LA II GUERRA FRIA PUDIERA HABER COMENZADO

LA II GUERRA FRIA PUDIERA HABER COMENZADO
Por Manuel E. Yepe

El Vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, anunció lo que ya pudiera calificarse del comienzo de la II Guerra Fría Mundial, con Washington y Beijing como los primeros beligerantes aunque pronto el escenario será global.
Pence habló en el Instituto Hudson, un tanque pensante especializado en asuntos interdisciplinarios referidos a relaciones internacionales, cultura, defensa, economía, tecnología, y otros temas estratégicos. Como la mayoría de las ONGs en EEUU, el Hudson se financia mediante aportes deducibles de los impuestos de los grandes contribuyentes. Allí Pence formuló lo que muchos observadores compararon con el discurso de la “Cortina de Hierro” pronunciado por Winston Churchill en 1946. El vicemandatario estadounidense, reconociendo de hecho la derrota de Washington en la actual confrontación en el ámbito comercial con China, proclamó lo que equivale a una declaración de guerra fría:
“China gasta ahora tanto en su ejército como el resto de Asia combinada y ha dado prioridad a las capacidades que erosionan las ventajas militares de Estados Unidos en tierra, mar, aire y espacio. China quiere expulsar a Estados Unidos del Pacífico Occidental e impedir que acudamos en ayuda de nuestros aliados. Esperábamos que la liberalización económica llevara a China a mayor asociación con nosotros y el mundo. Pero optó por la agresión económica, que a su vez anima a su creciente ejército. (…) Beijing está llevando a cabo una campaña integral y coordinada para socavar el apoyo al Presidente, a su agenda y a los ideales más preciados de nuestra nación.(…)China también está aplicando este poder de manera más proactiva que nunca antes, para ejercer influencia e interferir en la política interna y en la política de este país. Y lo peor de todo, China ha iniciado un esfuerzo sin precedentes para influir en la opinión pública
estadounidense, en las elecciones de 2018 y en el entorno que conducirá a las elecciones presidenciales de 2020. Para decirlo sin rodeos, el liderazgo del presidente Trump está funcionando y China quiere un presidente estadounidense diferente.(…)No puede haber ninguna duda: China se está entrometiendo en la democracia de Estados Unidos”.

“Pero, ¿acaso debería China soportar el insulto y retroceder? Por supuesto que no”, dice un editorial publicado en Global Times, el periódico chino en inglés que auspicia el Diario del Pueblo, que es a su vez órgano del Gobierno de la República Popular China. “Si China respondiera belicosamente a las recientes provocaciones de EEUU y definiera el discurso de Pence como declaración de Guerra Fría, ésta se convertiría en una realidad.
“China debe salvaguardar firmemente sus derechos e intereses legítimos, desde el comercio hasta la defensa y adoptar sus propias medidas contra las provocaciones estadounidenses. Tenemos que abstenernos de aumentar la fricción con EEUU y no aumentar la atmósfera de confrontación estratégica. No permitir que el conflicto con los EEUU domine las relaciones exteriores de China ni determine el camino a tomar por el gobierno de China.
“De hecho, la influencia de EEUU para contener a China es limitada y una guerra comercial perjudicará inevitablemente a los Estados Unidos y sería una elección estúpida. No es realista establecer una organización al estilo de la OTAN para atacar a China. Es imposible aislar y contener a China, dada la expansión de sus negocios en el extranjero y en los mercados nacionales.
“Será difícil para la Casa Blanca y el Congreso movilizar una campaña contra China en la sociedad estadounidense. Atrás han quedado los días en que el público estaba dispuesto a dar un paso al frente por el llamado interés nacional. Mientras China mantenga la calma ante las histéricas élites políticas estadounidenses, la llamada Guerra Fría no tomará forma”, considera el editorial del Global Times.
“En ese momento, China debería jugar tai chi con los Estados Unidos. Esta es la sabiduría estratégica única de la nación china. Debemos hacer que Estados Unidos sienta el dolor de la guerra comercial y no permita que se actúe sin escrúpulos en el Mar de China Meridional y en el Estrecho de Taiwán. Pero debemos actuar con calma. China seguirá abriéndose. Un mundo exterior en deterioro no cambiará ese cuadro. China no es la Unión Soviética y Estados Unidos no puede tratar con China de la forma que lo hizo con la Unión Soviética” concluye el editorial de GlobalTimes.
Ha sido una reprobable práctica en Estados Unidos desde hace muchas contiendas electorales que el partido gobernante manipule algún tipo de amenaza bélica desde el exterior para obtener apoyo solidario al gobierno por estímulo subliminal. Nadie se sorprenda si, con motivo de los comicios de medio término a celebrarse el seis de noviembre, ocurre algo de esta factura en Norteamérica.
Octubre 17 de 2018.

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SINGULARIDADES DE LA DEMOCRACIA EN EE UU

