta parte de los mileniales reconocían la necesidad de que Estados Unidos fuera “el líder mundial dominante”.
“Estos hallazgos coinciden con el Estudio Electoral Nacional Estadounidense de 2014, que encontró que mientras que el 78 por ciento de los encuestados silenciosos, el 70 por ciento de los boomers y el 60 por ciento de los encuestados de la Gen X consideran que su identidad estadounidense es extremadamente importante, sólo el 45 por ciento de los mileniales lo ven así.
Aunque un 72% de los mileniales apoya a la OTAN y esta proporción está cerca del nivel de apoyo de las otras generaciones, su apoyo en un 68 % al acuerdo climático de París es mayor que el de los otros tres grupos de edad.
El acuerdo del 70% de los mileniales con la afirmación de que “la globalización es en buena para Estados Unidos” es mayor que el de todos los demás grupos de edad. De manera similar, el 62% cree que el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) es bueno para la economía de Estados Unidos y en esto están muy por encima de los demás grupos de encuestados. El margen también es positivo, aunque más estrecho, en relación con el acuerdo con la Asociación Transpacífica. Estas y otras encuestas muestran que los mileniales tienen una visión del mundo que, aunque no es tan aislacionista, tampoco es tan asertiva y ampliamente internacionalista como las generaciones anteriores. En opinión de Bruce Jentleson, profesor de Políticas Públicas y Ciencias Políticas en la Universidad de Duke, donde se desempeñó de 2000 a 2005 como Director del Instituto de Políticas Públicas de Terry Sanford, aún más importante que las posiciones sobre temas específicos es la renuncia de los mileniales a compartir la teoría del excepcionalismo estadounidense.
Los estadounidenses más jóvenes muestran una mayor voluntad de ir más allá de las palabras de “Somos un país superior” al resto. Este excepcionalismo, suscrito con más avidez por las generaciones más viejas, adopta una visión color de rosa de la historia de la política exterior estadounidense e ignora los profundos cambios que están dando forma al mundo del siglo XXI.
En este sentido, en particular, haríamos bien en aprender de las opiniones más mesuradas de los mileniales.
Marzo 30 de 2019.

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