Manuel E. Yepe. EL IMPERIO DEL MAL VISTO DESDE ADENTRO Por

EL IMPERIO DEL MAL VISTO DESDE ADENTRO
Por Manuel E. Yepe

“Es deprimente observar cómo Estados Unidos de América se ha convertido en el imperio del mal. Habiendo yo servido en el Ejército de los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam y en la Agencia Central de Inteligencia durante la segunda mitad de la Guerra Fría, tuve una visión interna de cómo nuestra política de seguridad nacional esencialmente pragmática se transformaba poco a poco en una doctrina bipartidista que figuraba como condición sine qua non de dominio global para Washington. Infelizmente, cuando la Unión Soviética colapsó, la oportunidad de poner fin de una vez por todas a la confrontación nuclear bipolar que amenazaba con la aniquilación global, se desperdició, porque el presidente Bill Clinton decidió humillar y utilizar a la OTAN para contener a una Rusia ya
desmoralizada y sin líderes.”
Así se expresa el periodista estadounidense Philip M. Giraldi en un artículo fechado el 18 de abril en curso con título de Rumores de Guerra: Washington Busca Pelea.
El excepcionalismo estadounidense se convirtió en el grito de batalla de un gobierno cada vez más desorientado, para un público engañado por los medios de comunicación. Cuando llegó el 11 de septiembre, el país estaba listo para atacar al resto del mundo. El presidente George W. Bush gruñó que “Hay un nuevo sheriff en el pueblo y de ahora en adelante quien no está con nosotros, está contra nosotros”.
Le siguió Afganistán, luego Irak y, con espíritu bipartidista, los demócratas protagonizaron otro escenario en Libia y el primer compromiso serio en Siria. En su manifestación actual, uno se encuentra a Estados Unidos amenazando a Irán casi semanalmente y rompiendo los acuerdos de control de armas con Rusia, al tiempo que mantiene despliegues de fuerzas estadounidenses en Siria, Irak, Afganistán, Somalia y lugares como Malí. En todo el mundo hay 800 bases militares estadounidenses, mientras que Rusia y China, los principales supuestos enemigos de Washington, sólo tienen una y ninguna, respectivamente.
Venezuela está siendo amenazada con una invasión porque está en el hemisferio occidental y por lo tanto sujeta a la supuesta autoridad proconsular de Washington. El vicepresidente Mike Pence dijo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que la Casa Blanca retirará del poder al presidente venezolano Nicolás Maduro,
preferiblemente con diplomacia y sanciones, pero “todas las opciones están sobre la mesa”. Pence advirtió que Rusia y otros amigos de Maduro deberán abandonar su apoyo a Venezuela ahora o tendrán que enfrentar las consecuencias. Rusia ha aceptado que la guerra está llegando y, según estimaciones muy objetivas, su ejército está mejor equipado y más preparado para el combate que el de Estados Unidos, pese a que éste último gasta casi diez veces más en “defensa”. Nunca antes en mi vida había visto a unos Estados Unidos tan beligerantes, y eso a pesar del hecho de que no hay un solo enemigo o combinación de enemigos que realmente amenace a la geografía de Estados Unidos o a un interés vital suyo.
El pasado miércoles el vicepresidente Mike Pence dijo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que la Casa Blanca retirará del poder al presidente venezolano Nicolás Maduro, preferiblemente con diplomacia y sanciones, pero “todas las opciones están sobre la mesa”. Pence advirtió que Rusia y otros amigos de Maduro necesitan irse ahora o enfrentar todas las consecuencias.
Según Giraldi, Irán está mejorando su capacidad defensiva, que es formidable. Washington se ha retirado del acuerdo nuclear, le ha impuesto sanciones cada vez más punitivas y, recientemente, ha declarado que una parte del ejército iraní es una “organización terrorista extranjera”, sujeta a un ataque estadounidenses en cualquier momento. Está claro que la guerra será el siguiente paso. En tres semanas, EEUU tratará de imponer una prohibición global a las compras de petróleo iraní. Varios países, entre ellos Turquía, aliado nominal de EEUU, han dicho que ignorarán la prohibición y habrá que ver qué intenta EEUU para hacerla cumplir. O qué hace Irán para romper el bloqueo.
Pero incluso, pese al cúmulo de horribles decisiones que se están tomando en la Casa Blanca, hay una organización que está mucho más loca y posiblemente más peligrosa. Se trata del Congreso de Estados Unidos, un órgano legislativo que sólo el 18% del pueblo
estadounidense toma en serio y aprueba sus decisiones.

Abril 19 de 2019.