SINGULARIDADES DE LA DEMOCRACIA EN EE UU
Por Manuel E. Yepe

Estados Unidos es una “democracia” sólo en el sentido de que los ciudadanos tienen derecho teórico de votar por una serie de
funcionarios propuestos. Es una libertad que casi la mitad de los estadounidenses considera carente de sentido, razón por la cual sólo 56 % de ellos se presentó a la elección presidencial en 2016, y para el Congreso hace 2 años votó menos del 40 %.
Como la mayoría de los socialistas “democráticos” en Estados Unidos, Bernie Sanders, el sorprendente favorito de gran número de los estadounidenses en la campaña electoral de 2016, confunde la libertad electoral burguesa con la democracia real que habilita a los pueblos para poner la economía política al servicio del bien común.
Con ello, lo que pretende es crear un fundamento púdico para ponerse del lado del imperialismo estadounidense, afirma Glen Ford, director ejecutivo de Black Agenda Report, en un enjundioso artículo que fue reproducido el 20 de septiembre por la publicación digital marxista leninista MLToday.
Estados Unidos es una oligarquía en la que los grandes empresarios casi siempre se salen con la suya mientras que los ciudadanos medios y las organizaciones de masas tienen poca o ninguna influencia en la política.
Hay una dictadura de las clases adineradas, dice Glen Ford al recordar que la superpotencia está gobernada por oligarcas que también, como dijera el Dr. Martin Luther King Jr. en 1967, son los mayores proveedores de violencia en el mundo de hoy.
Los aliados más cercanos de Washington en esta misión global son las antiguas potencias coloniales de Europa occidental y las antiguas colonias de colonos blancos de Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. La política exterior de la superpotencia gobernada por multimillonarios blancos tiene como objetivo preservar el orden global de supremacía blanca que le sirvió por más de 500 años para mantener a la mayor parte del mundo bajo su dominio exterminador y esclavizante. Según Ford, “no es de extrañar que Bernie Sanders, y tantos otros políticos que se consideran progresistas en Estados Unidos, eviten articular claras posiciones de política exterior. Así actúan dos tercios de los candidatos demócratas progresistas al Congreso”. Ejemplo de ello es que los partidarios de Sanders en el equipo de campaña de la candidata al Congreso del Bronx, Alexandria
Ocasio-Cortez, excluyeran de su plataforma programática los párrafos sobre “Economía de Paz”, que denunciaban las intervenciones militares de Estados Unidos en Libia, Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Pakistán y Somalia.
Una verdadera política exterior estadounidense necesita una lista de enemigos y Sanders los encontró en un eje autoritario cuyos miembros “comparten atributos de hostilidad hacia las normas democráticas, antagonismo hacia una prensa libre, intolerancia hacia las minorías étnicas y religiosas, y la creencia de que el gobierno debe beneficiar sus propios intereses financieros egoístas. Estos líderes también están profundamente conectados a una red oligárquica de
multimillonarios que ven al mundo como su juguete económico”. El gobierno de Estados Unidos, como juguete de 12 de las 15 personas más ricas del mundo, debería estar en el primer puesto de la lista de Bernie Sanders. Pero no, según su cosmovisión, sólo Trump clasifica como villano de clase mundial, aunque él sea, por sí sólo, un oligarca menor que el resto en el conjunto.
Pero es significativo que el centro geopolítico de este nuevo eje autoritario oligárquico del mal no sea localizado en Wall Street ni en Londres, sino en Rusia y China que son los enemigos a quienes los belicistas del Pentágono y la CIA pretenden que teman y odien principalmente los estadounidenses.
Sanders no se opone claramente al imperialismo yanqui, por el contrario ofrece una justificación, supuestamente “progresista”, para preservarlo. El nuevo eje autoritario oligárquico del mal busca dar a los “progresistas” una razón para aceptar, e incluso amar, el militarismo y el imperialismo estadounidense.
Sanders aspira a que Estados Unidos componga las relaciones con “nuestros viejos aliados democráticos” de Europa occidental porque opina que China y Rusia son malhechores más peligrosos y funcionan como una sola unidad satánica.
El trabajo periodístico de Glen Ford concluye expresando su esperanza de que Sanders logre buenos resultados en las primarias de 2020, y que derrote a todos los demás aspirantes demócratas corporativos a la postulación. Aunque piensa que ello obligará a las autoridades superiores del partido demócrata a sabotear una vez más la campaña del propio Sanders.
“Sanders nunca abandonará el partido demócrata, pero quizás una masa crítica de sus seguidores saldrá de esa porqueriza capitalista en busca de soluciones socialistas reales, y verdaderamente democráticas” pronostica Glen Ford.
Septiembre 24 de 2018.

