Manuel E. Yepe, OCTUBRE SOVIÉTICO EN EL IMAGINARIO YANQUI

OCTUBRE SOVIÉTICO EN EL IMAGINARIO YANQUI
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/
A un siglo de la toma del poder por el Partido Bolchevique encabezado por Vladimir Ilich Lenin y Leon Trotski, la vigencia actual de las ideas de la Revolución Rusa de Octubre de 1917 se aprecia en la orientación de las luchas que libran los pueblos de todo el mundo contra la explotación capitalista.
Octubre desbrozó los caminos para la liberación humana que el marxismo había identificado y descubrió otras nuevas vías. Condujo a la nación a la obtención de grandes éxitos en la economía, la política, la cultura, la justicia social y la defensa, para convertir en breve tiempo a la atrasada Rusia en potencia mundial.
Octubre permitió que los esfuerzos y sacrificios de los pueblos de la Unión Soviética alcanzaran el nivel de desarrollo económico, militar y científico que propició una bipolaridad del mundo en la que pudieron asentar sus esperanzas de progreso las naciones del planeta. Estados Unidos no fue una excepción. En enero de 1919, Lenin invitó al ala izquierda del Partido Socialista de América (SPA) a unirse a la Internacional Comunista recién creada en Moscú. En la primavera de ese año esta ala tomó el control de todo el partido desplazando a su anterior directiva, más pequeña y de orientación socialdemócrata. Desde sus orígenes, el PSA sufrió ataques de varios gobiernos estaduales y del propio gobierno federal estadounidense que temía una repetición de las revueltas que estaban teniendo lugar en suelo europeo. Se desató en Estados Unidos entre finales de 1919 y enero de 1920, el “terror rojo” que lideró la Fiscalía General de los Estados Unidos ordenando la detención de miles de comunistas, con el Ley de Sedición de 1918 como base jurídica. Durante la Gran Depresión de 1929, el Partido Comunista de Estados Unidos (CPUSA, por sus siglas en inglés) multiplicó sus pactos con pequeños grupos sindicales. La elección de Franklin D. Roosevelt como presidente supuso también la renovación de los sindicatos y el incrementó en ellos de la influencia del CPUSA.
Durante este período, el CPUSA se distinguió por su defensa de la Segunda República Española, víctima del levantamiento franquista que desembocó en la Guerra Civil Española (1936-1939). Izquierdistas de todo el mundo se unieron para defender a la República, aportando fondos para la asistencia médica y en muchos caso enrolándose como voluntarios en la Brigadas Internacionales. El CPUSA proporcionó los primeros integrantes de la Brigada Abraham Lincoln, que además de apoyar al gobierno republicano de España fue la primera fuerza militar compuesta por estadounidenses que integró a negros y blancos en las mismas filas, con los mismos derechos y obligaciones.
Al formarse en 1919 el Partido Comunista de Estados Unidos (CPUSA, por sus siglas en inglés), el gobierno de Washington reprimía hacía algún tiempo a los socialistas, debido a que éstos se habían opuesto a la intervención estadounidense en la Primera Guerra Mundial y hacían campaña contra el servicio militar. A partir de enero de 1920, el nuevo blanco de la persecución fueron los comunistas que comenzaron a ser masivamente encarcelados. El CPUSA fue forzado a la clandestinidad y debió cambiar varias veces de nombre para evitar la detención de sus cuadros y militantes.
En la década de 1930, el FBI perseguía a nazis y comunistas bajo sospechas de que pretendían lanzar una revuelta armada contra el Gobierno federal. En 1940 entraron en vigor leyes que declaraban ilegal sostener una opinión favorable al derrocamiento del Gobierno. En 1941, cuando Estados Unidos estaba a punto de ingresar a la guerra mundial en Europa y Japón, el gobierno de Roosevelt acusó de sedición y conspiración para derrocar al gobierno a 29 miembros del Partido Socialista de los Trabajadores (SWP), entonces aliado político de la Cuarta Internacional. El FBI allanó las oficinas del SWP y se formó un gran jurado para el juicio. Los acusados utilizaron el proceso para pregonar sus principios socialistas desde el banquillo de los acusados, rechazaron la guerra imperialista y refutaron la
presentación de la revolución socialista como una conspiración o golpe de Estado.
La entrada de Estados Unidos en la IIGM en diciembre de 1941 forzó una alianza con la Unión Soviética que viabilizó el reclutamiento de militantes comunistas en las fuerzas armadas estadounidenses. Al término de la II GM en 1945 e inicio la Guerra Fría contra la URSS, terminó la “tregua” oficial estadounidense hacia el CPUSA y se exacerbó una psicosis anticomunista por el supuesto descubrimiento de “redes soviéticas de espionaje” y la denuncia de un creciente poder de los comunistas en el sindicalismo del sector industrial. Luego sobrevendría el macartismo o cacería de brujas, uno de los episodios más vergonzosos en la historia jurídica de Estados Unidos, con el asesinato político por condena en silla eléctrica de los esposos Ethel y Julius Rosenberg, un crimen de odio que aún reclama justicia. Agosto 31 de 2017.

