ATEMORIZAR PARA GOLPEAR EL TURISMO A CUBA

ATEMORIZAR PARA GOLPEAR EL TURISMO A CUBA
Por Manuel E Yepe

El misterioso caso de los supuestos “ataques acústicos” contra el personal diplomático de Estados Unidos en Cuba reveló ser una maniobra mediática destinada a perjudicar el turismo en función del bloqueo a la isla.
Es conocido que uno de los mayores atractivos de Cuba para el turismo extranjero es la inigualable garantía de seguridad que reconocidamente ofrece la isla a los visitantes de cualquier parte del mundo. Otro, es el alto nivel de la salud pública en Cuba, uno de los más elevados del hemisferio occidental con indicadores de atención de salud comparables con los de las naciones más desarrolladas.
A las excepcionales condiciones con que la isla ha sido dotada por la naturaleza, la revolución popular de 1959 ha incorporado las condiciones sociales de una paz y armonía que el visitante aprecia desde el primer momento de su estancia en Cuba. Más de medio siglo de paranoia posesiva agravada por un bloqueo económico, comercial y financiero, no han logrado contrarrestar los enormes conquistas del socialismo, aunque hayan pospuesto o limitado muchos revolucionarios avances económicos y sociales del país.
El periodista vasco José Manzaneda, quien es coordinador de la web Cubainformación, canal que transmite noticias, reportajes y
comentarios sobre la Isla desde España ha denunciado el objetivo mediático contra Cuba de la campaña de los ataques sónicos.
Manzaneda recuerda que fue el diario argentino “Clarín”, entre muchos otros medios, quien publicó hace 2 años un reportaje de la agencia Associated Press, cuyo protagonista era un viajero estadounidense que sintió “una brusca pérdida de sensibilidad de sus cuatro extremidades” justo “en el mismo hotel donde se alojaban unos diplomáticos afectados”.
Tomando en cuenta, que los estudiantes son el sector de los visitantes estadounidenses que más ha crecido en Cuba -el 118 % en el primer semestre del año- dado que el turismo convencional sigue prohibido por el bloqueo de EEUU”, el Diario de Cuba, medio financiado por los gobiernos de Estados Unidos y España, escribió: “Hay señales de que estudiantes y los jubilados (estadounidenses) piensan cancelar sus viajes a la Isla”, ya que ni “Washington ni La Habana han podido impedir los ataques, que pudieran generar una crisis incontrolable”. El Nuevo Herald, vocero de la extrema derecha de cubanos de Miami, aseguró que “a Raúl Castro se le está convirtiendo una crisis diplomática (…) en una crisis económica con un temido potencial desestabilizador”.
Agencias y medios colaboraban así con el objetivo de la Casa Blanca que materializó el 29 de septiembre último cuando, aun reconociendo “no estar al tanto” del origen de los supuestos ataques acústicos, recomendaba oficialmente no viajar a la Isla.
“Procediendo del gobierno de un país donde cada año mueren 30.000 personas por armas de fuego, más de mil a manos de la policía, y se registra el 31% de los tiroteos masivos del mundo, esta señal de alarma parece broma de mal gusto”, dice Manzaneda.
La extrema derecha de origen cubano del partido republicano, que a cambio de su voto en otras materias maneja ya la política de Donald Trump sobre Cuba, persigue revertir el crecimiento que han
experimentado los viajes de estadounidenses a la isla y dañar los ingresos que de ellos se derivan para la economía cubana.
En línea con la campaña, el conservador The Washington Examiner, pidió a la Cámara de Representantes que exija a Cuba “que evalúe la seguridad en sus diez aeropuertos internacionales”. Una injerencia inaceptable que perseguía reducir el número de visitantes
norteamericanos, en este caso mediante la cancelación de los vuelos regulares autorizados por la administración Obama.
No obstante, Respect, la mayor asociación estadounidense de entidades promotoras de viajes a Cuba, rechazó -por innecesaria y
contraproducente- la “advertencia de seguridad” emitida por el State Department, argumentando que Cuba es un “destino seguro”.
Siguió el diario español El País con una entrevista con Thomas Shannon, subsecretario de Estado de EEUU, en la que éste
responsabilizaba a Cuba de todo lo sucedido aunque sin aclarar a qué se refiere y sin aportar elemento alguno para tal insólito juicio. El senador republicano Marco Rubio, vástago consentido actual de Donald Trump, parece ser, según analistas, quien está detrás de la nefasta campaña sobre los “ataques sónicos” en Cuba.
Todo indica que, ahora, la táctica elegida por la derecha al servicio del imperialismo es la de insuflar miedo más que legislar contra Cuba, ya que para lo primero disponen del concurso -consciente o
inconsciente- de poderosas agencias internacionales y medios de prensa, en tanto que, para lo segundo, corren el riesgo de agudizar las divisiones de sus filas republicanas en el Congreso.
Sépase pues que toda esta diabólica travesura de los ataques sónicos, no es más que otro elemento del bloqueo a Cuba que el pasado 1º de noviembre fue condenado casi unánimemente por la comunidad mundial en la ONU por vigesimosexto año consecutivo.
Noviembre 2 de 2017.