ANUNCIA EEUU NUEVA REUNIÓN DE TRUMP CON KIM

ANUNCIA EEUU NUEVA REUNIÓN DE TRUMP CON KIM
Por Manuel E. Yepe

Estados Unidos anunció el 10 de septiembre que se estaban celebrando conversaciones con la República Popular Democrática de Corea con vistas a organizar una segunda cumbre entre los presidentes Donald Trump y Kim Jong Un. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, dijo a los periodistas en que el líder norcoreano solicitó el seguimiento de la histórica cumbre de Singapur en junio, en una “cálida y muy positiva carta” a Trump entregada en días recientes pero dijo que la Casa Blanca no entregaría a la prensa copia de dicha carta de Kim sin permiso de Pyongyang.
“El presidente (Trump) ha logrado un éxito tremendo con sus políticas hasta ahora. Y esta carta es una prueba más del progreso de esa relación”, puntualizó.
Especificó Sarah Sanders que no se ha tomado decisión con respecto a la fecha y lugar de la reunión. Algunos observadores habían señalado a Nueva York como posible escenario para una reunión Trump-Kim, en ocasión de celebrarse la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas dentro de dos semanas, pero el líder norcoreano no ha ofrecido ninguna indicación de que planee asistir al citado evento. Funcionarios estadounidenses han considerado, en privado, que es poco probable que tal reunión pueda tener lugar en Nueva York durante la próxima visita de dos días de Trump a la ONU.
Sarah Sanders comentó que la decisión de Corea del Norte de no incluir misiles balísticos en el desfile militar en Pyongyang del fin de semana anterior, parece una señal de que Kim estaba tomando cuidadosas medidas para no enemistarse con Estados Unidos.”El reciente desfile en Corea del Norte, por primera vez, no se basó en su arsenal nuclear”, dijo Sanders.
La parte norteamericana en estas relaciones con la República Popular Democrática de Corea fija siempre públicamente su interés en “encarrilar las estancadas negociaciones nucleares encaminadas a la desnuclearización de Pyongyang”, en tanto que esta última prioriza la retirada de las bases militares estadounidenses de la región y el aflojamiento del control político de Washington sobre Surcorea que pueda conducir, a largo o mediano plazo, a la reunificación de la península de Corea.
Para muchos observadores pudiera estar presente en esta compleja situación diplomática la voluntad de Trump de tomarse un respiro en medio del atolladero a que está siendo empujado por sus propias incoherencias en lo interno de Estados Unidos cuando se acercan las elecciones de medio término en noviembre con un extremadamente complejo panorama político nacional.
Se recuerda que Trump canceló abruptamente, hace tres semanas, una visita del Secretario de Estado Mike Pompeo a Pyongyang, poniendo la falta de progreso en las conversaciones como motivo.
Pero poco después, a fines de la semana pasada, el narcisista Presidente de Estados Unidos alardeó en un mitin en el estado de Montana que el líder comunista norcoreano había “dicho algunas cosas maravillosas sobre él”.
En un twit el domingo anterior, Trump escribió que la decisión de Kim de no mostrar misiles balísticos era “una declaración muy grande y positiva”, añadiendo que “no hay nada tan bueno como un diálogo entre dos personas que se agradan”.
El asesor de seguridad nacional John Bolton dijo, por su parte, que la administración “todavía está esperando que ellos tomen medidas significativas”. Entre otras cosas, los Estados Unidos están buscando una declaración detallada del Norte sobre el tamaño de sus arsenales nucleares y de misiles balísticos.
“La posibilidad de otra reunión entre los dos presidentes obviamente existe”, dijo Bolton, “pero el presidente Trump no puede hacer que Corea del Norte entre por la puerta que tiene abierta”. Ellos son los que tienen que dar los pasos para desnuclearizarse, y eso es lo que estamos esperando”.
Sin embargo, varios analistas estadounidenses de política exterior advirtieron que la voluntad de Kim de reunirse con Trump no era una señal de que Pyongyang avanzaría con esfuerzos serios hacia la desnuclearización. Más bien, dijeron, el objetivo de Kim es convencer a Trump para que firme un acuerdo que declare el fin formal de la guerra de Corea, sin exigir concesiones significativas.
“Kim Jong Un ha demostrado ser muy hábil en manipular a Trump con halagos y promesas vacías”, dijo Sue Mi Terry, experta coreana del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Kim “observa todo lo que le pasa cerca, los problemas domésticos y todo lo demás, y huelen cualquier oportunidad”.
“Kim ha concluido que necesita hacer un trato con Trump”, dijo Terry. “Es la única persona con quien podría llegar a un tratado de paz. Es la única oportunidad para que Corea del Norte logre lo que siempre pensó que necesitaba tener”.
Septiembre 14 de 2018.

Manuel E. Yepe PARANOIA POR INTERVENCIÓN MILITAR EN VENEZUELA

CUBA ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS INFORMÁTICAS
Por Manuel E. Yepe

Tras varios años de ocupación militar estadounidense, Cuba vivió un período de seudo república independiente tutelada por Estados Unidos en el que la Isla debió servir como modelo de semicolonia que atrajera a las ex posesiones hispanas ya independizadas y a las nuevas adquisiciones a ser captadas para ese status.
Durante ese período hasta que triunfó la revolución liberadora en 1959, Cuba experimentó progresos tecnológicos propiciados por empresas norteamericanas mediante la introducción de adelantos
infraestructurales y tecnológicos para su propia expansión y con fines experimentales y publicitarios. Fue ese el motivo de que Cuba pasara entonces a encabezar a la América Latina en materia de introducción y difusión de nuevas tecnologías en los medios masivos de comunicación y las telecomunicaciones.
Pero uno de los primeros objetivos del proceso revolucionario iniciado en 1959 en Cuba tuvo que ser la extensión de los servicios públicos a todo el país. Sectores como la electricidad y los medios masivos de comunicación recibieron una alta prioridad para ampliar su cobertura a la casi totalidad de la población de la isla.
No fue así con la telefonía, que no se identificó como sector prioritario de la manera que lo fue la radio, la televisión y la prensa gráfica, considerados de mayor significación social.
Se estima que hasta principios de los noventa del pasado siglo, alrededor del 40% de las instalaciones telefónicas eran fabricadas en Norteamérica antes 1960. Su infraestructura se hizo anticuada y sin repuestos auténticos a causa del bloqueo impuesto por EEUU y mostró problemas de compatibilidad con la tecnología de países que lo podían esquivar para comerciar con la Isla.
De 1959 a 1994, el nivel de las telecomunicaciones en Cuba cayó por debajo del de los demás países de América Latina. Hubo que dar alta prioridad a asuntos de seguridad nacional y defensa en las condiciones de la constante agresividad de Washington y sus agencias de subversión terrorista y dominación.
Paradójicamente, la situación cambió sustancialmente cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó en 1992 la Ley Torricelli (Cuban Democracy Act), una legislación que reforzó la política de sanciones comerciales hacia la isla en su “carril uno” pero, en el “carril dos”, proclamó favorecer la democratización de Cuba mediante una política activa de fomento de las comunicaciones y contactos con la isla, lo que explícitamente incluía el levantamiento de las sanciones sobre la comunicación telefónica y postal.
Aunque Cuba había denunciado ese “carril dos” como arma de subversión ideológica en la guerra de Washington contra la isla, el gobierno cubano, no puso obstáculos al restablecimiento de las comunicaciones telefónicas entre ambos países.
Finalmente, en octubre de 1994, la Federal Communications Commission de Estados Unidos dio luz verde para los acuerdos que Cuba había negociado con un número de empresas telefónicas estadounidenses sobre la repartición de ingresos por llamadas, y el 25 de noviembre de 1994 se reabrió oficialmente la comunicación telefónica directa entre ambos países.
Por imperativo de su reintegración en la economía mundial capitalista Cuba tuvo que llevar a cabo una reestructuración de su aparato productivo y una mayor apertura a la inversión extranjera. Cuba se vio necesitada de modernizar sus telecomunicaciones, una enorme tarea dado el atraso infraestructural existente y, sobre todo, el férreo bloqueo económico y financiero que aun hoy sufre.
El gobierno cubano, que había depositado grandes esperanzas en la informática desde que en 1964, siendo Ministro de Industrias el Che Guevara, se inauguró un departamento de automatización, fundó en 1969 el Centro de Investigaciones Digitales que en 1970 construyó la primera computadora cubana, la llamada “CID-201”.
Fruto de acuerdos bilaterales de 1973 y 1976, la URSS se comprometió a apoyar a Cuba en la creación de una industria informática, y en 1978 entró en servicio la primera planta de ensamblaje de computadoras en la isla. En 1980, el II Congreso del
Partido Comunista subrayó la necesidad de fomentar el desarrollo de las tecnologías informáticas, y en 1982 se creó un centro de intercambio nacional e internacional automatizado de datos.
En 1983 se estableció la primera conexión internacional por satélite, que dio a Cuba acceso a alrededor de 50 bancos de datos soviéticos. En agosto de 1994 se crea como monopolio para la telefonía fija la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, S.A., (ETECSA) con carácter de sociedad anónima y empresa mixta.
La adhesión oficial de Cuba a Internet tuvo lugar en octubre de 1996 y, en 1999, se formula la Política Nacional de Información que retoma las ideas de los Lineamientos Estratégicos y del programa para la Informatización de la Sociedad, al anunciar la convergencia
tecnológica en un mismo ministerio de la Electrónica, la Informática y las Telecomunicaciones.
Septiembre 17 de 2018.