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MONSTRUOSO CRIMEN SIN ARREPENTIMIENTO

MONSTRUOSO CRIMEN SIN ARREPENTIMIENTO
Por Manuel E. Yepe

El primero de noviembre se cumplirá una década de la muerte del Brigadier General Paul W. Tibbets Jr., quien piloteara el avión estadounidense que el 6 de agosto de 1945 dejó caer sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, para escarnio de la humanidad toda, la primera de las únicas dos bombas atómicas que han estallado sobre centros poblados en la historia de la humanidad.
Tibbets, comandante del “Enola Gay”, superfortaleza B-29 que dejó caer su mortífera carga en los días finales de la Segunda Guerra Mundial asesinando o mutilando a no menos de un cuarto de millón de civiles de un solo golpe, falleció tranquilamente en su hogar sin dar señales de arrepentimiento por su hegemónica participación en aquel monstruoso crimen, cuando la conclusión de la guerra estaba ya definida y la rendición de Japón era apenas cuestión de horas de negociaciones diplomáticas ya en curso.
La explosión, el fuego y la radiación de la bomba lanzada por Tibbets sobre Hiroshima constituyen uno de los actos terroristas más salvajes y cobardes llevados a cabo por Estados Unidos, y por cualquier otra nación, en la historia bélica del mundo.
Murieron casi instantáneamente en Hiroshima, en ese primer bombardeo atómico de aéreas pobladas en la historia del mundo, unas a 140.000 personas – incluyendo una docena de aviadores estadounidenses apresados por los japoneses y miles de trabajadores coreanos reclutados por la fuerza por los nipones como mano de obra durante la guerra.
Otras 70.000 personas sucumbirían tres días más tarde en el bombardeo atómico de Nagasaki, también ejecutado por Estados Unidos como parte del mismo proyecto criminal, diseñado más como arma de posguerra que para influir en la ya decidida Segunda Guerra Mundial.
Un número mayor aún de seres humanos fueron heridos y quedaron con horribles cicatrices que les marcaron durante toda su triste supervivencia. La mayoría de las víctimas de la bomba eran mujeres, niños, ancianos y otros civiles que no habían tenido participación directa alguna en la guerra.
Setenta y dos años después del bombardeo atómico de Hiroshima, los gobernantes estadounidenses debían estar en condiciones de responder honestamente las preguntas históricas y morales que rodean a ese terrible acontecimiento, de la misma manera que los norteamericanos y la humanidad toda había exigido legítimamente que Alemania y Japón se arrepintieran por su participación dirigente en tantos episodios dolorosos en la II Guerra Mundial.
La bomba atómica que con inaudita premeditación y alevosía lanzara Estados Unidos sobre las cabezas de tantos indefensos civiles sin la menor justificación, había sido bautizada con el nombre de la madre del comandante de la nave, Enola Gay, y la propia bomba fue
identificada como “Little Boy” (niño pequeño), seguramente en paradójico homenaje a sus descendientes.
No obstante la sistemática manipulación de hechos históricos que caracteriza a este período, trascendió que en los momentos en que Washington dejó caer la bomba atómica sobre la muy poblada ciudad japonesa de Hiroshima, la rendición de Japón estaba siendo negociada por canales diplomáticos, con perspectivas de solución satisfactoria a corto plazo para todas las partes involucradas en el conflicto. Se hizo evidente que el propósito estadounidense era hacer ostentación de la poderosísima arma que singularmente poseía, a partir de cuyo monopolio se proponía implantar una dictadura a escala global. Japón se rindió incondicionalmente el 15 de agosto de 1945, nueve días después del bombardeo de Hiroshima.
Grupos de ciudadanos nipones sobrevivientes de la bomba atómica y ciudadanos de todo el mundo han llamado de manera reiterada, desde entonces, al gobierno de Estados Unidos a pedir disculpas por los inhumanos bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.
En contraposición, algunos veteranos estadounidenses – ex prisioneros de guerra en Japón- se han opuesto al ofrecimiento de tales disculpas, argumentando engañosamente que los bombardeos atómicos gemelos (Hiroshima y Nagasaki) salvaron vidas porque apresuraron el final de una larga y cruel confrontación bélica.
En mayo de 2016, el entonces presidente Barack Obama, se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos que se atrevió a realizar una visita a Hiroshima luego de la guerra.
“Llegamos a Hiroshima para reflexionar sobre las terribles fuerzas desencadenadas en un pasado no tan lejano. Venimos a llorar a los muertos”, dijo Obama en un discurso que formuló en el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima. Cuidadosamente se centró en la reconciliación y evitó o evadió inquietantes preguntas sobre culpas y
responsabilidades por aquella monstruosidad.
Pero nunca ha habido disculpas ni muestras de arrepentimiento en relación con la toma de la genocida decisión de lanzar bombas atómicas sobre las dos superpobladas ciudades mártires japonesas.
Agosto 28 de 2017.