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SIGUE POBRE PUERTO RICO

SIGUE POBRE PUERTO RICO
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/
Triste es la situación por la que atraviesan los puertorriqueños; recién arrasada su isla por un mortífero huracán que la atravesó por toda su extensión, se cierne sobre ella con agudizada vehemencia otro fenómeno más criminal, prolongado y cruento, su condición colonial respecto a Estados Unidos.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, según las siglas en inglés) ha obstaculizado burocráticamente la distribución de la ayuda que ha podido llegar a Puerto Rico. Hay reportajes que afirman que la mayor parte de la ayuda para el desastre aún se encuentra en los muelles de San Juan, la capital.
Cincuenta por ciento de la población carece aún de acceso a agua potable y la red eléctrica está tan dañada que el 85 por ciento de la población aún no tiene electricidad. La falta de combustible y energía obstaculiza el funcionamiento de hospitales y pone en riesgo la vida de los más vulnerables: los niños y ancianos. La tasa de mortandad está aumentando sobre todo en áreas rurales.
En medio de la mayor devastación de que se tenga memoria en la isla a causa del paso del huracán María, los puertorriqueños se sintieron duramente ofendidos cuando el presidente Trump les culpó por la crisis humanitaria a la que estaba abocada la isla.
“Texas y Florida van muy bien, pero Puerto Rico, que ya sufría una infraestructura dañada y una deuda masiva, está en problemas”, escribió Trump en su cuenta de Internet comparando la rápida recuperación de dos de los principales estados de la nación ante huracanes en proceso de degradación que les afectaron, con la tragedia sufrida por su colonia en el Caribe a causa del cruce por su territorio del huracán más violento que haya azotado a Borinquen en toda su historia, con vientos sostenidos de 155 m/h (250 km/h). La reacción iracunda de Trump ante la atroz crisis humanitaria de Puerto Rico agudizada por el fenómeno meteorológico en las condiciones de un país profundamente herido por décadas de colonialismo y políticas neoliberales, ha creado una situación explosiva.
Actualmente Puerto Rico tiene una deuda de 73 mil millones de dólares a sus acreedores, lo que equivale al total de su PIB. El Estado Libre Asociado oficialmente está en default (incapacidad de pagar la deuda) sin que ni el gobierno norteamericano ni el Fondo Monetario
Internacional (FMI) hayan presentado solución alguna.
En realidad la deuda del país empezó a crecer a partir de los años 1970. Su economía desde la mitad del siglo pasado estaba basada principalmente en la industria farmacéutica pero con la aparición de las maquiladoras en México y en Asia, este sector se ha estado trasladando a aquellas regiones en busca de mano de obra más barata y de mayor productividad.
Actualmente el índice oficial de desempleo en 16 municipios es del 20 por ciento y en otros 61 supera al 12 por ciento, aunque en realidad la tasa real de desempleo es mucho más alta que la oficial. Un 45 por ciento del total de 3,5 millones de habitantes de la isla viven en la pobreza y el 83 por ciento de los niños viven en áreas pobres. En acto desesperado, el gobernador Rosselló recortó en mayo pasado el presupuesto en 674 millones de dólares afectando el sistema de salud, la educación, varios programas sociales y la Universidad de Puerto Rico. Como resultado de la crisis económica 144.000 puertorriqueños abandonaron la isla en busca de empleo.
Puerto Rico y Cuba han compartido destinos como colonias de España cuyas luchas emancipadoras fueron interrumpidas por una oportunista intervención estadounidense que pretendió adjudicarse los remanentes de imperio colonial español en desgracia. Cuba logró que la ocupación militar del entonces naciente imperialismo de Estados Unidos se limitara a 4 años y diera paso a la proclamación en 1902 a una seudorepública independiente que en enero de 1959 trajo, revolución mediante, una independencia verdadera, aunque al costo de librar una cruenta batalla cotidiana contra los apetitos hegemónicos
estadounidenses.
Hace 118 años que Washington se apoderó de Puerto Rico y los demás vestigios del imperio español en el hemisferio occidental. Cuando el neoliberalismo irrumpió en la escena para proporcionar una inyección de vida al capitalismo en crisis, el impulso hacia la privatización de todo lo existente causó perjuicios extraordinarios en Puerto Rico. Se deterioraron las condiciones de vida al desaparecer los fondos gubernamentales para fines sociales y los empleos. La infraestructura de la isla quedó devastada por una campaña para convertirlo todo, desde las carreteras y los servicios públicos hasta el sistema educativo, en empresas privadas con fines de lucro.
El coloniaje impuso a Puerto Rico una deuda impagable y ahora le ha impuesto una junta dictatorial para asegurar que se pague esa deuda, aunque sea al costo de una crisis humanitaria para el pueblo puertorriqueño. Los boricuas reclaman, justamente, que se audite esa deuda y se determine qué parte de la misma es legítima y quiénes son los responsables de haberla asumido.
Octubre 30 de 2017.