REVELAN SECRETOS DE LAS TORRES GEMELAS

REVELAN SECRETOS DE LAS TORRES GEMELAS
Por Manuel E. Yepe

La CIA estadounidense y la monarquía de Arabia Saudita conspiraron para mantener en secreto los detalles del ataque a la Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York y otros objetivos en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, según lo anuncia un documentado libro de los periodistas John Duffy y Ray Nowosielski que pronto verá la luz.
Los autores lograron en 2009 una asombrosa entrevista con Richard Clarke, asesor antiterrorista de la Casa Blanca durante las
administraciones de Bill Clinton y George W. Bush, cuya publicación enfureció a la CIA, en especial a su director, George Tenet, quien había ocultado información crucial sobre los planes y movimientos de Al-Qaeda, incluyendo la llegada a Estados Unidos de los futuros secuestradores participantes Khalid al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi. La CIA y la NSA, con complicidad saudí, articularon una falsa historieta para encubrir la participación del gobierno estadounidense en el asunto.
Pero para cientos de familiares y un número cada vez mayor de ex agentes del FBI, la ceremonia del 11 de septiembre de este año avivó una rabia acallada, pero no extinguida, por la conspiración de silencio mantenida por altos ex funcionarios de Estados Unidos y Arabia Saudita.
Para muchos ex funcionarios de la seguridad nacional, las preguntas sin respuesta sobre los acontecimientos que condujeron a los atentados del 11 de septiembre de 2001 eclipsan a las del asesinato de John F. Kennedy, porque el 11 de septiembre cambió el mundo entero. No sólo llevó a las invasiones de Afganistán e Irak, la fractura del Medio Oriente y el avance del militantismo islámico, sino que también acercó a Estados Unidos a su virtual conversión en un estado represivo de seguridad nacional. Ello se manifiesta, de acuerdo a los autores del libro, en que la política exterior de Estados Unidos se ha dotado de una estrategia para el exterminio de los movimientos populares en América Latina.
Según relato del nuevo libro, Mark Rossini, uno de los dos agentes del FBI asignados a la unidad “Osama bin Laden” de la CIA, dijo estar triste y deprimido porque los gerentes de la agencia les impidieron misteriosamente en el 2000 informar a su cuartel general sobre la presencia en Estados Unidos de los conspiradores de Al Qaeda futuros ejecutores del magno acto terrorista y de nuevo lo hicieron en el verano de 2001. “Es evidente que los ataques no necesitaban ocurrir y que no ha habido justicia”, constató Rossini según el libro. En 2002, Tenet juró al Congreso que él no estaba al tanto de la amenaza inminente porque esa información venía en un cable no marcado urgente y “nadie lo leyó”. Pero cinco años más tarde supo la verdad cuando los senadores Ron Wyden y Kit Bond le obligaron a hacer desaparecer un resumen ejecutivo de la investigación de la CIA sobre el 11-S, donde se afirmaba que no menos de cincuenta personas leyeron una o más de las seis comunicaciones de la Agencia que contenían información sobre viajes relacionada con estos terroristas.
Hasta entonces, Clarke había confiado en Tenet, su colega cercano y amigo. Alegando desesperación por no disponer de medios para difundir la tan asombrosa revelación, en 2009, el ex asesor antiterrorista escribió un libro que tituló, Your Government Failed You (Su gobierno le falló), que fue ignorado en gran medida.
Dice Clarke que creyó durante mucho tiempo que se trataba de un reducido grupo de funcionarios de bajo nivel que obtuvieron esta información y no se dieron cuenta de la importancia. Pero resultó que más de cincuenta oficiales de la CIA lo sabían, Tenet incluido. Tenet y dos de sus ayudantes “antiterroristas”, Rich Blee y Cofer Black, emitieron una declaración calificando la teoría de Clarke de “imprudente y profundamente equivocada”.
Pero ahora Clarke no está solo. Duffy y Nowosielski hallaron otros ex agentes y funcionarios clave del FBI que han desarrollado profundas dudas sobre la historia de Tenet. El único elemento en el que no están de acuerdo es en qué hubo funcionarios responsables del supuesto subterfugio.
El libro de John Duffy y Ray Nowosielski relata muchos otros aspectos que agregan gravedad a su denuncia: la complicidad saudí con los secuestradores; el apoyo del gobierno saudí a Al-Qaeda en años recientes; el descubrimiento del papel de agentes de la monarquía financiando subrepticiamente los esfuerzos de relaciones públicas para descarrilar un proyecto de ley en el Congreso que permitiría a un grupo de familiares demandar al reino por daños del 11 de septiembre; que funcionarios del Ministerio de Asuntos Islámicos del reino saudí estaban ayudando activamente a los secuestradores a establecerse en California.
El fantasma del once de septiembre de 2001 sigue rondando a la Casa Blanca como uno de sus más grandes desmanes históricos.