Manuel E. Yepe. CHAVISMO ES EL BOLIVARIANISMO DEL SIGLO XXI

CHAVISMO ES EL BOLIVARIANISMO DEL SIGLO XXI
Por Manuel E. Yepe
El antichavismo se ha convertido en la ideología de la ultra-derecha en la región porque el chavismo, desde su surgimiento, cambió la geopolítica regional, cambió el mundo político de América Latina y el Caribe e impactó en muchas otras regiones del mundo. El chavismo es el nuevo bolivarianismo del siglo XXI.
Las fuerzas revolucionarias que surgieron del liderazgo del Comandante Chávez lograron articular las fuerzas progresistas, de avanzada y de la izquierda revolucionaria de todo el continente hasta convertirse en referencia a nivel mundial de los cambios posibles y de los cambios que necesita América Latina y toda la humanidad.
Tales son algunos de los conceptos que planteara Nicolás Maduro, el Presidente de Venezuela, en sus respuestas a una entrevista que le realizara en Caracas el célebre periodista y politólogo venezolano José Vicente Rangel.
La derecha latinoamericana, tan publicitada y subordinada al imperialismo estadounidense adoptó hace mucho tiempo como bandera central la de derrotar de la revolución bolivariana. Las campañas antichavistas, contrabolivarianas y anti venezolanas se convirtieron en el eje del discurso de esta derecha que, por cierto, ha llegado al gobierno con votación bastante exigua. En Argentina, apenas logró un treinta y algo por ciento de votación para llegar a la presidencia de esa nación; o, como en el caso de Brasil, evitaron la confrontación comicial y optaron por un golpe de estado encubierto que la OEA y la prensa corporativa silenciaron de manera cómplice.
Esa derecha ha llegado al poder político en algunos países claves de Latinoamérica nutrida por una doctrina antibolivariana, antichavista… y mucho miedo, casi terror, por la fuerza de las ideas y el ejemplo que emanan de la revolución bolivariana.
“Yo aspiro a que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), con su gran poder, me brinde un apoyo especial para la lucha contra la corrupción, que es una cuenta pendiente que tenemos. Lo necesitaremos, no sólo desde el punto de vista punitivo, también en el plano educativo, el cultural y el moral. Seguiremos insistiendo en construir una sociedad con valores de respeto, de honestidad y de práctica transparente en el manejo de la cosa pública.
“Es una gran batalla, no podemos garantizar que la ganaremos en meses o en años, es una batalla que nos tomará bastante tiempo, pero Venezuela tiene en mí a un Presidente comprometido hasta los tuétanos en la lucha contra la corrupción y los corruptos.
Maduro hizo ver que a los venezolanos de hoy les ha tocado la suerte de vivir la quiebra total del modelo de dependencia petrolera protegidos por el modelo social chavista, socialista.
Recordó que muchos expertos predecían que el modelo petrolero comenzaría a declinar en 2030, 2040 o 2050. Pero gracias al “milagro” de la revolución, ocurrió que ello ha tenido lugar de golpe y el país pasó de un día para el siguiente a recibir, de 120 dólares el barril a 20 dólares, “y aquí́ a nadie le faltó escuela, trabajo, ingreso o alimento con los problemas que hubo que afrontar. No dejamos de construir viviendas, no dejamos de construir obras públicas
fundamentales, hicimos de tripas corazón y creo que hicimos un milagro social de salvación del país. Eso hay que reconocerlo, hicimos un milagro social de salvación del país. En medio de la quiebra”. Maduro subrayó que tras haber vencido a los tres demonios (la quiebra del sistema de dependencia petrolera, la guerra financiera y comercial internacional y la inflación inducida) tendremos un pueblo protegido por un sistema social que será el soporte de la recuperación económica.
“Debemos tener claro que contamos con una estrategia y una política correctas. Los motores estratégicos de nuestra Agenda Económica Bolivariana (el motor industrial, el agroalimentario, el petroquímico, el turístico, el de la economía comunal socialista, el de la industria pesada, etc.) constituyen la estrategia correcta para la independencia económica y el desarrollo de las potencialidades para liberarnos del petróleo, que es la cosa más importante que estamos haciendo. “Llegó la Constituyente y se hizo la paz. Y yo tengo una gran fe en el ejercicio pleno de nuestra soberanía nacional, sin aceptar chantaje ni presión de nadie en el mundo, y menos del imperialismo
norteamericano. La Constituyente va a poner orden en la justicia, en la institucionalidad, en el estado y en la economía”, dijo Maduro. Pronosticó que Venezuela terminará el año 2017 con un buen nivel de recuperación general de la sociedad, del país, de la política y de la paz, dijo el Presidente reflejando el optimismo con que se desempeñan los venezolanos, orgullosos de su historia y seguros de que aún necesitarán librar muchas batallas por la independencia, porque ese es el costo del privilegio de contar con un país con tantos recursos que excitan la desmedida codicia imperialista.
Agosto 23 de 2017.