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BOMBARDEO ATÓMICO A JAPÓN REINTERPRETADO

BOMBARDEO ATÓMICO A JAPÓN REINTERPRETADO

En el verano de 1945, el presidente de Estados Unidos Harry Truman buscaba un golpe decisivo contra el Imperio japonés. A pesar de las muchas victorias de los aliados durante 1944 y 1945, Truman creía que el emperador Hirohito instaría a sus generales a continuar la lucha. Estados Unidos había sufrido 76.000 bajas en las batallas de Iwo Jima y Okinawa, y la administración Truman anticipaba que una prolongada invasión del Japón continental les traería cifras aún más
devastadoras. No obstante, Washington elaboraba planes para un asalto final contra Japón que nombraba Operation Downfall (Operación Caída). Los estimados de la posible mortalidad eran aterradores. Los Jefes del Estado Mayor Conjunto estimaban que las víctimas serían 1,2 millones. El Almirante Chester Nimitz y el General Douglas MacArthur
pronosticaban más de 1.000 bajas por día, mientras que el Departamento de Marina vaticinó que los totales ascenderían a cuatro millones. Calculaban que los enemigos japoneses tendrían hasta diez millones de bajas. El diario Los Angeles Times, un poco más optimista, proyectaba “solo” un millón de muertes.
A partir esas cifras, no era de extrañar que Estados Unidos se decidiera por la opción nuclear cuando dejó caer la bomba Little Boy en Hiroshima el 6 de agosto y luego la Fat Man sobre Nagasaki el 9 de agosto. Japón se rindió 24 días más tarde, evitando así los pavorosos pronósticos de muertes de millones de estadounidenses aquí citados. “Tal es la narrativa que se ha enseñado en las escuelas de Estados Unidos. Pero como tantas otras versiones históricas, resultó ser una simplificación excesiva e históricamente falseada”, dice Alan Mosley en un artículo publicado en la revista virtual rusa “Strategic Culture Online Journal” el 31 de diciembre de 2018.
Cuando el presidente Truman aprobó el despliegue de las nuevas bombas atómicas, estaba convencido de que los japoneses planeaban continuar la guerra hasta el amargo final. Muchos han argumentado que las estimaciones de víctimas lo obligaron a actuar con cautela por la vida de los soldados estadounidenses que se hallaban en el Pacífico pero esta versión ignora que otras figuras cercanas a Truman llegaron a la conclusión opuesta.
El general Dwight D. Eisenhower dijo: “Yo estaba en contra del uso de la bomba atómica por dos razones. Primero, porque los japoneses estaban listos para rendirse y era innecesario golpearlos con la horrible bomba. Segundo, porque yo odiaba que nuestro país fuera el primero en usar esa arma”. Usó el mismo argumento que el entonces Secretario de Guerra Henry Stimson en 1945, quien relata en sus memorias: “Le expresé mis graves dudas, en primer lugar porque creía que Japón ya había sido derrotado y lanzar la bomba era completamente innecesario, y en segundo lugar porque creía que nuestro país no debía escandalizar a la opinión pública mundial mediante el uso de un arma cuyo empleo, en mi opinión, no era ya obligatorio como medida para salvar vidas estadounidenses. Era mi creencia que Japón estaba, en esos mismos momentos, buscando alguna forma de rendirse con el menor costo posible”.
El Almirante de Flota William Leahy, el oficial militar de mayor rango de los Estados Unidos en servicio activo durante la Segunda Guerra Mundial y uno de los principales asesores militares de Harry Truman escribió en su libro “I Was There” publicado en 1950: “El uso de esta arma bárbara en Hiroshima y Nagasaki no fue de ayuda material alguna en nuestra guerra contra Japón. Los japoneses ya estaban derrotados y listos para rendirse debido al efectivo bloqueo marítimo y al exitoso bombardeo con armas convencionales”.
La revista Foreign Policy escribió que el día más crítico para Japón era el 9 de agosto, primer día en que el Consejo Supremo japonés se reunió para discutir seriamente la rendición. La fecha es
significativa porque no se trata del día posterior al bombardeo de Hiroshima, sino el día en que la Unión Soviética entró en el teatro de guerra del Pacífico invadiendo por tres frentes la Manchuria ocupada por los japoneses. Antes del 8 de agosto, los japoneses esperaban que Rusia fuera intermediario en las negociaciones para el fin de la guerra, pero cuando los rusos se pronunciaron contra Japón, se convirtieron en una amenaza aún mayor que Estados Unidos para los japoneses.
La posición de Rusia, de hecho, obligó a los japoneses a considerar la rendición incondicional. Hasta entonces, sólo estaban abiertos a una rendición condicional que garantizara al emperador Hirohito algo de dignidad y protección ante los juicios por crímenes de guerra. Foreign Policy concluye opinando que, como en el teatro europeo, Truman no venció a Japón; Stalin sí.
Truman nunca se arrepintió públicamente de su decisión de usar las bombas atómicas. Sin embargo, estudios posteriores apoyados en testimonios de líderes japoneses involucrados sobrevivientes han testimoniado que Japón se habría rendido incluso si las bombas atómicas no hubieran sido lanzadas, incluso si Rusia no hubiera entrado en la guerra, e incluso si no se hubiera planeado o
contemplado una invasión.
Abril 17 día de 2019.