Septiembre 6 de 2018.

PARA SALIRSE DEL CUENTO DEL ATAQUE SÓNICO

PARA SALIRSE DEL CUENTO DEL ATAQUE SÓNICO
Por Manuel E. Yepe

Parece que a los hacedores de propaganda internacional en el Departamento de Estado, la CIA y otras dependencias del gobierno estadounidense no les está resultando fácil salir del ridículo engorro en que se han metido con el asunto de los ataques acústicos contra el personal de su embajada en La Habana.
Para los expertos y observadores de este tipo de propaganda al más alto nivel de gobierno, la denuncia de un ataque imaginario contra Estados Unidos por parte de otro país no es algo novedoso en Washington. Hay que recordar la explosión del acorazado Maine en la bahía de La Habana; la sorpresa del ataque a la base aérea y naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawái; los incidentes del Golfo de Tonkín en Vietnam y la supuesta presencia de armas de destrucción masiva en Irak, que respectivamente sirvieron como mentirosas justificaciones para lanzar las guerras contra España en 1898, Japón en 1941, Vietnam en 1964 e Irak en 2003.
La primera de estas simulaciones sirvió para inaugurar el status imperialista de la política exterior de EEUU al dejar a Washington posesionado del vasto imperio colonial español.
Estados Unidos ha sorprendido al mundo por la ingenuidad con que su opinión pública ha asimilado las versiones oficiales acerca del asesinato del presidente John F. Kennedy y el abominable acto terrorista contra las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, dos fábulas que se parecen más a cuentos de horror y misterio hollywoodenses que a cualquier otra cosa. La segunda de estas dos entelequias le sirvió de pretexto para el lanzamiento de su llamada “guerra contra el terrorismo” y, como parte de ella, al recorte de las libertades públicas de los estadounidenses.
Como regla, el gobierno cubano –que ha sido una de las víctimas preferidas del imperialismo norteamericano en los tiempos actuales- ha evitado responder caso a caso a cada una de las engañifas mediáticas urdidas por Washington contra su proyecto revolucionario para no contribuir a su resonancia. Han sido los hechos mismos, y las denuncias a cargo de amigos y simpatizantes, los que han contestado a ellas.
Incluso, para atacar a Cuba, la propaganda de EEUU ha llegado a sumar a los 20,000 mártires que dejó la tiranía batistiana impuesta a la isla por Washington, el número de torturadores y asesinos del régimen depuesto ejecutados por sentencia judicial de los tribunales revolucionarios populares al triunfo de la revolución, sin olvidar el de los agresores y agredidos muertos a causa de la invasión de Bahía de Cochinos (Playa Girón) patrocinada por Washington y las víctimas de los cientos de actos terroristas y atentados promovidos por Estados Unidos contra Cuba en tiempos recientes. Todo ello para tratar de manchar con tan grosera manipulación el limpísimo expediente de respeto a los derechos humanos que la revolución cubana ha mantenido siempre.
En la gran farsa de los ataques sónicos, que ya tiene visos de comedia silente, no se identifican culpables y tampoco se conocen los supuestos perjudicados porque, evidentemente, no han existido. Observadores de la política estadounidense sostienen que el senador Marco Rubio fue quien ideó el espectáculo con el fin de que el gran escándalo con participación suya hegemónica lo hiciera presidenciable con las miras puestas en convertirse en el primer presidente hispano de Estados Unidos.
Rubio conoció de ciertos problemas acústicos que presentaban varios funcionarios de los servicios de inteligencia acreditados en la Embajada de EEUU en Cuba. Allí se planteaba hacer una demanda contra la American Technology Corporation (ATC), fabricante de los equipos LRAD-RX que utiliza el Subcomité Nacional de Seguridad (NSSC, por sus siglas en inglés) para comunicarse con sus agentes en Cuba que podrían ser los responsables de tales dolencias. Esos equipos muy
especializados para el espionaje habían sido recién adquiridos por el Departamento de Estado norteamericano para la misión diplomática en La Habana.
Rubio, hábilmente, ideó o encargó el guión a desarrollar para el espectáculo de los ataques sónicos. Su mayor osadía fue la de involucrar, como principal patrocinador, al Presidente Donald Trump, de quien -como señala Michael Wolff en su libro Fuego Y Furia- se ha escrito muchísimo acerca de que “actúa como un niño, sufre de psicopatologías como delirios de grandeza y paranoia, es un ignorante que ni lee ni escucha y es totalmente incapaz de cumplir con los deberes de su cargo”.
Por eso, era de suponer que en pocas semanas nadie se acordaría de la farsa de los ataques sónicos de Trump, que tan solo habrían ido a engrosar la lista de sus muchas “excentricidades”.
Pero la mentira tomó un vuelo mayor y ahora EEUU no sabe cómo salirse del enredo con la menor cantidad posible de bajas políticas propias. Septiembre 7 de 2018.
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PARA SALIRSE DEL CUENTO DEL ATAQUE SÓNICO