CONTRADICCIONES DE LA IZQUIERDA EN EEUU

CONTRADICCIONES DE LA IZQUIERDA EN EEUU
Por Manuel E. Yepe

El sueño de crear en Estados Unidos un súper mayoritario partido de la izquierda a partir de las cenizas del viejo partido demócrata podría lograrse de la noche a la mañana si el senador Bernie Sanders dejara de trabajar contra la generación de jóvenes que energizó su campaña en el enfrentamiento con Hillary Clinton.
Esa es la idea que expone la escritora, profesora y activista política estadounidense Gail McGowan Mellor en un artículo con su firma publicado en el semanario estadounidense Huffington Post el 27 de septiembre.
Se calcula que dos terceras partes de los votantes en EEUU se oponen a las interminables guerras que libra su país, a la concesión de subsidios a las grandes corporaciones y a la corrupción. Son protectores del medio ambiente y abogan por la seguridad pública, las ciencias y la justicia social. Si se les lograra unir, arrollarían en cualquier sufragio.
En la actualidad, hay quienes trabajan por la creación de un nuevo gran partido de la izquierda. No lo hacen con un enfoque minorista, porque quienes tienen este empeño son el 60% del total de electores y el 78% de los independientes, asevera Mellor.
Pero varias veces en el último año el proyectado nuevo partido progresista auto organizado ha estado próximo a hacerse viable y ha sido bloqueado por Sanders, quien ha priorizado la unificación y limpieza del profundamente dividido y corrupto partido demócrata, al que él mismo no pertenece.
El senador estadounidense Bernie Sanders fue candidato a la
presidencia en 2016 promovido por jóvenes progresistas del partido demócrata que estaban decididos a limpiar la política de Estados Unidos, salir de las guerras interminables, restaurar las redes de seguridad y luchar contra el cambio climático. Pero no habían encontrado en el nivel federal de los dos partidos del establishment a alguien que no recibiera dinero de las grandes corporaciones. Bernie era un político independiente (sin partido) que hacía 42 años venía ocupando cargos políticos locales y federales sin recibir respaldo partidista ni dinero corporativo. Político convincente, bien informado y apasionado, pero desconocido a nivel nacional, fue exaltado al candelero político y hacia la victoria por jóvenes de entre 18 y 50 años de edad, de la Generación del Milenio
(millennials), con edad promedio de 37 años y miras puestas en hacer cambios en la cultura y la política, sin propósitos imperialistas y en favor de una reconstrucción democrática de la sociedad.
En diversos momentos Sanders rechazó llamados de muchos de los “millennials”, de que saliera de la tutela demócrata y creara un nuevo partido. Pero, en vez de fijarse esto como meta, Sanders insistió en que él podía restaurar el partido demócrata a su vieja gloria de partido de los trabajadores.
Sin militar en el dividido y corrupto partido demócrata, cuyos partidarios apenas representan el 28% del electorado inscrito, Sanders decidió trabajar por lograr la reunificación de éste. A tal efecto, llamó a sus simpatizantes a registrarse como demócratas, en detrimento de las filas progresistas que le habían promovido y que, por tal motivo, se dividirían y debilitarían.
Los demócratas le habían aceptado como su precandidato a la
Presidencia porque les proporcionaba una imagen competitiva que legitimaba a Hillary Clinton, su ya decidido candidato. La dirigencia demócrata calculaba que vencer a Bernie sería tarea fácil para ella. De hecho, gracias a la generación del milenio, Bernie demostró desde el primer mes de campaña que en pocas horas podía reunir una multitud entusiasta en cualquier ciudad, algo que Hillary no podía hacer pese al abundante dinero corporativo con que contaba.
Pero ni Sanders ni sus partidarios sabían que las primarias
demócratas, con sus fabulosos gastos públicos, son siempre
fraudulentas y su resultado es predeterminado a puertas cerradas. Y lo mas grave es que el partido ve esto como un derecho suyo.
En diversos momentos, Sanders rechazó la idea de muchos en la generación del milenio, de salirse de la tutela demócrata y crear un nuevo partido de izquierda. No pocos de ellos se consideraban engañados por el partido demócrata, y traicionados por Sanders. Las amañadas primarias demócratas terminaron en junio de 2016 con la designación de Hillary como candidata del partido.
Las encuestas mostraban que la Clinton y Trump estaban entonces pelo a pelo a cuatro meses de la votación de noviembre.
Encuestas posteriores han demostrado que en los comicios de 2016, Sanders hubiera barrido contra Trump. Una de ellas sugirió que Sanders habría obtenido el 56% de los votos, “una avalancha”.
Siendo aspirante a la candidatura presidencial demócrata, Sanders dijo a la revista TIME que lo que él estaba librando no era una campaña electoral sino un “movimiento conducente a una revolución para la cual él trataba de crear conciencia política”.
Octubre 23 de 2017.

ESPINA EN LA GARGANTA DE TRUMP

ESPINA EN LA GARGANTA DE TRUMP
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/