ESTADOS UNIDOS ES MAL PERDEDOR

ESTADOS UNIDOS ES MAL PERDEDOR
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
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Ratificando su condición de mal perdedor, Washington replicó con absurdas sanciones contra el presidente venezolano Nicolás Maduro por la derrota que le propinó Caracas a Estados Unidos con la celebración exitosa, el reciente 30 de julio, del proceso electivo de la Asamblea Nacional Constituyente.
En los días previos a estas elecciones, el presidente Trump amenazó, expresamente, con aplicar sanciones “fuertes y rápidas” a Venezuela si no detenía la elección Constituyente.
La respuesta venezolana no se hizo esperar. El propio Maduro la ofreció: “¡A nosotros qué carajo nos importa lo que diga Trump! Aquí nos importa lo que digan los venezolanos, que hoy salieron a votar”, dijo con fuerte acento chavista el primer mandatario. Más de ocho millones de venezolanos sufragaron ese domingo para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente.
La soberana acción del gobierno venezolano activó el poder originario de la nación según recurso previsto en la Constitución para hacer frente a situaciones que amenacen la gobernabilidad, mediante la profundización de la democracia en aras de garantizar la independencia y la viabilidad del país.
Pero esa no ha sido la única reacción convulsiva de la Casa Blanca por las derrotas que una tras otra está sufriendo su política exterior en tiempos recientes.
Por estos días, el nuevo representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, se vio obligado a esquivar el rigor diplomático que supone su cargo para afirmar que su país no se doblegará ante las nuevas medidas restrictivas impuestas en su contra por Estados Unidos. Rusia no tiene planes de cambiar sus políticas por estas sanciones. “Si los que llegaron con este proyecto de ley pensaban que con él podrían cambiar nuestras políticas, se equivocaron. Deben entender que no daremos el brazo a torcer y que esto inevitablemente dañará, aún más, la relación entre los dos países”, afirmó el representante diplomático ruso en Nueva York.
Por su parte, el Primer Ministro de Rusia, Dimitri Medvédev, también lamentó que las políticas estadounidenses estén marcadas por la histeria contra Moscú y que esto se haya convertido en una parte fundamental no solo de la política externa (como ha ocurrido muchas veces), sino también de la política interna estadounidense (lo que supone una novedad), escribió Medvédev en su página de Facebook. Agregó que “la élite política estadounidense venció de plano a Trump” con la firma de esta nueva ley (la que aprobó las medidas restrictivas contra Rusia en el Congreso antes de tener la firma definitiva del presidente de Estados Unidos).
Respecto de las medidas, la Cancillería rusa indicó que ellas confirman la agresividad extrema de Estados Unidos en los temas internacionales. “So pretexto de su excepcionalidad, Washington ignora arrogantemente la postura e intereses de otros Estados”, denunció el ministerio de exteriores ruso.
El secretario de prensa del presidente Vladímir Putin, Dmitri Peskov confirmó finalmente que los medios de comunicación en Moscú “ya han tomado contramedidas”.
En cuanto a las sanciones contra la nación venezolana, se conoce que la Administración estadounidense está sopesando medidas contra el sector petrolero. Steven Mnuchin, Secretario del Tesoro, ha dicho en una rueda de prensa reciente que “Creemos que las sanciones funcionan y continuaremos monitoreando la situación y considerando sanciones adicionales”.
Y como para completar el cuadro de horror que ha generado la política exterior de la superpotencia, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, denunció que el documento firmado por Trump no ha tenido en cuenta los intereses de la Unión Europea y Alemania anunció que no aplicará las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Rusia, Irán y Corea del Norte, ya que estas medidas son
extraterritoriales y constituyen una violación al derecho
internacional. La ministra alemana de Economía, Brigitte Zypries, denunció que las nuevas medidas contra Moscú propuestas por los legisladores estadounidenses “violan el derecho internacional, así de simple”
Hay que reconocer que la intensificación de la agresividad y la arrogancia que ha caracterizado la política exterior estadounidense Unidos desde la elección de Donald Trump ha tenido también algo positivo: ha llenado la copa de algunos países que han decidido no aguantar más el atropello.
Cada desplante norteamericano ha tenido el efecto de debilitar a los Estados Unidos y fortalecer las capacidades independentistas de los gobiernos de muchos países del Tercer Mundo
Las agresiones de Washington tienen un efecto no calculado, en vez de someter a otros pueblos, provocan mayor independencia, más vínculos de Rusia con Alemania, de Irán con otros países del Medio Oriente y de todos con China.
Agosto 4 de 2017.

VENEZUELA RECHAZÓ LA VIOLENCIA… Y TRIUNFÓ

VENEZUELA RECHAZÓ LA VIOLENCIA… Y TRIUNFÓ
Por Manuel E. Yepe

Para el imperialismo estadounidense y la derecha continental, lo ocurrido el 30 de julio en Venezuela debía ser una concluyente lección política y debía serlo también para los organizadores de las abrumadoras campañas mediáticas contra los procesos populares, cuya falibilidad ha sido demostrada por el ejercicio masivo de sus derechos por una población madura y decidida que las rechaza.
La elección ese día de los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), conforme a la Constitución y las leyes del país, involucró una participación entusiasta de más de 8 millones 89 mil 230 venezolanos y venezolanas – 41.53% del padrón electoral- que dijo sí a la constituyente y a la revolución bolivariana.
El Presidente de Estados Unidos, había amenazado a los venezolanos con un incremento de las sanciones económicas contra el país suramericano si llegara a realizarse el evento, sin duda partiendo de la suposición de que el pueblo, amedrentado, repudiaría el acto democrático absteniéndose de participar en él.
Pero resultó todo lo contrario, la amenaza de Trump y las acciones terroristas contra los votantes estimularon la asistencia de éstos, porque le agregaron motivaciones patrióticas.
El gobierno bolivariano llamó a los pueblos democráticos y amantes de la paz a estar alertas frente a esta nueva escalada injerencista del imperialismo norteamericano y a rechazar categóricamente las acciones violentas, fascistas, racistas y criminales de la oposición venezolana que tanto temen al acto democrático, legal, soberano, pacífico y civilizado.
Por su parte, el colérico presidente estadounidense, quien se ha visto obligado a mover todas sus fichas al mismo tiempo por coincidir en tiempo con otros serios enfrentamientos desatados separadamente contra Rusia y con la República Democrática Popular de Corea, ha hecho que Washington se haya limitado a imponer sanciones al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, según comunicado del Departamento del Tesoro estadounidense.
El comunicado especifica que se bloquearán todos los activos del mandatario que estén o puedan estar bajo la jurisdicción de EE.UU. Además, se prohibirá a los ciudadanos estadounidenses contraer cualquier acuerdo con Maduro quien a su vez ha reiterado que, como Presidente de Venezuela no tiene que rendir cuentas más que a los venezolanos y las venezolanas.