LA ERA DE TERAPIA DE CHOQUE QUE SUFRIÓ RUSIA

LA ERA DE TERAPIA DE CHOQUE QUE SUFRIÓ RUSIA

En el libro “El plan para controlar el mundo o cómo se gastaron miles de millones de dólares para cambiar el resultado de las elecciones en todo el mundo”, su autor, Daniel Kovalik dedica un capítulo entero a las elecciones de 1996 en Rusia que reeligieron al impopular Boris Yeltsin.
La caída de la Unión Soviética en 1991 dio inicio a una era de “terapia de choque” en la recién fundada Federación Rusa, que era en verdad un eufemismo para el robo al por mayor y la transferencia a las manos de oligarcas y corporaciones multinacionales de la riqueza socializada. Millones de personas murieron en Rusia a causa del repentino abandono que sufrieron las prestaciones de atención médica, vivienda, empleos y otros servicios básicos.
En 1996, el presidente estadounidense William (Bill) Clinton se aseguró de que Boris Yeltsin mantuviera un control casi total sobre el poder estatal en Rusia proporcionándole consultores políticos estadounidenses y más de mil millones de dólares en efectivo del Fondo Monetario Internacional directamente para su campaña electoral. Ese amplio apoyo político y monetario de Estados Unidos permitió a Yeltsin componer las elecciones a su favor en el mejor estilo yanqui pese a su decrecida popularidad.
La descripción del plan estadounidense para el control del mundo retrotrae a los lectores del libro de Kovalik a la República Democrática del Congo, donde el golpe de estado de la CIA contra Patricio Lumumba sumó otra víctima a la larga lista de fechorías de Estados Unidos. Viaja así mismo a Guatemala, al derrocamiento de Jacobo Arbenz por la CIA que llevó la matanza posterior de un cuarto de millón de guatemaltecos bajo los auspicios de varias dictaduras militares.
Avanzando un poco más en el tiempo, Kovalik nos muestra que la reciente elección del fascista Jair Bolsonaro en Brasil no fue una aberración descolocada en el tiempo ya que Estados Unidos ya había sido el responsable principal del ascenso del fascismo en Brasil a través de su papel directo en la puesta de la nación en 1964 bajo el control de una dictadura militar que se encargó del derrocamiento y muerte de Salvador Allende en 1973 y a la implantación de la cruel tiranía militar de orientación fascista y genocida de Augusto Pinochet donde había existido un régimen progresista orientado al socialismo. Todas las herramientas del esqueleto del establishment militar de Estados Unidos son reveladas en este plan… Estados Unidos las utiliza para derrocar gobiernos elegidos democráticamente cuando valora que representan amenazas para los intereses corporativos. Estas
herramientas incluyen las agencias de inteligencia de Estados Unidos, las llamadas Organizaciones No Gubernamentales (ONG), como el Fondo Nacional para la Democracia (NED) y las diversas ramas de las fuerzas armadas, por solo nombrar algunas. Independientemente de las herramientas empleadas, la misión es siempre la misma: desestabilizar a las naciones independientes que se niegan a doblegarse ante los dictados del imperialismo estadounidense.
Las historias de Nicaragua, la República Democrática del Congo y Vietnam son diferentes pero su desarrollo económico y político ha sido moldeado por la común acción destructiva de Estados Unidos.
No es probable que los trabajos históricos de Dan Kovalik se vendan en las librerías y en los estanquillos Estados Unidos ni en otros puntos de venta bajo control corporativo. Ello se debe a que Kovalik, sin disculparse, se pronuncia en contra del imperio estadounidense y todo lo que lo sostiene. Al hacerlo, The Plot to Control the World de Kovalik sigue los pasos de antiimperialistas como Michael Parenti y William Blum. Blum, un ex empleado del Departamento de Estado, que pasó posteriormente a contarle a la humanidad sus experiencias de cómo opera el imperialismo estadounidense en el escenario global. El New York Times no perdió tiempo en calumniar a Blum en su obituario. Esto mostró lo lejos que llegarán las élites gobernantes para desacreditar, difamar y condenar a los críticos del complejo industrial militar y lo importante que es para quienes se oponen a la guerra, dejar de lado cualquier expectativa de que los medios corporativos divulguen el trabajo de Kovalik o de cualquier otro autor que se pronuncie contra la guerra.
Firmemente arraigada en la ideología del excepcionalismo americano, la supremacía blanca es la principal entre todas las mentiras del Imperio y una de las razones por las que la izquierda en Estados Unidos es débil es porque ha sido aislada numérica y políticamente. Pese a la crueldad de los regímenes de austeridad y cárceles, muchos estadounidenses siguen convencidos de que Estados Unidos es la nación más excepcional del mundo y no se resisten a que sus militares libren guerras en el extranjero a expensas de los dólares de sus impuestos y las vidas de civiles
Abril 12 de 2019.

OTRA PIFIA DE LA IZQUIERDA EN ESTADOS UNIDOS

OTRA PIFIA DE LA IZQUIERDA EN ESTADOS UNIDOS

La malograda aspiración de Bernie Sanders a la presidencia de Estados Unidos en el proceso electoral de 2018, demostró que los ideales progresistas del pueblo estadounidense no habían muerto.
Pero los acontecimientos recientes en Venezuela indican que las huellas de la gigantesca campaña de oprobios y mentiras que ha venido desplegando la oligarquía de la superpotencia norteña contra todo lo que se oponga a su supremacía global desde el final de la Guerra Fría, sigue haciendo mella dentro de las fuerzas progresistas
estadounidenses.
Entre los muchos aspirantes a ser candidatos del partido demócrata a la presidencia -Sanders incluido- sólo Tulsi Gabbard hizo una declaración inequívoca de condena al golpe en proceso contra Venezuela, mientras que la joven congresista izquierdista en la Cámara Alexandria Ocasio-Cortez limitó sus críticas a un retwit.
Nancy Pelosi y otros líderes demócratas fueron más lejos aún de una condena a Trump cuando exhortaron al Presidente Trump a que atacara a Maduro usando su autoridad de Comandante y Jefe. En vez de condenarle por infringir el derecho internacional, le hicieron aparecer como un estadista responsable al frente de una “coalición” de países enfrentados a un “dictador autoritario”. La virulencia anti-Trump de los medios de comunicación de Estados Unidos cerró filas con la campaña haciéndose difícil encontrar una opinión disidente.
Así, Trump se situó en una posición excelente para ganar la guerra contra el cierre del gobierno, es decir, hasta que las acciones audaces de los trabajadores del aeropuerto terminaron rápidamente con el drama. Pero Trump ciertamente aprendió una valiosa lección: la “resistencia” del Partido Demócrata se desmorona en momentos críticos cuando estalla un conflicto extranjero, lo que ayuda a promover más momentos de este tipo en el futuro.
Después de un largo silencio insoportable, Sanders finalmente habló por medio de tres twits que reforzaron la imagen de debilidad que lo había mantenido en silencio inicialmente. El primero fue para repetir las falsedades con que Trump había justificado el golpe.
“El gobierno de Maduro ha emprendido una violenta represión contra la sociedad civil venezolana, ha violado la Constitución al disolver la Asamblea Nacional y fue reelegido el año pasado en elecciones calificadas de fraudulentas por muchos observadores. La economía es un desastre y son millones los que están migrando”.
En lugar de condenar las acciones golpistas de Trump, Bernie Sanders culpó a la víctima. La acusación referida a una elección fraudulenta es simplemente una calumnia ampliamente demostrada, Por el contrario las elecciones venezolanas fueron consideradas entre las más limpias y transparentes del mundo hasta que Washington lanzó la consigna a sus medios más dóciles de cambiar las señas como parte de la cruzada anti venezolana.
La historia reciente demuestra que cada vez que la oposición en Venezuela bajo dirección estadounidense ha calculado que perderá una elección, la boicotea, aunque en las últimas elecciones la oposición se fracturó hasta el punto de que algunos la boicotearon mientras otros apoyaron a dos candidatos anti-Maduro distintos.
Es falso también que Maduro disolviera Asamblea Nacional. Fue el Tribunal Supremo de Venezuela, no Maduro, quien disolvió la Asamblea Nacional en 2017 por las flagrantes violaciones de la ley que hicieron de la Asamblea una institución inoperante que sólo aprobaba leyes que atacaban inconstitucionalmente al gobierno.
Venezuela ha estado funcionando como estado de poder dual desde 2017, cuando el gobierno unitario se dividió por presiones de la lucha de clases y las fechorías de una oposición apoyada por Estados Unidos y empeñada en derrocar al gobierno.
El segundo twit de Bernie reforzó las primeras acciones de Trump: “Estados Unidos debe apoyar el estado de derecho, elecciones justas y la autodeterminación del pueblo venezolano. Debemos condenar el uso de la violencia contra manifestantes desarmados y la represión de la disidencia”.
El tercer y último twit de Sanders resultó el primero en el que finalmente éste expresó una tibia oposición al golpe de Trump cuando escribió: “Pero debemos aprender las lecciones del pasado y no estar en el negocio del cambio de régimen o en el apoyo a los golpes de estado, como hemos hecho en Chile, Guatemala, Brasil y la República Dominicana. Estados Unidos tiene una larga historia de intervenciones ilegales en varias naciones latinoamericanas; no debemos seguir por ese camino de nuevo”.
Esta posición pasiva -que refuerza las mentiras clave que Trump usó para expresar su punto de vista- equivale, en el mejor de los casos, a una posición neutral, y como dijo el clérigo y pacifista sudafricano Desmond Tutu, afamado por su lucha contra el apartheid en la década de 1980: “la neutralidad ayuda al opresor”.
En realidad, la posición de Sanders envía a Trump una señal de que no habrá una oposición organizada al golpe, y que los demócratas limitarán su reacción ante un eventual derramamiento de sangre a criticar a Maduro.
Abril 10 de 2019.