El gobierno constitucional y legítimo de Venezuela presidido por Nicolás Maduro ha logrado sobrevivir una descomunal guerra de cuarta generación que incluye, de manera simultánea, guerra sicológica, económica, financiera y cibernética, articuladas con campañas de propaganda encabezadas por las siete grandes corporaciones de la comunicación que controlan más de 70 % de los medios de difusión masiva en el mundo. Todas concertadas en beneficio de una sola ideología global, actuando como verdaderos policías de una dictadura del pensamiento neoliberal único.
Nadie lo duda, Maduro ha sido el mandatario más acosado y ofendido en la historia de Venezuela.
Blanco obsesivo de los ataques de Washington, la ultraderecha internacional y la oposición interna, ha sido el proyecto político bolivariano, que considera al pueblo depositario del poder
constituyente originario y que ha sido activado como tal en la Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio de 2017.
Aseguran los expertos que la purga del estratega del entorno de Trump, Steve Bannon, por una troika de generales (James “Perro loco” Mattis, secretario de Defensa; Herbert R. McMaster, consejero de Seguridad Nacional, y John Kelly, jefe de gabinete), que se apoderó de la Casa Blanca, es augurio de que la guerra no convencional y asimétrica contra Caracas podría escalar a una nueva fase bélica.
De hecho, en el marco de una guerra irregular o híbrida, está teniendo lugar una brutal ofensiva bélica que utiliza tecnologías de última generación y una élite de expertos en temas de guerra electrónica, realidad virtual y propaganda seudodemocrática.
A ello se suma la guerra política en la OEA con la declarada complicidad de su secretario general Luis Almagro y el apoyo de los 12 países del llamado Grupo de Lima.
Se trata de una guerra en la que, valiéndose de los recursos concertados de veinte trasnacionales de los rubros alimentario y farmacéutico, mediante el acaparamiento y el desabastecimiento, la manipulación del tipo de cambio en la economía y de los mercados ilegales y de riesgo –utilizan plataformas sociales como Facebook, Twitter, WhatsApp, Youtube, Instagram y las de grandes corporaciones como Time Warner, General Electric, News Corporation, Sony Pictures, Walt Disney Co., CBS Corporation y Bertelsmann que controlan el 70% de la superestructura cultural integrada por televisoras, radios, medios impresos y las web noticiosas privadas.
A la posesión de esta enorme armada, obedecería, según el analista uruguayo Carlos Fazio, el discurso descarnadamente imperialista y maniqueísta de Donald Trump en Naciones Unidas en el que, manipulando engañosamente un contradictorio concepto de soberanía, situó a Irán, Corea del Norte, Cuba y Venezuela en un renovado eje del mal, maquillando las aristas más agresivas del enfoque militar de guerras múltiples y políticas de cambio de régimen de las administraciones Clinton, Bush y Obama, ahora bajo la doctrina del “perro loco” Mattis. Trump dijo, más recientemente aún, que prepara nuevas acciones contra la “dictadura socialista de Maduro”, impuso sanciones financieras contra Venezuela, y en agosto pasado no descartó la opción militar. En una cena con algunos gobernantes de América Latina, Trump adelantó algunos aspectos de la estrategia militar diseñada por quienes coloquialmente llama “mis generales”, consistente en una nueva ofensiva desestabilizadora encubierta que facilite una intervención humanitaria.
Los ataques de la reacción venezolana no prosperaron, escribe Facio, porque con astucia, coraje y decisión, gran habilidad táctica y estratégica, y un acertado manejo de la información de inteligencia y de las nuevas tecnologías de la comunicación, Maduro y su equipo gubernamental han logrado abortar varias intentonas golpistas, guarimbas, maniobras para socavar la lealtad del alto mando militar, guerra económica y planes desestabilizadores urdidos en laboratorios especializados del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Pero la derrota de Estados Unidos y sus aliados en la etapa ha sido posible porque, a diferencia de las instituciones castrenses de los otros países del área (exceptuando a Cuba), concebidas como fuerzas para la dominación sub-imperialista, Venezuela cuenta con un Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), que desde hace doce años tiene una estructura y una doctrina antiimperialista, antioligárquica, humanista e
integracionista latinoamericana derivada del genio y la visión geopolítica del comandante Hugo Chávez, que en 2004 definió una nueva estrategia castrense basada en la construcción de una unión
cívico-militar que tiene como una de sus premisas fundamentales la participación activa del pueblo en las tareas de la defensa integral de la nación.
Octubre 10 de 2017.