PARA SALIRSE DEL CUENTO DEL ATAQUE SÓNICO
Por Manuel E. Yepe

Parece que a los hacedores de propaganda internacional en el Departamento de Estado, la CIA y otras dependencias del gobierno estadounidense no les está resultando fácil salir del ridículo engorro en que se han metido con el asunto de los ataques acústicos contra el personal de su embajada en La Habana.
Para los expertos y observadores de este tipo de propaganda al más alto nivel de gobierno, la denuncia de un ataque imaginario contra Estados Unidos por parte de otro país no es algo novedoso en Washington. Hay que recordar la explosión del acorazado Maine en la bahía de La Habana; la sorpresa del ataque a la base aérea y naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawái; los incidentes del Golfo de Tonkín en Vietnam y la supuesta presencia de armas de destrucción masiva en Irak, que respectivamente sirvieron como mentirosas justificaciones para lanzar las guerras contra España en 1898, Japón en 1941, Vietnam en 1964 e Irak en 2003.
La primera de estas simulaciones sirvió para inaugurar el status imperialista de la política exterior de EEUU al dejar a Washington posesionado del vasto imperio colonial español.
Estados Unidos ha sorprendido al mundo por la ingenuidad con que su opinión pública ha asimilado las versiones oficiales acerca del asesinato del presidente John F. Kennedy y el abominable acto terrorista contra las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, dos fábulas que se parecen más a cuentos de horror y misterio hollywoodenses que a cualquier otra cosa. La segunda de estas dos entelequias le sirvió de pretexto para el lanzamiento de su llamada “guerra contra el terrorismo” y, como parte de ella, al recorte de las libertades públicas de los estadounidenses.
Como regla, el gobierno cubano –que ha sido una de las víctimas preferidas del imperialismo norteamericano en los tiempos actuales- ha evitado responder caso a caso a cada una de las engañifas mediáticas urdidas por Washington contra su proyecto revolucionario para no contribuir a su resonancia. Han sido los hechos mismos, y las denuncias a cargo de amigos y simpatizantes, los que han contestado a ellas.
Incluso, para atacar a Cuba, la propaganda de EEUU ha llegado a sumar a los 20,000 mártires que dejó la tiranía batistiana impuesta a la isla por Washington, el número de torturadores y asesinos del régimen depuesto ejecutados por sentencia judicial de los tribunales revolucionarios populares al triunfo de la revolución, sin olvidar el de los agresores y agredidos muertos a causa de la invasión de Bahía de Cochinos (Playa Girón) patrocinada por Washington y las víctimas de los cientos de actos terroristas y atentados promovidos por Estados Unidos contra Cuba en tiempos recientes. Todo ello para tratar de manchar con tan grosera manipulación el limpísimo expediente de respeto a los derechos humanos que la revolución cubana ha mantenido siempre.
En la gran farsa de los ataques sónicos, que ya tiene visos de comedia silente, no se identifican culpables y tampoco se conocen los supuestos perjudicados porque, evidentemente, no han existido. Observadores de la política estadounidense sostienen que el senador Marco Rubio fue quien ideó el espectáculo con el fin de que el gran escándalo con participación suya hegemónica lo hiciera presidenciable con las miras puestas en convertirse en el primer presidente hispano de Estados Unidos.
Rubio conoció de ciertos problemas acústicos que presentaban varios funcionarios de los servicios de inteligencia acreditados en la Embajada de EEUU en Cuba. Allí se planteaba hacer una demanda contra la American Technology Corporation (ATC), fabricante de los equipos LRAD-RX que utiliza el Subcomité Nacional de Seguridad (NSSC, por sus siglas en inglés) para comunicarse con sus agentes en Cuba que podrían ser los responsables de tales dolencias. Esos equipos muy
especializados para el espionaje habían sido recién adquiridos por el Departamento de Estado norteamericano para la misión diplomática en La Habana.
Rubio, hábilmente, ideó o encargó el guión a desarrollar para el espectáculo de los ataques sónicos. Su mayor osadía fue la de involucrar, como principal patrocinador, al Presidente Donald Trump, de quien -como señala Michael Wolff en su libro Fuego Y Furia- se ha escrito muchísimo acerca de que “actúa como un niño, sufre de psicopatologías como delirios de grandeza y paranoia, es un ignorante que ni lee ni escucha y es totalmente incapaz de cumplir con los deberes de su cargo”.
Por eso, era de suponer que en pocas semanas nadie se acordaría de la farsa de los ataques sónicos de Trump, que tan solo habrían ido a engrosar la lista de sus muchas “excentricidades”.
Pero la mentira tomó un vuelo mayor y ahora EEUU no sabe cómo salirse del enredo con la menor cantidad posible de bajas políticas propias. Septiembre 7 de 2018.
Este artículo se puede reproducir citando al periódico POR ESTO como fuente.