El primer mandatario venezolano ha calificado la jornada como la victoria “mas grande” de la Revolución Bolivariana y ha basado su éxito en la selección que hizo de la propuesta de paz como su bandera de lucha en tan complejas circunstancias.
Maduro destacó que hasta el último momento mantuvo las puertas abierta para la oposición venezolana, que no cesó de llamar a la violencia y a las acciones desestabilizadoras durante la jornada electoral. Reveló que una delegación de su gobierno estuvo reunida por varias semanas con dirigentes opositores, entre los que mencionó al presidente del Parlamento, Julio Borges, para intentar sumarlos a la iniciativa constituyente. “Hace dos semanas propuse a la oposición que se inscribieran en la Constituyente. Pero no aceptaron”, indicó el mandatario.
“En las últimas seis semanas se han dado conversaciones directas entre delegaciones de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y una delegación presidida por Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Elías Jaua”, anunció este sábado el jefe de Estado, Nicolás Maduro. “Estuvimos a punto de llegar a un acuerdo para publicar un comunicado aprobado por todos los partidos de la MUD”, aseguró el Primer Mandatario y añadió que la cúpula de la derecha “lo que quería era inscribirse ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) para las elecciones de gobernadores y gobernadoras. Los llamé a que se metieran en la Constituyente y tuvieron miedo”. Las reuniones llevadas a cabo se mantuvieron ocultas por solicitud del sector opositor.
Durante su discurso en la Plaza Bolívar de la ciudad de Caracas, luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) emitió el primer boletín de resultados, el mandatario venezolano afirmó que la Asamblea Nacional Constituyente nació en medio de una gran legitimidad popular. “No sólo tiene la fuerza constituyente nacional, sino que tiene la fuerza de la legitimidad, la fuerza moral de un pueblo que de manera heroica, en condiciones de guerra, salió a votar, a decir: queremos paz, tranquilidad”, aseguró Maduro.
“La Constituyente recién electa contó con el apoyo de un pueblo que no se sintió intimidado ante el clima desestabilizador que pretendía implantar la oposición venezolana. Es la votación más grande que haya sacado la Revolución en toda la historia electoral. El que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga”, aseveró el presidente. Julio 31 de 2017.

EN QUÉ MOMENTO DE SU LUCHA ESTÁ VENEZUELA

EN QUÉ MOMENTO DE SU LUCHA ESTÁ VENEZUELA
Por Manuel E. Yepe

El domingo 16 de julio fue un día de mucho sabor a elecciones en Caracas, como seguramente lo será también el domingo 23 y ni que decir el domingo 30 de julio. En esta última fecha serán las elecciones de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el Presidente Nicolás Maduro. En los dos domingos anteriores se efectuarán simulacros promovidos por el Colegio Nacional Electoral (CNE) en los centros electorales que son parte de los actos
preparatorios del gran evento electivo. A juzgar por el vivo movimiento de electores en todos los centros electorales es de presumir que habrá una convocatoria masiva para la Constituyente. La oposición, por su parte, llamó a un plebiscito para el mismo primer domingo 16 de julio, solo que éste es ilegal porque no cuenta con el aval del CNE, único organismo autorizado para la realización de cualquier proceso electoral en el país. Tiene carácter subversivo, fue diseñado para impedir el proceso electoral de la Constituyente. Ni en la Constitución Nacional, ni en alguna otra ley venezolana figura del plebiscito como método de consulta popular.
Pero, ¿en qué momento está la lucha por consolidar el proceso revolucionario bolivariano iniciado por Hugo Chávez en aras de la plena asunción por el pueblo venezolano de la soberanía sobre las riquezas naturales, la historia y el futuro de esa nación caribeña y suramericana?
La Dirección Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ) del Partido Socialista en un comunicado hecho público el día 3 del mes de julio en curso valora que el conflicto en Venezuela se encuentra en un nuevo nivel, no por voluntad de la revolución, sino porque así lo impuso el plan de Golpe de Estado en marcha luego de dos meses de infructuosos intentos.
La estrategia es trazada por el Departamento de Estado de EEUU, el Comando Sur del Departamento de Defensa de EEUU con sede en Miami y la derecha económica y política venezolana. Hasta la fecha se ha observado el despliegue de diferentes armas golpistas: la
comunicacional, la psicológica, la internacional, la económica, la institucional, y la violencia. Han ensayado y avanzado cada una de ellas, como parte de la guerra de cuarta generación, que combina las distintas formas bélicas. Su mayor debilidad ha sido siempre la falta de apoyo popular.
Es en el ámbito institucional en el que más trabajan y golpean hoy, apostando a eventuales fracturas en el bloque chavista.
Dada su escasez de apoyo popular, la derecha ha optado por poner en práctica varias tácticas a la vez. Una consiste en presionar sobre la economía para alzar los precios, desabastecer y atacar puntos de abastecimiento y transporte de alimentos a fin de profundizar las dificultades económicas de la gente humilde para empujarla al saqueo. Otra se basa en desplegar grupos de choque para asediar ciudades enteras durante varios días, dejando tras de sí una estela de muertes, destrozos, saqueos, incendios, terror y otras imágenes que golpean el tejido social, denuncia la CRBZ.
Lo radical de la guerra que plantea la derecha se explica por la desesperación estadounidense y el carácter clasista del conflicto. Buscan con desespero recuperar el control político y lapidar el proyecto histórico que es la revolución bolivariana.
“Ante este escenario, es imprescindible mantener la unidad del chavismo, defender la revolución no solamente desde el Estado, sino también desde el protagonismo popular, involucrando gente en la protección organizada de las instituciones, los territorios, los hospitales, centros de alimentos. Lograr que médicos, trabajadores, comuneros y vecinos, cuiden sus espacios para que la derecha no destruya lo construido por el pueblo en ejercicio de la democracia participativa y salvaguardar sus conquistas de tantos años”. El otro gran propósito del chavismo es llegar al 30 de julio habiendo puesto en marcha un proceso de participación y debate alrededor de la Asamblea Nacional Constituyente. “Debemos activar asambleas en los territorios, recrear la política desde las bases, escuchar las críticas, construir espacios de intercambio que no sean solamente para aplaudir dirigentes y repetir lo mismo. Ese ejercicio nos permitirá convocar al voto a las mayorías el 30 de julio y tener mejores condiciones para enfrentar los siguientes pasos”.
El chavismo se propone aportar urgentes respuestas a las demandas materiales de la gente: gas, estabilización de precios,
abastecimiento, fármacos. Y no hacerlo desde una óptica electoral, sino desde la imperiosa necesidad de responder a necesidades que se multiplican en los territorios y que son caldo de cultivo para el descontento, la abstención y la despolitización.
“Estamos en un mes decisivo –reconocen los chavistas- la derecha, por designio de Estados Unidos, hará todo lo posible para intentar su asalto final. La revolución tiene fuerzas para resistir y seguir avanzando. Es necesario utilizar todas esas fuerzas, en particular la del protagonismo de la gente”.
Julio 17 de 2017.