JÓVENES REFUTAN PAPEL DE EEUU EN EL MUNDO

JÓVENES REFUTAN PAPEL DE EEUU EN EL MUNDO
La generación de nacidos entre 1981 y 1996 es identificada en Estados Unidos como “los mileniales” y un estudio publicado en ese país recientemente afirma que ellos ven el papel de esa nación en el mundo del siglo XXI como una mezcla intrigante de continuidad y cambio, en comparación con las generaciones anteriores.
Desde hace más de 40 años, el Chicago Council on Global Affairs (Consejo de Chicago sobre Asuntos Globales), que llevó a cabo el estudio, pregunta al público estadounidense si piensa que Estados Unidos debería “tomar parte activa” o “mantenerse al margen” de los asuntos mundiales.
Este año, el 64% de los encuestados -personas nacidas entre 1928 y 1996- opinó que Estados Unidos debe tomar parte activa en los asuntos mundiales, pero hay diferencias interesantes al desglosar las cifras por generación.
La generación silenciosa, nacida entre 1928 y 1945, cuyos años de formación fueron durante la Segunda Guerra Mundial y la primera Guerra Fría, mostró el mayor apoyo con un 78 %. A partir de ahí, el apoyo disminuyó en cada grupo de edad. Tocó fondo con los mileniales en los que sólo el 51% consideraba que Estados Unidos debía participar activamente en los asuntos mundiales.
Los mileniales en la muestra de la encuesta se identificaron como menos republicanos – 22 % – y menos conservadores que los grupos de mayor edad. También fueron quienes menos apoyaron el punto de vista de “tomar parte activa” durante la administración de Barack Obama. Es de destacar que sólo el 44% de los mileniales considera que mantener un poder militar superior es una meta muy importante, aspecto en el que están muy por debajo de las otras generaciones. También apoyan menos el aumento de los gastos de defensa.
Y cuando se les pregunta si apoyan el uso de la fuerza, los mileniales generalmente se muestran reacios responder cuando se, trata de políticas como la realización de ataques aéreos contra Siria, el uso de tropas si Corea del Norte invadiera Corea del Sur y la realización de ataques aéreos contra grupos extremistas islámicos violentos. Los mileniales también estaban mucho menos inclinados a aceptar la idea del excepcionalismo estadounidense y sólo la mitad de ellos la apreciaban acertada, en comparación con las otras tres generaciones. Sólo una cuarta parte de los mileniales reconocían la necesidad de que Estados Unidos fuera “el líder mundial dominante”.
“Estos hallazgos coinciden con el Estudio Electoral Nacional Estadounidense de 2014, que encontró que mientras que el 78 por ciento de los encuestados silenciosos, el 70 por ciento de los boomers y el 60 por ciento de los encuestados de la Gen X consideran que su identidad estadounidense es extremadamente importante, sólo el 45 por ciento de los mileniales lo ven así.
Aunque un 72% de los mileniales apoya a la OTAN y esta proporción está cerca del nivel de apoyo de las otras generaciones, su apoyo en un 68 % al acuerdo climático de París es mayor que el de los otros tres grupos de edad.
El acuerdo del 70% de los mileniales con la afirmación de que “la globalización es en buena para Estados Unidos” es mayor que el de todos los demás grupos de edad. De manera similar, el 62% cree que el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) es bueno para la economía de Estados Unidos y en esto están muy por encima de los demás grupos de encuestados. El margen también es positivo, aunque más estrecho, en relación con el acuerdo con la Asociación Transpacífica. Estas y otras encuestas muestran que los mileniales tienen una visión del mundo que, aunque no es tan aislacionista, tampoco es tan asertiva y ampliamente internacionalista como las generaciones anteriores. En opinión de Bruce Jentleson, profesor de Políticas Públicas y Ciencias Políticas en la Universidad de Duke, donde se desempeñó de 2000 a 2005 como Director del Instituto de Políticas Públicas de Terry Sanford, aún más importante que las posiciones sobre temas específicos es la renuncia de los mileniales a compartir la teoría del excepcionalismo estadounidense.
Los estadounidenses más jóvenes muestran una mayor voluntad de ir más allá de las palabras de “Somos un país superior” al resto. Este excepcionalismo, suscrito con más avidez por las generaciones más viejas, adopta una visión color de rosa de la historia de la política exterior estadounidense e ignora los profundos cambios que están dando forma al mundo del siglo XXI.
En este sentido, en particular, haríamos bien en aprender de las opiniones más mesuradas de los mileniales.
Marzo 30 de 2019.