LAS CARTAS SOBRE LA MESA EN BRASIL

LAS CARTAS SOBRE LA MESA EN BRASIL
Por Manuel E. Yepe
A poco más de un mes de las elecciones presidenciales del siete de octubre, en Brasil, los jueces del Tribunal Supremo Electoral rechazaron, cuatro votos contra uno, la candidatura del indiscutible favorito de la población en la mayor y más poblada nación de América Latina. Ello ocurrió pese a que una resolución a esos efectos del Comité Internacional de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidos (ONU) estipuló que el Estado Brasileño debe permitir que el ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, pueda ejercer sus derechos políticos como candidato presidencial del Partido de los Trabajadores y una coalición de movimientos y partidos que ya están legalmente habilitados para competir en los comicios próximos a efectuarse.
Nadie duda que Lula da Silva seria amplio vencedor en esas elecciones pero ocurre que, desde el mes de abril, Lula está recluido en una celda de la Policía Federal radicada en el estado de Curitiba, condenado a 12 años de prisión en un juicio arbitrario, sin viso alguno de legalidad, por cargos de corrupción pasiva y lavado de dinero sin que exista evidencia alguna de tales imputaciones contra el alto dirigente político de izquierda, simplemente porque nunca han existido los delitos.
Los más recientes sondeos divulgados dejan claro que Lula da Silva, que cuenta casi con un 40% de las intenciones de voto, sería elegido en la primera vuelta. Pero, si no lo lograra, arrasaría a todos los demás aspirantes en una eventual segunda ronda comicial.
El ex capitán del Ejército y diputado Jair Bolsonaro, candidato del partido Social Liberal que representa la extrema derecha, es segundo en los sondeos, con 19% de la intención de voto.
El candidato que se considera representante de la derecha (no extrema) es el presentado por el partido Social Demócrata Brasilero (PSDB) con apoyo de los partidos Demócrata, Laborista Brasileño (PTB, por sus siglas en portugués), Social Democrático (PSD) y Solidaridad. Es el ex gobernador de Sao Paolo Geraldo Alckmin. Figura como tercero en las averiguaciones con alrededor del 5% de las declaraciones de intención de sufragio.
Otros partidos que ha ratificado a sus aspirantes propios son el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), con Manuela d’Avila como su candidata presidencial y el gobernante Movimiento Democrático Brasileño (MDB) del ex ministro de Hacienda Henrique Meirelles, ambos con porcentajes muy reducidos de intención de votos.
La campaña de Alckmin se esfuerza por conquistar adeptos entre los dueños del capital con un irracional discurso homofóbico, racista y misógino. Cuentan con muy abundantes recursos financieros, pero la ciudadanía teme que una parte importante de la derecha opte por engrosar la campaña de la extrema derecha.
Tanta manipulación por parte de gobierno no electo de Michael Temer y la Embajada de Estados Unidos en Brasilia para impedir la elección de Lula como presidente de la nación más grande de Sur América ha transformado al líder popular brasileño, de protagonista central y determinante de un proceso electoral nacional en figura emblemática de la voluntad independentista latinoamericana frente al poder hegemónico imperialista de Estados Unidos.
Así, Brasil tendrá este año unas elecciones presidenciales que debían haber estado encaminadas a devolver al gigante del Sur de América la precaria normalidad que había alcanzado en 1985, luego de 21 años de una dictadura militar ampliamente apoyada por los dueños del capital y representantes de intereses imperialistas en Brasil que fuera rota por el golpe institucional que destituyó a Dilma Rousseff en abril del 2016 y culminó con la prisión arbitraria de Lula dos años después. La solución pudiera estar en manos de los magistrados del Tribunal Superior Electoral o, en última instancia, los de la Corte Suprema de Justicia, pero para ello sería necesario que la toma de las decisiones vitales del país volvieran a manos de los brasileños. Lamentablemente, en América Latina, la aproximación de la justicia a la política ha dado lugar a reiterados comportamientos en los cuales los jueces y fiscales prevarican y se prestan a la persecución de gobernantes populares, como se ha evidenciado en los casos de Brasil, Argentina y Ecuador donde los ex presidentes Lula, Cristina Fernández y Correa son acosados y enjuiciados por delitos que no cometieron y obviamente no pueden ser probados.
En caso que se lograra imponer la manipulación del proceso por medio de la violencia o la corrupción y fuera impedida la inclusión de Lula en la boleta electoral se prevé que un número suficiente de votantes opten por hacerlo en favor de Fernando Haddad, ex alcalde de Sao Paolo y ex ministro de Educación durante el gobierno del popular líder obrero, quien ya aparece inscripto como aspirante a la vicepresidencia con Lula.
En Brasil las cartas están sobre la mesa. Se sabe a qué aspira su pueblo y también de cuanta violencia y crueldad son capaces el imperialismo y los explotadores locales para imponer su ley. Septiembre 3 de 2018.
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LA LOCURA DEL CAPITALISMO NO DURARÁ MUCHO

LA LOCURA DEL CAPITALISMO NO DURARÁ MUCHO
Por Manuel E. Yepe

En última instancia, a la gente le gusta soñar con un mundo mejor, le gusta comprometerse, incluso sacrificarse por otro ser, o por un ideal, o por una revolución. La locura que Occidente ha extendido por el planeta para que el capitalismo y el imperialismo se mantengan en el control del planeta, no durará mucho más. Pronto, la gente comprenderá que no hay nada más glorioso que construir su país, mejorar las condiciones en todo el mundo, limpiar nuestro medio ambiente, amar y comprometerse plenamente con esa obra.
Pero antes de eso, sin embargo, las mentiras tendrán que ser expuestas. La guerra es la guerra, la paz es la paz. Los agresores son agresores y las víctimas son víctimas.
Occidente ha inmovilizado a la gente en todo el mundo con sus sucias y deprimentes mentiras. ¡Pronto, estoy seguro, el mundo se levantará y exigirá la verdad! Con la verdad, el equilibrio psicológico volverá. La gente aprenderá a soñar de nuevo. La enajenación que Occidente ha estado extendiendo, se enfrentará con los sueños y el imperialismo gritará, aullará, tratará de mordisquear todo lo que se mueva, pero más temprano que tarde, perderá todo su poder.
Millones de personas están ahora, de nuevo, listas para luchar por ello y, con suerte, patearán el cubo. Yo creo en ello.
En los párrafos anteriores se resumen las ideas que expone el filósofo, novelista, cineasta y periodista de investigación Andre Vltchek, natural de Leningrado, de padres checos y residente en Estados Unidos, escritor de varios libros, entre ellos The Great October Socialist Revolution (La gran revolución socialista de octubre), en un enjundioso ensayo titulado Occidente ha dado un golpe filosófico a la izquierda, aparecido en la revista online New Eastern Outlook”.
La gente de todo el mundo, incluso ciertos grupos dentro de los países imperialistas, se siente que ya han aguantado demasiado. Los principales medios de comunicación, la academia, los más visibles propagandistas del capitalismo han estado tratando de convencer al mundo de que la ideología ha muerto, o que al menos se ha vuelto irrelevante y que la izquierda es en realidad… ¡la derecha! Es un acontecimiento sumamente complejo pero importante. El problema principal es que luego de décadas en que la filosofía ha sido encerrada, encarcelada, dentro de las aulas decadentes de las universidades decadentes, la mayoría de la gente ha perdido toda idea de lo que realmente les disgusta; de lo que rechazan y lo que desean. La gente de todo el mundo ya tuvo suficiente. Incluso ciertos grupos dentro de los países imperialistas, han soportado suficiente. La filosofía y temas tan profundos y esenciales como “la dirección en que debería evolucionar el mundo”, ya no se discutían en las reuniones de la UNESCO, sino que no son debatían por los presentadores de los programas de entrevistas superficiales. La música pop ligera, las películas de terror, la promoción de valores y deseos egoístas, a menudo infantiles, no satisfacían a las masas, pero las dañaban, reduciendo su capacidad de pensar, de analizar y de sacar conclusiones sobrias y bien informadas.
Cada vez más, la izquierda ha sido difamada y hasta con la extrema derecha, incluso con el fascismo. De hecho, comparar el comunismo y el fascismo, fue tremendamente bien recompensado. En Occidente, miles pensadores e ideólogos se han ganado la vida haciendo nada más que eso.
En Europa o Norteamérica, cuando se sintoniza cualquier canal de televisión o emisora de radio escucha que a los grandes líderes políticos de la izquierda se les llame sistemáticamente demagogos, populistas, o algo peor, y se hacen locas comparaciones de Stalin con Hitler. Nunca una comparación lógica como la de Hitler con Churchill o del nazismo alemán con el colonialismo europeo. La realidad política se vuelve extremadamente confusa, dice Vltchek.
El mayor problema es que la gran mayoría de los ciudadanos
occidentales ha sucumbido a esta propaganda. Ya no son capaces de cuestionar nada relacionado con estos temas, y si quisieran
cuestionarlos, ni siquiera saben dónde buscar las fuentes que podrían desafiar efectivamente el dogma oficial.
Son adoctrinados, pero creen que son libres. No sólo eso, no se dan cuenta de que están profundamente condicionados y lavados de cerebro: realmente piensan que están en posición de predicar, obligados a iluminar a otros, instruyendo al mundo con lo que se les ha enseñado. Y así, hablan y escriben, les pagan por ello. Se unen a la ONU, a las instituciones culturales internacionales y a las ONG, a las
universidades, y siguen difundiendo todos esos dogmas desarrollados por los ideólogos occidentales para un solo y único fin: explotar y controlar el mundo.
Agosto 23 de 2018.