QUIÉRASE O NO NORCOREA ES POTENCIA NUCLEAR

QUIÉRASE O NO NORCOREA ES POTENCIA NUCLEAR
Por Manuel E. Yepe
La política norteamericana de “presión máxima y compromiso” contra la República Democrática Popular de Corea (RPDC) se basa en que Washington no reconoce a esa nación asiática como Estado nuclear. Pero, ¿por qué es tan importante esto si Corea del Norte, como es sabido por todo el mundo, sí es un Estado nuclear?
Según el Tratado de no proliferación nuclear (TNP), solamente los cinco países que tenían armas nucleares cuando entró en vigor el Tratado en 1970 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Unión Soviética y China), se reconocen internacionalmente como Estados nucleares. El Tratado les obliga a reducir sus arsenales nucleares hasta su eventual eliminación y exige de los demás signatarios que renuncien a la posesión de armamento atómico.
No importa que las cinco potencias nucleares estén, 47 años después, muy lejos de alcanzar su compromiso de desarme y que Estados Unidos esté gastando este año mil millones de dólares en la modernización de su arsenal nuclear. Lo que más interesa a Norteamérica del TNP es el párrafo que precisa que, aparte de los cinco poseedores del arma nuclear reconocidos oficialmente, ningún otro país puede acceder a ella.
Y, por sobre todas las demandas de Washington, la prioritaria es la que parte de que la posesión de armamento nuclear por Corea del Norte y su programa de misiles constituyen una afrenta a esta doctrina y, en consecuencia, como país violador debe ser castigado.
Pero ocurre que hay otros tres países poseedores de armas nucleares que forman parte del TNP y en ello radica la mayor hipocresía en la postura de Estados Unidos, que no objeta que India, Pakistán e Israel posean bombas atómicas.
En un artículo reproducido por la revista digital Counterpunch, Gregory Elich, miembro de la Junta Directiva del Instituto de Investigación de Jasenovac y el Consejo Asesor del Instituto de Política sobre Corea, al analizar esta situación, advierte sobre la raíz de este conflicto y sus probables próximas consecuencias. Cuando comenzó el año, dice Elich, Corea del Norte se hallaba en una posición bastante vulnerable, entre la retórica agresiva de Trump y ciertos importantes aspectos técnicos pendientes de ser puestos a punto en su programa nuclear y misilístico.
Con armas convencionales, Norcorea se considera capaz de disuadir, con la amenaza de grandes daños, a Corea del Sur, pero en un conflicto mayor los estragos a las fuerzas de Estados Unidos serían
relativamente leves, sobre todo si Washington lanza un primer fuerte ataque contra la capacidad militar de Corea del Norte.
De ahí que no resulta creíble que lo que la RDPC ha estado probando recientemente sea un misil balístico intercontinental capaz de llegar al territorio de Estados Unidos. Ha sido un misil balístico de alcance medio basado en tierra. Esto confirmaría su estrategia defensiva consistente en demostrar capacidad de lanzar un arma nuclear y aptitud para atacar a aviones de combate de la base naval estadounidense en Guam, así como a un portaaviones frente a las costas coreanas, con los misiles antibuques que recién han estado desarrollando y que destacan por su maniobrabilidad y precisión.
Los norcoreanos han estudiado experiencias de Yugoslavia, Irak y Libia y llegaron a la conclusión de que una pequeña nación que dependa sólo de armas convencionales no puede disuadir un ataque por parte de los Estados Unidos. De ahí que Corea del Norte califique de “medida de legítima autodefensa para proteger la soberanía y la existencia de la nación” a su programa nuclear.
Estados Unidos tiene como principio fundamental de su política exterior de confrontación disponer de condiciones para atacar a cualquier país y evitar que ellos tengan los medios para defenderse. La necesidad de detener el programa norcoreano de misiles nucleares y de largo alcance de norcoreano no se basa en el temor a que la RDPC lance un misil balístico intercontinental hasta su territorio, sino a que tenga un eficaz elemento de disuasión nuclear cerca de sus costas, con serias implicaciones para su política regional si otros países lo imitaran para afirmar su supervivencia.
Elich argumenta que los recientes lanzamientos de misiles por Corea del Norte no plantean una amenaza a la seguridad de la población estadounidense, como afirman los medios corporativos, sino para los cálculos estratégicos de Estados Unidos en la región.
Para Pyongyang la opción es simple. Si se desnucleariza, corre el riesgo de sucumbir ante el estrangulamiento económico impuesto por Estados Unidos. Si abandona su programa nuclear, se hace más vulnerable a los ataques de Estados Unidos. Y ellos recuerdan el caso de Libia tras el abandono de su programa nuclear.
Estados Unidos anuncia que no entablará conversaciones con Pyongyang a menos que ésta se desnuclearice sin condición previa, lo que, según Elich, cierra toda posibilidad de solución diplomática.
Solo quedaría esperar que el presidente surcoreano, Moon Jae-in, persuada a Estados Unidos a que adopte un enfoque más realista en aras de una solución viable para la disputa nuclear.
Julio 13 de 2017