FRUSTRA AL IMPERIO RESISTENCIA DE VENEZUELA

FRUSTRA AL IMPERIO RESISTENCIA DE VENEZUELA
El entusiasmo que reinaba en círculos diplomáticos de Estados Unidos por el ascenso de Juan Guaidó y la expectativa de la caída de Nicolás Maduro fueron reemplazados por la profunda frustración por la capacidad de permanencia del líder venezolano. A ello se unen las preocupaciones por la actitud asumida por Rusia y China ante la grave intromisión yanqui en los asuntos internos de Caracas.
La maquinaria desinformativa de Estados Unidos funcionó con tal intensidad y precisión en la promoción del títere y la cuidadosa conformación de un escenario favorable al golpe de estado que los propios dirigentes involucrados en la operación se engañaron y se tragaron las mentiras.
El poder de permanencia de Maduro y la revolución venezolana ha llevado a medios de prensa y líderes extranjeros orientados por la brújula de Washington a reevaluar sus plazos y considerar que, salvo la acción militar, Maduro, tan solo con el apoyo de su pueblo, puede seguir los pasos de otros líderes populares que han resistido durante largos períodos las aplastantes sanciones de Washington.
Cuba es el mejor ejemplo, con un bloqueo económico, político y militar que dura más de 60 años sin dar muestras de efectividad.
La confianza en que la caída de Maduro estaba garantizada se ha convertido ahora, para los aliados del imperio, cada vez más en una esperanza de algo que será y una preocupación por cómo hacerlo. La agencia francesa de prensa cita a Fernando Carrera, quien fuera ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala en 2013 y 2014 que declaró que “hubo una reacción eufórica cuando todos calculamos que era el fin de Maduro. Pensé que Maduro se había ido. Pero Guaidó no pudo lograrlo y ni siquiera la administración de Trump pudo hacer que algo así sucediera…y los chinos y los rusos han aumentado demasiado las apuestas”.
Los diplomáticos afines a Washington de la región –afirma la AFP- están convencidos de que las sanciones de Estados Unidos, no son suficientes para desalojar a Maduro, si el pueblo venezolano lo sigue apoyando con intensidad como hasta ahora.
Maduro ha podido mantener el control de la nación pese a que Estados Unidos logró manipular el voto de más de medio centenar de naciones que han reconocido a Guaidó como presidente interino mediante intimidaciones de que a sus familias les sería bloqueada la entrada a Estados Unidos así como al país de acciones militares, sanciones petroleras, restricciones bancarias o promesas de asistencia o de inversiones.
Los generales venezolanos, a quienes Estados Unidos considera clave para controlar a la población, se han mantenido fieles a las ideas revolucionarias y socialistas de Hugo Chávez de quien Maduro se proclama su principal seguidor.
La administración de Trump está comprometida en todos los niveles, incluyendo la Casa Blanca, el Departamento de Estado, USAID y Hacienda. Todas las oficinas del Estado, incluyendo las de Asuntos del Hemisferio Occidental, la Oficina Económica, la Oficina Jurídica, la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, la Oficina de Asuntos de la Organización Internacional, son la que están organizando la retirada de los funcionarios estadounidenses durante eventos internacionales en los que participe un funcionario de Venezuela. Hay mucha presión por parte de la Casa Blanca para que se sea creativo y se aporten ideas novedosas que sirvan para perjudicar a Venezuela. Se acopian aportes de justificaciones para nuevas sanciones. La burocracia está siendo presionada para que produzca todas ideas que aporten a la presión contra Caracas”.
La semana pasada, Trump anunció durante una reunión con el presidente brasileño Jair Bolsonaro que Estados Unidos aún no había impuesto sus sanciones más severas. Pocos días después, la administración anunció nuevas acciones bancarias destinadas a separar al gobierno de Maduro del sector financiero internacional.
La gente familiarizada con la estrategia de Estados Unidos dice que ya el país ha tomado las medidas más enérgicas.
La historia demuestra que las sanciones por sí solas no son
necesariamente la manera más efectiva de forzar el cambio de régimen, dijo Robert S. Litwak, ex director de no proliferación del Consejo de Seguridad Nacional, quien ahora es vicepresidente del Woodrow Wilson Center.”Si uno examina los registros, no puede encontrar un caso en el que las sanciones económicas produjeran por sí solas un cambio de régimen”.
“Mira, Cuba ha sido sancionada durante 60 años. Le hemos impuesto las sanciones más rigurosas. La gente está conduciendo coches de los años 50 y han eludido las sanciones. Pero no ha colapsado el régimen”, dijo Litwak y agregó que Estados Unidos sancionó severamente a Irak, Libia, Corea del Norte e Irán, pero en ninguno de esos casos pudo lograr el objetivo maximalista del cambio de régimen.
Abril 1º de 2019.