SE HA FORTALECIDO LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

SE HA FORTALECIDO LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
Por Manuel E. Yepe
El frustrado magnicidio del 4 de agosto en Caracas contra el Presidente Nicolás Maduro Moros fortalecerá decisivamente la revolución bolivariana en Venezuela y la hará invencible.
Pareciera que un crimen como ese era todo lo que faltaba para que la contrarrevolución venezolana perdiera totalmente la credibilidad con que ha contado en los escasos sectores de la población que
ingenuamente la han venido apoyando interesados por recuperar los privilegios de que disfrutaban antes de la revolución chavista, así como la de quienes se habían dejado ganar por los cantos de sirena de la propaganda capitalista alimentada por Washington acerca de la posibilidad de mantener los beneficios sociales recién alcanzados con la revolución en una sociedad mas justa, pero aún desigual, en la que ellos podrían ya formar parte de una clase menos pobre.
Es evidente que la otrora opulenta oligarquía venezolana -manejando los hilos de la actual oposición violenta-, en alianza con la mafia colombiana, ambas subordinadas a la estrategia y el mando del imperialismo estadounidense, operaron esta acción con el objetivo de dar vuelta a la historia, recuperar el control de las riquezas petroleras de Venezuela, y nuevamente devolver la patria de Bolívar y Chávez a la condición de marioneta de Estados Unidos.
Sólo que los revolucionarios y patriotas venezolanos piensan de manera muy distinta. Las clases desposeídas de antes, junto con los avances en su bienestar material han visto crecer su cultura política y su conciencia social y son menos contaminables y menos prostituibles con el progreso material. Los humildes son, además, los más
concientizables como integrantes y aliados de las clases trabajadoras en revolución.
Las medidas recientemente anunciadas por Nicolás Maduro en relación con el control del combustible y sus nuevos enfoques sobre la economía del país han significado duros golpes contra los enemigos del proceso bolivariano y fue eso lo que, según todo indica, les impulsó a las acciones del 4 de agosto, partiendo del desatinado cálculo de que la eliminación de Maduro daría al traste con un proceso cuyas raíces son, en verdad, mucho más profundas.
En los momentos del fracasado atentado criminal, el Presidente se encontraba en Caracas, en un acto conmemorativo del 81º aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana.
En plena alocución suya, se escucharon dos fuertes detonaciones. “Hago un llamado a la Venezuela honesta y trabajadora: vamos a apostar por el bien de nuestro país. Ha llegado la hora de la recuperación económica”, decía Maduro en los instantes en que, de acuerdo con una información extraoficial posterior, un dron con una carga de composición explosiva plástica C4 detonó cerca del palco presidencial. El Presidente, su esposa Cilia Flores, y los miembros del Gabinete no resultaron heridos y fueron desalojados, según la información oficial. Este acto de terrorismo, que pretende derrocar un gobierno que es fruto de la voluntad democrática del pueblo venezolano -que ha reiterado en múltiples ocasiones en las urnas su respaldo a la revolución chavista- constituye una tentativa desesperada por conseguir, por la vía del magnicidio, lo que no han podido obtener en varias elecciones.
Tampoco lo han logrado a través de golpes de estado como el del 2002 contra el entonces Presidente Hugo Chávez ni con el golpe petrolero del 2003 y la extensa e intensa política imperialista de hostigamiento para derrocar la Revolución bolivariana, que incluye la arbitraria y agresiva Orden Ejecutiva de los Estados Unidos que califica a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior” de la superpotencia, las sanciones económicas unilaterales violatorias del derecho internacional, la declaración del Secretario de Estado de EEUU sobre la plena vigencia de la Doctrina Monroe, su llamado a un golpe militar contra el Gobierno constitucional de Venezuela y la advertencia del Presidente Donald Trump de utilizar contra ella “una posible opción militar”. La agresión y la violencia golpista contra Venezuela perjudican a toda Latinoamérica y benefician solo a los intereses de quienes se empeñan en dividir a los países y los pueblos de la región para ejercer su dominación sobre nuestras naciones. Aquellos que apoyan al imperio del Norte en sus maniobras para derrocar por vías inconstitucionales a la revolución bolivariana y chavista sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables para esta región, asumen una seria responsabilidad ante la historia y más temprano que tarde tendrán que responder por ello ante sus pueblos.
¡Nadie dude que el fracasado intento de magnicidio en Caracas sea un estimulante motivo más para la unidad latinoamericana y caribeña contra la dominación imperialista!
Agosto 6 de 2018.