EEUU NO RECUERDA Y AMLAT NO PUEDE OLVIDAR

EEUU NO RECUERDA Y AMLAT NO PUEDE OLVIDAR
Por Manuel E. Yepe
Si de imperialismo se trata, Latinoamérica nunca puede olvidar y Estados Unidos nunca quiere recordar. La peculiar naturaleza de la relación de Estados Unidos con América Latina parte de que fue en esta región donde Norteamérica aprendió a construirse un imperio. De alguna manera, esta conexión antecede a los asentamientos de Jamestown y Plymouth Bay, cuando Inglaterra desarrollaba una tradición del derecho proyectada contra el catolicismo español, considerado oscurantista, mientras emergía una distinción competitiva entre los proyectos coloniales Anglo e Hispano, o sea entre el protestantismo y el catolicismo, el primero entendido como moderno, el segundo como anticuado.
De este fenómeno trata, en esencia, el profesor de historia en la Universidad de Nueva York y autor de numerosos libros Greg Grandin en una entrevista que bajo el título de “The Empire´s Amnesia” (La Amnesia del Imperio”) publicó el 19 de mayo último el semanario progresista estadounidense “The Nation”.
Las revoluciones americanas, la de Estados Unidos en 1776 y las de las repúblicas hispanoamericanas del siglo XIX, comparten lo que ahora llamamos “excepcionalismo americano”, la idea de que el nuevo mundo representa una fuerza rejuvenecedora de mundo. Por ejemplo, Simón Bolívar y Thomas Jefferson creen que las Américas ofrecen al mundo una oportunidad para comenzar de nuevo la historia. Bolívar propone incluso que Panamá fuera la sede de un nuevo gobierno mundial basado en principios republicanos.
Pero en el transcurso de los siglos, Estados Unidos se amplió al oeste y luego hacia el sur, haciendo que este excepcionalismo compartido se dividiera en dos direcciones diferentes, por una serie de razones. Por un lado, los países que eventualmente se llamarían América Latina se proponen obtener la soberanía nacional absoluta y a los derechos sociales -la idea de que el Estado debe crear virtudes públicas. En la otra dirección, los Estados Unidos viene a ser el principal ejecutor de los derechos individuales, especialmente los derechos de propiedad y sostiene a un ideal relativista de la soberanía: básicamente, que sólo la persona responsable o entidad política capaz de proteger los derechos individuales inherentes es digno de la soberanía. Desde este punto de vista, la virtud pública surge de la búsqueda del interés privado, sobre todo, por supuesto, el interés de los propietarios. América Latina es fuente y portadora de los derechos sociales en el continente. Estados Unidos es quizás el último agente de una versión pura de los derechos individuales. Pureza que ha conducido a una especie de perversión maniática, como sugiere el momento actual. La doctrina de Monroe, proclamada por el presidente James Monroe en 1823, declaró a las Américas terreno vedado para las potencias europeas. Washington temía que Europa aprovechara del rompimiento de Hispanoamérica con España para proyectar su poder hacia el nuevo mundo. Esa era, según Grandin, la doctrina que Estados Unidos iba a anunciar inicialmente como compartida con Inglaterra, pero decidió finalmente emitirla de modo unilateral.
Durante años el monroísmo fue símbolo del unilateralismo, el militarismo y el intervencionismo de Estados Unidos. Para escarnio de Latinoamérica se le yuxtapuso al bolivarianismo humanista. Los republicanos hispano-americanos inicialmente pensaron que la doctrina de Monroe les apoyaría en esta posición frente a Europa, argumentando que ofrecía la posibilidad de una forma específica de multilateralismo americano. Pero Estados Unidos, reitera Grandin, interpretaba el asunto diferentemente, entendiendo la doctrina en términos
exclusivamente unilaterales para justificar intervenciones en serie desde el siglo XIX hasta la guerra fría y más allá.
Por su parte, los nacionalistas de América Latina elaboraron una noción de “dos Américas”, o “nuestra América”. Una América Latina integral, espiritual, comunitaria, distinta a la América anglosajona, instrumental utilitaria, estéril, materialista vulgar e
intervencionista.
En el curso de la entrevista Grandin aporta argumentos para esta tesis suya en la geopolítica de la Guerra Fría, la integración de un sistema hemisférico dominado por Washington, acomodamiento de América Latina a los intereses imperialistas de Estados Unidos en el rol de suministrador de materias primas; la integración de la Organización de Estados Americanos como patio trasero de EEUU hasta la conversión de América Latina en una especie de taller de Estados Unidos, para experimentar las diferentes maneras de hacer guerra contrainsurgente con todas las modalidades del terror, desapariciones, torturas, masacres y exilios forzados, diseñados para destruir la relación entre la solidaridad y la individualidad.
Estados Unidos ejecutó, entre 1898 y 1994, más de cuarenta cambios “exitosos” de régimen en América Latina. Tal es la base del modelo neoliberal en un nivel más experimental, concluye Grandin.
Julio 10 de 2017.