FUE BOLTON QUIEN SABOTEÓ CUMBRE DE HANOI

FUE BOLTON QUIEN SABOTEÓ CUMBRE DE HANOI
Un informe de Reuters relata cómo John Bolton saboteó las
conversaciones de desnuclearización entre Kim Jong Un y Donald Trump en Hanoi en febrero, en reportaje del 29 de marzo de los periodistas Lesley Wroughton y David Brunnstrom.
Donald Trump entregó al líder norcoreano Kim Jong Un “un pedazo de papel” exigiéndole que entregara todas sus “armas nucleares y combustible para bombas a Estados Unidos”. Trump también agregó una serie de demandas no relacionadas con el asunto, incluyendo el “desmantelamiento total” de todos los “programas de guerra química y biológica, misiles balísticos, lanzadores e instalaciones asociadas”. Con ello Trump sorprendió a Kim al exigir un desarme completo y unilateral a cambio de una frágil promesa de levantar sanciones económicas en un futuro no prtecisado. Naturalmente, Kim rechazó la oferta.
El documento de la oferta parecía una reproducción del “modelo libio” de desnuclearización de larga data y línea dura de Bolton, que Corea del Norte había rechazado antes.
Siete años después de que se llegara a un acuerdo de desnuclearización entre Estados Unidos y el líder de Libia, Muammar Gaddafi, Estados Unidos participó en una operación militar dirigida por la OTAN contra su gobierno y resultó derrocado por mercenarios actuando como rebeldes y asesinado.
Bolton le presentó a Kim una oferta que sabía que Kim rechazaría, la misma que llevó a la destrucción de Libia y al salvaje asesinato de Gaddafi. Bolton quería que las conversaciones fracasaran para poder presionar a favor de sanciones más duras que allanaran el camino para el cambio de régimen. Ese era su objetivo. Las armas nucleares de Kim nunca fueron el objetivo, eran simplemente el pretexto para
intensificar el estrangulamiento económico, la implacable beligerancia y las amenazas de guerra.
A nivel personal, Trump confía en Kim, por lo que probablemente quería llegar a un acuerdo. Un artículo en las noticias de Hankyoreh de la semana pasada apoya este punto de vista. Echa un vistazo:
“Durante la cumbre Corea del Norte-Estados Unidos celebrada en Hanoi el mes pasado, el presidente estadounidense Donald Trump tenía, según se informa, una perspectiva positiva sobre la relajación de las sanciones contra Corea del Norte, siempre que hubiera una cláusula que restableciera las sanciones si el Norte no cumplía su acuerdo. El viceministro de Relaciones Exteriores de Corea del Norte, Choe Son-hui, hizo esta declaración en una reunión informativa con diplomáticos extranjeros en Pyongyang el 15 de marzo, pero sus comentarios completos no se habían hecho públicos hasta ahora. Según el texto de las declaraciones de Choe publicadas el 25 de marzo, el vicecanciller dijo: “Cuando hicimos una propuesta práctica en las conversaciones, el presidente Trump adoptó la posición flexible de que sería posible llegar a un acuerdo si se añadía una cláusula que estableciera que las sanciones podrían restablecerse si Corea del Norte reanudaba sus actividades nucleares después de que se levantaran las sanciones”. Pero “debido a su continua hostilidad y desconfianza, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, y el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, crearon obstáculos a los esfuerzos de los dos líderes para tener negociaciones constructivas, y finalmente la cumbre no produjo resultados
significativos”.
Según la declaración de Choe… los dos líderes parecen haber explorado la posibilidad de cambiar el cierre de Yongbyon por un alivio parcial de las sanciones. … Los comentarios de Choe implican que la razón última por la que la cumbre concluyó sin un acuerdo fue por la resistencia de Pompeo y Bolton”. (“Trump respondió
positivamente a las sanciones relajantes con una “cláusula de snapback” durante la cumbre de Hanoi”, Hankyoreh News)
El artículo de Hankyoreh corrobora mucho de lo que se dice en el artículo de Reuters. Ambos artículos reconocen que las conversaciones nucleares fueron frustradas por Bolton.
Los medios de comunicación han engañado constantemente a sus lectores acerca de lo que realmente ocurrió en Hanoi y quién debería ser considerado responsable en última instancia de su fracaso.
Según la estadounidense CNN, Kim había exigido el alivio total de las sanciones a cambio de una desnuclearización parcial, dejando a ambos bandos en un callejón sin salida, una afirmación incorrecta porque Trump tomó la decisión de retirarse como muestra de que no aceptaría un mal acuerdo como conclusión abrupta de la segunda cumbre que, sin embargo, representó el mayor revés hasta ahora para su esfuerzo por la desnuclearización de Corea del Norte mediante conversaciones directas con su líder.
Abril 1, 2019.