HAY QUE PONER FIN AL BLOQUEO CONTRA CUBA

HAY QUE PONER FIN AL BLOQUEO CONTRA CUBA
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/
Es evidente que, para Donald Trump, la Organización de Naciones Unidas y en particular su instancia más representativa y democrática, la Asamblea General, son instituciones irrelevantes.
No obstante, el próximo 1º de noviembre, Cuba presentará una vez más ante la Asamblea General de la ONU, por vigésimo sexto año
consecutivo, el proyecto de resolución sobre la “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”.
Todo el mundo sabe que lo que ocurrirá en esta ocasión en la máxima instancia de las Naciones Unidas será más de lo mismo, porque así lo adelantaron los discursos que pronunciaron en días recientes en Nueva York varios presidentes, primeros ministros y cancilleres de los cinco continentes que coincidieron en condenar a Estados Unidos como ejecutor del bloqueo a Cuba, la violación de los derechos humanos más grande que sufriera el continente americano en el pasado siglo. El 26 de octubre del pasado año 2016, un proyecto cubano similar al que ahora se pondrá a la consideración de los máximos dirigentes de las 193 naciones que integran la comunidad mundial fue aprobado por el voto favorable de 191 países, ninguno en contra y las abstenciones de Estados Unidos e Israel.
Fue aquella la primera vez en veinticinco batallas diplomáticas similares en la Asamblea General de la ONU que estos dos países se abstuvieron en la votación porque, en los anteriores veinticuatro sufragios sucesivos esas dos naciones se habían pronunciado
activamente en contra.
En cada uno de los últimos veinticinco años, la comunidad
internacional de naciones representada en la Asamblea General de las ONU se ha ido acercando a la unanimidad en la condena al bloqueo económico, financiero y comercial a Cuba que ha venido ejerciendo unilateralmente Estados Unidos en detrimento de todos los países del mundo por su intención y efectos extraterritoriales.
El anterior gobierno estadounidense, con Barack Obama como presidente, llevó a cabo tímidos avances en la política exterior hacia Cuba respondiendo a la voluntad y los intereses de la mayoría de los ciudadanos de ese país desmarcándose discretamente de su severa conducta imperialista mostrada al respecto durante un cuarto de siglo. Incluso tuvo diversos gestos que denotaba una voluntad rectificadora y hasta propició el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Pero hasta allí llegó, dado que no pudo corregir –porque no era la voluntad del invisible Estado Profundo que asienta en Wall Street y en el Complejo Militar- el principal obstáculo para la normalización de los nexos de buena vecindad: el inhumano bloqueo que ya dura más de medio siglo.
Para quienes no confían en las potencialidades del pueblo de Estados Unidos, con el advenimiento a la presidencia de la nación del magnate Donald Trump y especialmente luego de las palabras de éste el 16 de junio último en la ciudad de Miami, hoy devenida madriguera de lo peor de la mafia anticubana en Estados Unidos, ha desaparecido toda esperanza de normalización a corto plazo de las relaciones entre los gobiernos de Washington y La Habana.
Por cierto, fue ese el lugar y el momento que marcó, según muchos observadores una reconciliación de Rubio con Trump que, hasta entonces, era un violento detractor del actual Presidente cuando era candidato.
La historia de los misteriosos ataques sónicos o acústicos contra el personal diplomático de la Embajada estadounidense en La Habana, aparentemente, comenzó hace un año y nada ha sido esclarecido a pesar de los declarados esfuerzos de ambas partes por determinar origen, medios y actores de semejantes incidentes.
No solamente no se tiene ni la más remota idea de quiénes han sido los autores ni los recursos tecnológicos empleados. “La bruma del misterio es tan densa y de implicaciones tan variadas que en algunos pasillos de Washington se llega a decir en voz baja…que ello nunca se sabrá…y de saberse no se haría público”, ha escrito un periodista de Miami. El senador anticubano Marco Rubio desató el coro de tambores de guerra pidiendo las condenas y sanciones más drásticas hacia Cuba.
No obstante esta ausencia de antecedentes, el Departamento de Estado, desde Washington, anunció el retiro del 60% de su personal diplomático en La Habana, suspendió indefinidamente las visas y advirtió a sus ciudadanos que no deben viajar a Cuba.
Los hechos se originaron hace un año y las partes consultaron entonces entre ellas, de manera constructiva, lo ocurrido. El ataque a la salud de los diplomáticos de EEUU habría tenido lugar antes del inicio de la administración Trump pero ésta, al “descubrirlo”, comenzó a capitalizarlo políticamente. El escándalo actual denota con toda claridad que hay quienes buscan beneficiarse ahora del misterioso incidente.
Octubre 5 de 2017.

5 October, 2017 09:38

HAY QUE PONER FIN AL BLOQUEO CONTRA CUBA
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

Es evidente que, para Donald Trump, la Organización de Naciones Unidas y en particular su instancia más representativa y democrática, la Asamblea General, son instituciones irrelevantes.
No obstante, el próximo 1º de noviembre, Cuba presentará una vez más ante la Asamblea General de la ONU, por vigésimo sexto año
consecutivo, el proyecto de resolución sobre la “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”.
Todo el mundo sabe que lo que ocurrirá en esta ocasión en la máxima instancia de las Naciones Unidas será más de lo mismo, porque así lo adelantaron los discursos que pronunciaron en días recientes en Nueva York varios presidentes, primeros ministros y cancilleres de los cinco continentes que coincidieron en condenar a Estados Unidos como ejecutor del bloqueo a Cuba, la violación de los derechos humanos más grande que sufriera el continente americano en el pasado siglo. El 26 de octubre del pasado año 2016, un proyecto cubano similar al que ahora se pondrá a la consideración de los máximos dirigentes de las 193 naciones que integran la comunidad mundial fue aprobado por el voto favorable de 191 países, ninguno en contra y las abstenciones de Estados Unidos e Israel.
Fue aquella la primera vez en veinticinco batallas diplomáticas similares en la Asamblea General de la ONU que estos dos países se abstuvieron en la votación porque, en los anteriores veinticuatro sufragios sucesivos esas dos naciones se habían pronunciado
activamente en contra.
En cada uno de los últimos veinticinco años, la comunidad
internacional de naciones representada en la Asamblea General de las ONU se ha ido acercando a la unanimidad en la condena al bloqueo económico, financiero y comercial a Cuba que ha venido ejerciendo unilateralmente Estados Unidos en detrimento de todos los países del mundo por su intención y efectos extraterritoriales.
El anterior gobierno estadounidense, con Barack Obama como presidente, llevó a cabo tímidos avances en la política exterior hacia Cuba respondiendo a la voluntad y los intereses de la mayoría de los ciudadanos de ese país desmarcándose discretamente de su severa conducta imperialista mostrada al respecto durante un cuarto de siglo. Incluso tuvo diversos gestos que denotaba una voluntad rectificadora y hasta propició el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Pero hasta allí llegó, dado que no pudo corregir –porque no era la voluntad del invisible Estado Profundo que asienta en Wall Street y en el Complejo Militar- el principal obstáculo para la normalización de los nexos de buena vecindad: el inhumano bloqueo que ya dura más de medio siglo.
Para quienes no confían en las potencialidades del pueblo de Estados Unidos, con el advenimiento a la presidencia de la nación del magnate Donald Trump y especialmente luego de las palabras de éste el 16 de junio último en la ciudad de Miami, hoy devenida madriguera de lo peor de la mafia anticubana en Estados Unidos, ha desaparecido toda esperanza de normalización a corto plazo de las relaciones entre los gobiernos de Washington y La Habana.
Por cierto, fue ese el lugar y el momento que marcó, según muchos observadores una reconciliación de Rubio con Trump que, hasta entonces, era un violento detractor del actual Presidente cuando era candidato.
La historia de los misteriosos ataques sónicos o acústicos contra el personal diplomático de la Embajada estadounidense en La Habana, aparentemente, comenzó hace un año y nada ha sido esclarecido a pesar de los declarados esfuerzos de ambas partes por determinar origen, medios y actores de semejantes incidentes.
No solamente no se tiene ni la más remota idea de quiénes han sido los autores ni los recursos tecnológicos empleados. “La bruma del misterio es tan densa y de implicaciones tan variadas que en algunos pasillos de Washington se llega a decir en voz baja…que ello nunca se sabrá…y de saberse no se haría público”, ha escrito un periodista de Miami. El senador anticubano Marco Rubio desató el coro de tambores de guerra pidiendo las condenas y sanciones más drásticas hacia Cuba.
No obstante esta ausencia de antecedentes, el Departamento de Estado, desde Washington, anunció el retiro del 60% de su personal diplomático en La Habana, suspendió indefinidamente las visas y advirtió a sus ciudadanos que no deben viajar a Cuba.
Los hechos se originaron hace un año y las partes consultaron entonces entre ellas, de manera constructiva, lo ocurrido. El ataque a la salud de los diplomáticos de EEUU habría tenido lugar antes del inicio de la administración Trump pero ésta, al “descubrirlo”, comenzó a capitalizarlo políticamente. El escándalo actual denota con toda claridad que hay quienes buscan beneficiarse ahora del misterioso incidente.
Octubre 5 de 2017.