DE MACHISTAS A VIGILANTES ANTI HOMOFÓBICOS

DE MACHISTAS A VIGILANTES ANTI HOMOFÓBICOS
Por Manuel E. Yepe
Organizaciones políticas e instituciones religiosas de todo tipo, tonos y colores han intentado legislar acerca de lo que han sido (o son) las más adecuadas “relaciones carnales”.
Un trabajo investigativo acerca de la homosexualidad en varios países, del profesor emérito de Sociología de la Universidad de Nuevo México, EEUU, Nelson Valdés, afirma que los bolcheviques, en Rusia,
criminalizaron la homosexualidad por breve tiempo en 1922. Pero ha sido regla general que tanto los comunistas, como los socialistas y los partidos capitalistas, eviten siempre definir lineamientos en materia de orientación sexual.
Valdés plantea que, en Estados Unidos, el cambio vino apenas el 6 de diciembre de 2011 al manifestarse la política exterior norteamericana en defensa de los “derechos” de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, en algunos países del mundo. La entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton anunció una política global sobre LGBT, aunque reconoció que hablaba de este tema “a sabiendas de que el récord de mi propio país sobre los derechos humanos para homosexuales está muy lejos de ser adecuado”.
Hasta 2003, era delito en Estados Unidos ser LGBT. Muchos homosexuales estadounidenses sufrían violencia y acoso. Para algunos -entre ellos muchos jóvenes- el acoso y la exclusión siguen siendo cotidianos en la actualidad. “De ahí que, como en todas las naciones, tengamos mucho trabajo por hacer para proteger los derechos humanos en nuestro país”, dijo en diciembre de 2011 la Secretaria de Estado Clinton en una declaración oficial.
Su nueva política internacional prometió abrir las fronteras de Estados Unidos para dar ayuda y protección a los LGBT refugiados y solicitantes de asilo… siempre y cuando ellos provinieran de aquellos países de los que Washington exige cambio de régimen.
Prácticamente, Estados Unidos no había hecho más que añadir un pretexto más para su intromisión en los asuntos internos de aquellos países que desafíen el poderío estadounidense.
Poco después, a mediados de la década de los años 1970, los medios de prensa “influidos” por Washington dentro de la propia nación y en todo el mundo, desataron una gran campaña sobre la supuesta discriminación de homosexuales en Cuba.
Simultáneamente, se inició una cruzada mediática encaminada a demostrar que “las raíces de la homofobia en Cuba estaban en la revolución de Fidel Castro y la nueva dirección comunista cubana”, aunque el líder cubano había admitido en 2010 su responsabilidad personal por no haber corregido prontamente el fenómeno, derivado de las obstinadas políticas de años anteriores a la revolución. Hasta 1973 la homosexualidad era considerada un trastorno mental por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) y otras profesiones afines en todo el hemisferio compartían actitudes similares. La
homosexualidad fue considerada hasta no hace mucho una “desviación” y prohibida en la mayoría de los estados de Estados Unidos. Por su parte, Cuba había heredado una cultura machista debido a actitudes de larga data, tanto en España como en las culturas africanas que aportan a su identidad nacional.
Sin embargo, en las últimas dos décadas -destaca el profesor Nelson Valdes- los cambios sobre temas de identidad sexual y de género han sido extraordinarios. Los medios cubanos de prensa han desempeñado un sistemático y concertado papel en la educación de la población general. La cinematografía ha estado a la vanguardia en la discusión de estas cuestiones. La televisión cubana, en los últimos 13 años ha explorado más explícitamente temas relacionados con conductas sexuales alternativas.
La apertura al comportamiento abiertamente gay no se ha circunscrito sólo a La Habana, la homofobia está en claro retroceso en toda la isla como lo demuestra el hecho de que candidatos gays y lesbianas están siendo elegidos para cargos públicos. Un conocido observador extranjero ha señalado que, en este terreno, “Cuba es bastante más liberal que Estados Unidos y Europa”.
Lo que queda por abordar es cómo ha sido posible que, en un país que se caracterizara por tendencias machistas tan arraigadas en las instituciones, los políticos y la cultura nacional haya podido cambiar tanto en el relativamente corto período de medio siglo y que ahora el enemigo haya pasado a ser la homofobia.
Ciertamente, los medios de comunicación y los líderes políticos y sociales más importantes del país han tratado abiertamente de influir positivamente en la población, dentro de la cual algunos de los de mayor edad han intentado aferrarse a los roles sexuales y de género adquiridos antes del triunfo de la revolución cubana.
Valdes destaca como un gran logro que los cubanos hayan superado la idea de que machismo, hombría y masculinidad sean la expresión de lo que define a un revolucionario. Pero, a mi juicio, es la conciencia de la necesidad de la unidad nacional para la defensa de la revolución la que ha desempeñado el papel más esencial en tan trascendental tarea para el progreso de la condición humana.
Julio 6 de 2017.