FUE BOLTON QUIEN SABOTEÓ CUMBRE DE HANOI

FUE BOLTON QUIEN SABOTEÓ CUMBRE DE HANOI

Un informe de Reuters relata cómo John Bolton saboteó las
conversaciones de desnuclearización entre Kim Jong Un y Donald Trump en Hanoi en febrero, en reportaje del 29 de marzo de los periodistas Lesley Wroughton y David Brunnstrom.
Donald Trump entregó al líder norcoreano Kim Jong Un “un pedazo de papel” exigiéndole que entregara todas sus “armas nucleares y combustible para bombas a Estados Unidos”. Trump también agregó una serie de demandas no relacionadas con el asunto, incluyendo el “desmantelamiento total” de todos los “programas de guerra química y biológica, misiles balísticos, lanzadores e instalaciones asociadas”. Con ello Trump sorprendió a Kim al exigir un desarme completo y unilateral a cambio de una frágil promesa de levantar sanciones económicas en un futuro no prtecisado. Naturalmente, Kim rechazó la oferta.
El documento de la oferta parecía una reproducción del “modelo libio” de desnuclearización de larga data y línea dura de Bolton, que Corea del Norte había rechazado antes.
Siete años después de que se llegara a un acuerdo de desnuclearización entre Estados Unidos y el líder de Libia, Muammar Gaddafi, Estados Unidos participó en una operación militar dirigida por la OTAN contra su gobierno y resultó derrocado por mercenarios actuando como rebeldes y asesinado.
Bolton le presentó a Kim una oferta que sabía que Kim rechazaría, la misma que llevó a la destrucción de Libia y al salvaje asesinato de Gaddafi. Bolton quería que las conversaciones fracasaran para poder presionar a favor de sanciones más duras que allanaran el camino para el cambio de régimen. Ese era su objetivo. Las armas nucleares de Kim nunca fueron el objetivo, eran simplemente el pretexto para
intensificar el estrangulamiento económico, la implacable beligerancia y las amenazas de guerra.
A nivel personal, Trump confía en Kim, por lo que probablemente quería llegar a un acuerdo. Un artículo en las noticias de Hankyoreh de la semana pasada apoya este punto de vista. Echa un vistazo:
“Durante la cumbre Corea del Norte-Estados Unidos celebrada en Hanoi el mes pasado, el presidente estadounidense Donald Trump tenía, según se informa, una perspectiva positiva sobre la relajación de las sanciones contra Corea del Norte, siempre que hubiera una cláusula que restableciera las sanciones si el Norte no cumplía su acuerdo. El viceministro de Relaciones Exteriores de Corea del Norte, Choe Son-hui, hizo esta declaración en una reunión informativa con diplomáticos extranjeros en Pyongyang el 15 de marzo, pero sus comentarios completos no se habían hecho públicos hasta ahora. Según el texto de las declaraciones de Choe publicadas el 25 de marzo, el vicecanciller dijo: “Cuando hicimos una propuesta práctica en las conversaciones, el presidente Trump adoptó la posición flexible de que sería posible llegar a un acuerdo si se añadía una cláusula que estableciera que las sanciones podrían restablecerse si Corea del Norte reanudaba sus actividades nucleares después de que se levantaran las sanciones”. Pero “debido a su continua hostilidad y desconfianza, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, y el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, crearon obstáculos a los esfuerzos de los dos líderes para tener negociaciones constructivas, y finalmente la cumbre no produjo resultados
significativos”.
Según la declaración de Choe… los dos líderes parecen haber explorado la posibilidad de cambiar el cierre de Yongbyon por un alivio parcial de las sanciones. … Los comentarios de Choe implican que la razón última por la que la cumbre concluyó sin un acuerdo fue por la resistencia de Pompeo y Bolton”. (“Trump respondió
positivamente a las sanciones relajantes con una “cláusula de snapback” durante la cumbre de Hanoi”, Hankyoreh News)
El artículo de Hankyoreh corrobora mucho de lo que se dice en el artículo de Reuters. Ambos artículos reconocen que las conversaciones nucleares fueron frustradas por Bolton.
Los medios de comunicación han engañado constantemente a sus lectores acerca de lo que realmente ocurrió en Hanoi y quién debería ser considerado responsable en última instancia de su fracaso.
Según la estadounidense CNN, Kim había exigido el alivio total de las sanciones a cambio de una desnuclearización parcial, dejando a ambos bandos en un callejón sin salida, una afirmación incorrecta porque Trump tomó la decisión de retirarse como muestra de que no aceptaría un mal acuerdo como conclusión abrupta de la segunda cumbre que, sin embargo, representó el mayor revés hasta ahora para su esfuerzo por la desnuclearización de Corea del Norte mediante conversaciones directas con su líder.
Abril 1, 2019.

GUERRA POR EL ALMA DE LOS ESTADOUNIDENSES

GUERRA POR EL ALMA DE LOS ESTADOUNIDENSES

Luego de la guerra de agresión contra Irak hace 16 años, los neoconservadores estadounidenses comenzaron a librar otra guerra, una por el alma de Estados Unidos, dice el periodista Whitney Webb en un artículo de opinión publicado en Global Research el 20 de marzo recién pasado.
Mientras muchos estadounidenses duermen tranquilos pensando que una atrocidad como la invasión y ocupación de Irak no podría repetirse, el gobierno de Estados Unidos ha estado continuamente involucrado en muchas guerras más pequeñas e igualmente desastrosas -tanto visibles como no perceptibles- en gran parte gracias al hecho de que los promotores de la guerra de Irak siguen respetados y presentes en los pasillos del poder estadounidense.
De hecho, lo único que la indignación nacional por la guerra de Irak pareció lograr fue un esfuerzo masivo por parte del gobierno y la élite corporativa para diseñar un público paciente que no se queje y que no le importe que su gobierno se entrometa en los asuntos internos de otro país, o que sencillamente lo invada.
Para muchos estadounidenses de hoy en día, la indignación por la guerra de Irak es un recuerdo lejano y una indignación comparable con múltiples otros crímenes del gobierno de Estados Unidos cometidos o contemplados a una escala similar, ya sea la invasión de Libia por el “cambio de régimen”, el genocidio en curso en Yemen o en respuesta a los crímenes que el gobierno está cometiendo ahora.
“Nuestro olvido ha informado nuestro silencio y nuestro mutismo es nuestra complicidad con los crímenes – pasados y presentes – orquestados por los neoconservadores, que nunca abandonaron el gobierno después de Irak, sino que se rebautizaron a sí mismos y ayudaron a diseñar culturalmente nuestra pasividad. Como consecuencia, hemos sido engañados nuevamente por los neoconservadores, quienes han transformado a Estados Unidos a su imagen, creando una nación de habilitadores neoconservadores, una nación de neoconservadores pasivos”, escribe Whitney Webb.
Aunque las mentiras que llevaron a Estados Unidos a invadir Irak están plenamente documentadas, merecen ser recordadas. Un resumen de las muchas mentiras – incluyendo las que se refieren a los supuestos pero falsos vínculos entre Saddam Hussein y Al Qaeda así como los supuestos vínculos de Saddam con los ataques con ántrax y el inexistente programa de armas nucleares de Irak.
Sin embargo, podría decirse que más importante que las mentiras contadas en el período previo a la guerra, es la evidencia concluyente de que funcionarios clave de la administración Bush, muchos de ellos miembros de la organización neoconservadora conocida como el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC, por sus siglas en inglés), habían planeado y convocado una invasión de Irak mucho antes de que los ataques del 11 de septiembre de 2001 hubieran tenido lugar.
Algunos investigadores dicen que el plan para la guerra de Irak comenzó décadas antes con la redacción de la Guía de Política de Defensa (DPG, por sus siglas en inglés) de 1992, que fue supervisada por Paul Wolfowitz, entonces Subsecretario de Defensa para la Política, quien más tarde se convertiría en uno de los principales arquitectos de la guerra de Irak de 2003.
El DPG habló de la necesidad de asegurar “el acceso a materias primas vitales, principalmente petróleo del Golfo Pérsico”. También habló de la necesidad de que Estados Unidos desarrolle un protocolo para llevar a cabo sus intervenciones unilaterales en el extranjero, afirmando que “Estados Unidos debe adoptar una postura que le permita actuar de forma independiente cuando la acción colectiva no pueda ser
orquestada”.
El DPG volvería a encontrar prominencia entre un nuevo grupo que se llamaba a sí mismo el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC). Fundado en 1997 por Robert Kagan y Bill Kristol, su primer acto fue publicar una declaración de principios que promovía “una política reaganita de fuerza militar y claridad moral”.
Aquella declaración fue firmada por varios neoconservadores
políticamente prominentes, entre ellos Paul Wolfowitz, Dick Cheney y Donald Rumsfeld.
El recuerdo de la guerra de Irak es lejano para muchos, excepto para los millones de personas – iraquíes y estadounidenses – que vieron sus vidas destruidas por una de las mas fantásticas mentiras jamás vendidas al público estadounidense.