TRUMP EN LA ONU CONTRA EL RESTO DEL MUNDO

TRUMP EN LA ONU CONTRA EL RESTO DEL MUNDO
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

El discurso con que Donald Trump, en calidad de Presidente del país sede de la máxima organización mundial, inauguró el segmento presidencial de la 72ª Sesión de la Asamblea General ensombreció más aún las perspectivas para la coexistencia pacífica en el mundo. Más allá de las evidencias que ofreció de su irrespeto hacia la comunidad internacional en su conjunto, Trump fue particularmente explícito respecto a algunas de las más representativas potencias mundiales, como China, Rusia, India e Irán, entre otras.
Quizás fue el presidente del gobierno de Irán, Hassan Rouhani, quien aportara la más ingeniosa y culta respuesta al discurso de Trump, cuajado de llamados a la violencia, prepotencia, arrogancia y total irrespeto a la organización mundial.
Cuando todos los dignatarios presentes esperaban que el líder iraní contestara con justificada indignación la insultante calificación por Trump de su gobierno como “una dictadura corrupta detrás de la falsa apariencia de democracia”, el líder iraní contrastó la inculta arrogancia de Trump con una fina referencia a los maestros literarios persas de los siglos XII y XIII.
“Para promover nuestra cultura, civilización, religión y nuestra revolución, entramos en los corazones y captamos las mentes. Recitamos poesías y difundimos en discursos nuestra filosofía.
Nuestros embajadores son nuestros poetas, místicos y filósofos. Hemos llegado a las costas de este lado del Atlántico a través de Yalal Al-Din Rümi extendiendo nuestra influencia a lo largo de Asia con Saadi (Musarrif ibn Muslih). Ya hemos capturado el mundo con Hafiz (Sams al-Din Muhammad), y no necesitamos de nuevas conquistas”, ironizó el jefe del gobierno persa.
Rouhani utilizó la palabra “moderación” en no menos de diez ocasiones, contrastando con el reiterado uso por Trump de los vocablos
“violencia, caos y derramamientos de sangre”. Hasta una poesía le recito con muchos saludables consejos:
“La moderación no busca ni aislamiento ni hegemonía; no implica ni indiferencia, ni intransigencia.
“El camino de la moderación es el camino de la paz; pero una paz justa e incluyente: no paz para una nación y guerra y agitación para otras. La moderación es libertad y democracia; pero de una manera inclusiva y comprensiva.
“No pretenda promover la libertad en un solo lugar apoyando a dictadores en otras partes; la moderación es sinergia de ideas y no danza de las espadas; el camino de la moderación nutre la belleza. Las exportaciones de armas letales no son hermosas; la paz si lo es.” Decenas de jefes de Estado, Presidentes de gobiernos y otros altos dirigentes de los países representados en la Organización de Naciones Unidas contribuyeron discursos a este 72º período de sesiones de la máxima organización mundial sin apelar al lenguaje prepotente de Trump.
Estados Unidos, la potencia imperialista dominante en estos tiempos, tiene ahora a su frente un presidente cuya evidente ineptitud trasluce y confirma la total incapacidad del sistema capitalista de representar un papel aglutinador de la comunidad mundial que sirva para hacer frente a viejos y nuevos retos que se interponen en el camino de su supervivencia.
Diríase que el espectáculo que ofreció la Asamblea General de la ONU evidenció la fragmentación en que vive la humanidad, que comienza por el distanciamiento entre el Jefe de Estado y Gobierno de Estados Unidos y su propio pueblo, y la contradicción insalvable entre la potencia dominante y el resto del mundo.
Cuando más se requiere de una respuesta articulada de la humanidad a los retos que le están siendo impuestos por la naturaleza, el Presidente de Estados Unidos se pronuncia contra todo lo positivo que la comunidad internacional había avanzado en su lucha contra el cambio climático.
Cuando más cerca se ha situado el mundo de una guerra atómica desde que Estados Unidos arrojara esta arma sobre Japón, Trump anuncia su disposición de “destruir” a una nación poseedora de armas nucleares que no está dispuesta a sacrificar su soberanía en correspondencia con la impertinencia imperialista.
Trump boicotea compromisos negociados largamente para álgidos temas nucleares con Corea del Norte y con Irán en cuya elaboración participaron antecesores suyos más cuerdos que él.
Cuando más necesita el planeta que Naciones Unidas sirva de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por alcanzar sus propósitos comunes, cumpla su papel de mantener la paz y la seguridad
internacional, elimine las amenazas de guerra, suprima los actos de agresión y otros quebrantamientos de la paz, Estados Unidos – en la voz y la presencia de su máximo representante – alardeó de su poderío militar y cargó contra la organización mundial misma sin escatimar indignas mentiras de todo tipo.
Septiembre 25 de 2017.