Abril 5 de 2019.

LA VIOLENTA VÍA PACÍFICA

LA VIOLENTA VÍA PACÍFICA
Por Manuel E. Yepe
Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/
Cuando se habla de revoluciones llegadas al poder por la vía pacífica de las urnas, modo que se estuvo reiterando en América Latina en los años finales del Siglo XX y los primeros del Siglo XXI, se podía pensar que las oligarquías de la región habían llegado a comprender que se podría respetar democráticamente la voluntad de las mayorías cuando ésta se expresa por los mecanismos legales establecidos para ello. Nada más ilusorio y falso.
Quizás haya quien crea que -por haber sido los sistemas electorales vigentes forjados a partir del conocimiento y experticia de algunos de los más destacados expertos y valores de la sociedad capitalista en el poder, solo ello bastaba para que el producto de tales circunstancias fuera de sistemas electorales y de gobierno justos y capaces de servir los intereses de todas las clases sociales por igual.
Sin embargo, se ha visto en la práctica que las oligarquías no están dispuestas a respetar las reglas del juego que ellas mismas han diseñado con asesoría de sus protectores del Norte. El caso de Venezuela ilustra plenamente este aserto.
Cualquiera advierte que, por mucho que se ha esforzado la revolución bolivariana por transitar un camino pacífico sin renunciar a sus objetivos esenciales, los obstáculos que plantea la oligarquía distan mucho de ser razonables y respetuosos de las normas legales vigentes. A diferencia de la revolución cubana, en la que la vanguardia revolucionaria derrocó por medio de una lucha armada, guerrillera y clandestina, con decisivo apoyo de las masas, a una tiranía que concitó el rechazo popular, en Venezuela la vanguardia llegó al poder por la vía electoral.
La diferencia fundamental entre ambas vías, en lo que respecta a las posibilidades de ejecución de los propósitos revolucionarios, está en que, por la primera vía, la oligarquía resulta despojada de sus instrumentos esenciales de dominación casi al momento de la toma del poder por el pueblo y por la segunda, no es así.
La revolución bolivariana encabezada por Hugo Chávez Frías devino una confrontación entre una oligarquía amenazada, derrotada y vengativa, de una parte, y un pueblo que estuvo antes deliberadamente fragmentado para ser explotado, que pasó a luchar por la justicia y su bienestar, respaldando a su líder.
No obstante las características del escenario en que se libró el duelo, aun dominado por las reglas del consumismo y el capital, y con la mayor parte de los medios en manos contrarrevolucionarias, el gobierno de la revolución ha ratificado una y otra vez su voluntad pacífica, apelando reiteradamente a mecanismos de consulta democrática sin precedentes por su transparencia y su frecuencia en Venezuela o en cualquier otra nación del mundo.
Ni siquiera por las reiteradas violaciones de las reglas del juego en que ha incurrido la opulenta oligarquía, que ha llegado incluso a liarse en intentos de golpes de estado y hasta de magnicidio, la revolución ha renunciado a su conducta transparente.
Comoquiera que en la docena de consultas comiciales previas la mayoría de los votantes había respaldado la propuesta chavista, el
reconocimiento oficial del resultado estrechamente negativo del referendo acerca de las modificaciones propuestas por el gobierno del presidente Chávez a la Constitución, ha confirmado la eticidad de la revolución bolivariana.
Se ha evidenciado el contraste en la falta de ética con que ha actuado la oposición manipulada por lo peor del imperio en cada ocasión en que ha sido derrotada.
Varios triunfos por la vía del voto, sin dudas, aportaron a la revolución venezolana el marco legal para la socialización de los sectores estratégicos de la sociedad y las demás transformaciones del sistema político que constituyen base propicia para el paso efectivo del poder a manos del pueblo.
Pero las maniobras de las cúpulas de los partidos políticos
tradicionales y algunas nuevas formaciones de la derecha, con apoyo de los rectores de las universidades privadas, los grupos estudiantiles de la derecha, algunos militares retirados, las ONG financiadas por el gobierno estadounidense, tomaron parte tan ampliamente en las reiteradas consultas realizadas por el sistema electoral venezolano actual que éste ganó prestigio de ejemplar a nivel mundial. El cuartel general de la conspiración contra cada consulta electoral funcionó siempre en la sede de la embajada de Estados Unidos en Caracas. Sabiéndose perdidos en cualquier consulta verdaderamente honesta, los planes conspirativos para hacer frente a la variante de un triunfo del chavismo han tenido siempre como colofón de su revancha una
insurrección armada contra del gobierno que propicie la intervención militar yanqui que a su vez provocaría, sin dudas, una guerra de grandes proporciones contra el invasor, de alcance continental y efectos globales.
Abril 8 de 2019.