LOS HURACANES Y EL BLOQUEO CONTRA CUBA

LOS HURACANES Y EL BLOQUEO CONTRA CUBA
Aunque el bloqueo a Cuba se inicio oficialmente el 7 de febrero de 1962, en la práctica comenzó en 1959, apenas triunfó la revolución popular contra la dictadura pro estadounidense de Fulgencio Batista. La reciente tragedia que –para Cuba y varios otros países del Mar Caribe- ha significado el huracán Irma, me ha hecho recordar una discusión que tuve hace exactamente diez años con un amigo
estadounidense de visita en Cuba quien sostenía que Fidel Castro debía estar agradecido al gobierno estadounidense por el bloqueo que le había impuesto durante medio siglo a la revolución cubana.
Según el criterio de ese amigo norteamericano, a los cubanos les habría resultado sumamente difícil, casi imposible, mantener la unidad de acción que han mostrado para el logro de sus grandes avances sociales, culturales, educativos, científicos y económicos, “si no hubiera existido la feroz y estúpida hostilidad contra la isla” de su poderoso vecino del norte.
Por ello, especulaba él, el gobierno de Cuba ha actuado de manera muy astuta al no hacer todo lo que ha estado a su alcance por lograr que Estados Unidos suspenda el bloqueo económico y normalice sus relaciones con la isla.
Argumenté contra tal especulación recordándole la vertical posición del gobierno cubano contra el bloqueo, la promoción que ha venido haciendo desde hace muchos años en pro de acuerdos internacionales de condena a éste y su permanente disposición de negociar equitativamente todas las disputas con Washington.
Es incuestionable –reconocí- que la posición de una docena de sucesivos gobiernos de Estados Unidos en aras de la persistencia del bloqueo contra Cuba ha contribuido, al igual que su política de amenazas y agresiones abiertas y encubiertas, a la promoción de una política de unidad popular de los cubanos que ha servido para estimular el apoyo entusiasta de la población al proyecto político. Pero hay que considerar que, si bien los ciclones aportan beneficios importantes mediante lluvias torrenciales que enriquecen el manto freático, llenan de agua los embalses y hasta renuevan los bosques derribando viejos árboles, sus secuelas perjudican en grado
superlativo a la población mediante los daños que ocasionan los vientos, las lluvias, las mareas y las olas del mar en aras de tales efectos presuntamente provechosos.
Cuba es azotada frecuentemente por los poderosísimos huracanes que caracterizan a la región geográfica donde está ubicada. A veces lo hacen con muy poco tiempo entre uno y otro para permitir una recuperación efectiva, pero, cada vez que esto ocurre, recuerdo este intercambio con mi amigo estadounidense.
Los cubanos se sienten orgullosos de pertenecer a un pueblo que ofrece demostraciones tan extraordinarias de unidad, disciplina, solidaridad y creatividad al enfrentar estos fenómenos naturales con evitación de víctimas fatales y con efectos materiales intangibles en comparación con otros países que no cuentan con una similar organización social basada en la solidaridad.
No puedo evitar la comparación de esta actuación de los cubanos con la que manifiesta este pueblo en el enfrentamiento a los efectos del bloqueo y frente a la hostilidad que hace casi 60 años practican los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba.
Los ciclones traen aguas para las siembras y las represas; el bloqueo contribuye a la firmeza de la concertación de los cubanos para la defensa de la nación. Pero cuando se considera la magnitud de los perjuicios materiales, los sufrimientos y los flagelos que derivan de los ciclones y del bloqueo, cualquiera comprende por qué son tan indeseables.
Ojalá la ciencia meteorológica alcance algún día la capacidad de disolver o desviar los huracanes a lugares no habitados. Y que los científicos encuentren los medios y maneras de obtener por otros medios el agua que ellos aportan.
Hasta tanto ello no ocurra sería deseable que la sensatez mueva al gobierno de Estados Unidos a renunciar al bloqueo que ha venido ejerciendo contra Cuba.
Los cubanos sabrán encontrar y perfeccionar cada vez más las fuerzas centrípetas capaces de hacer irreversible, a partir de bases cada vez más democráticas y permanentes, la práctica y defensa del proyecto revolucionario nuestroamericano de Bolívar y Martí.
Lamentablemente, para los cubanos, volver a la normalización tras el devastador fenómeno atmosférico Irma, significa también volver a vivir en las condiciones del no menos demoledor fenómeno criminal que es el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba en inútil esfuerzo por hacer a la isla volver al redil imperialista.
Septiembre 14 de 2017.

LA SUCIA HISTORIA EEUU CONTRA LATINOAMERICA

LA SUCIA HISTORIA EEUU CONTRA LATINOAMERICA
Por Manuel E. Yepe

La historia de las intervenciones y agresiones estadounidenses en Latinoamérica comienza en 1822 con la afirmación de la región como su esfera de influencia y sigue con la promulgación de la Doctrina Monroe, según la cual las naciones hispanoamericanas que emergían a la independencia constituían territorio vedado a los apetitos imperiales europeos y, por extensión, espacio natural de influencia estadounidense.
Luego viene la afirmación del principio del Destino Manifiesto, la guerra de 1848 contra México y el despojo de California y Nuevo México.
A partir de 1898 Estados Unidos entra en guerra contra el debilitado imperio español para conquistar sus territorios coloniales remanentes: Filipinas, Puerto Rico y Cuba.
Aunque el objetivo principal, por razones económicas y de geopolítica era el archipiélago filipino, el mejor pretexto se presentó en Cuba, donde los independentistas estaban llevando la mejor parte en su guerra contra el colonialismo español y se hallaban próximos a lograr por sí solos la victoria.
La derrota de las debilitadas armas españolas no tardó mucho tiempo y permitió al debutante imperialismo norteamericano presentarse como fuerza fiel a su discurso anticolonialista, al tiempo que negaba o reducía el papel en ello de los independentistas cubanos que llevaban más 30 años sobre las armas y habían perdido en combate a algunos de sus principales líderes.
En el curso de las siguientes tres décadas, Estados Unidos invadirá treinta y cuatro veces a los países de la Cuenca del Caribe: Ocupará México, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Haití, Cuba, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. La sólida presencia británica en materia comercial, financiera y de infraestructura, impidió a Washington extender su penetración imperial a América del Sur. En 1933, con el país afectado por una honda depresión económica, agotado por la campaña contra Sandino en Nicaragua e inquietado por el fuerte movimiento nacionalista latinoamericano estimulado por la Revolución Mexicana, llega al poder Franklin Delano Roosevelt quien inicia la política del Buen Vecino, retira las fuerzas de ocupación del Caribe y anuncia una política de no intervención en América Latina.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, se inicia la Guerra Fría y se conforma un mundo bipolar para el que Washington convierte a América Latina en su retaguardia, al tiempo que crea en 1947 la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que escribirá en la región una de las más tenebrosas historias de crimen, abuso y barbarie que haya conocido la humanidad.
Corresponden a este período el inicio de las agresiones y del bloqueo económico contra la revolución cubana y las invasiones contra Guatemala, República Dominicana, Panamá, Granada y la guerra sucia contra la Nicaragua sandinista.
Al término de la Guerra Fría, del Consenso de Washington determina que el dominio imperial de Estados Unidos sea reemplazado por la hegemonía económica, ejercicio que abre el apetito de los halcones de Washington que exigen el retorno a un poder imperial absoluto, asumido sin ambages, para lo cual se presta como anillo el dedo la asonada terrorista del 11 de septiembre de 2001 que justifica la supuesta “guerra contra el terrorismo”.
La integración de un sistema hemisférico dominado por Washington, el acomodamiento de América Latina a los intereses imperialistas de Estados Unidos en el rol de suministrador de materias primas; la integración de la Organización de Estados Americanos como patio trasero de EEUU, hasta la conversión de América Latina en una especie de taller de Estados Unidos para experimentar las diferentes formas de guerra contrainsurgente con todas las modalidades del terror, desapariciones, torturas, masacres y exilios forzados, diseñadas todas para destruir la relación entre la solidaridad y la individualidad. Desde 1898 Estados Unidos ha ejecutado “exitosamente” más de cuarenta cambios de régimen en América Latina.
Contrasta el hecho de que siga en pie y con más solidez que nunca, la revolución cubana, lo que mantiene la interrogante sobre la validez de una vía democrática para la retención de poder por las revoluciones populares dada la reiteración con que las fuerzas de derecha han demostrado que no acatan sus derrotas por la vía democrática de las urnas y apelan siempre a una u otra forma de violencia institucional basada en el orden burgués previamente establecido.
Por la significación de su vigencia para la Patria Grande, toca al pueblo venezolano defender, con la solidaridad y apoyo de todos sus semejantes del continente, la supervivencia de la revolución bolivariana, hasta la victoria siempre.
Septiembre 5 de 2017.

PUTIN ALERTA CONTRA HISTERIA SOBRE LA RDPC

PUTIN ALERTA CONTRA HISTERIA SOBRE LA RDPC
Por Manuel E. Yepe

El presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió en la inauguración del segmento de alto nivel de la IX Cumbre anual de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) contra la “histeria militar” en torno a la República Popular y Democrática de Corea porque ésta puede conducir a una “catástrofe planetaria” y calificó de “inútil e ineficaz” el recurso de imponer contra Pyongyang nuevas sanciones como las recién anunciadas por Washington.
Tal posición augura otro peligroso enfrentamiento entre Moscú y Estados Unidos, cuyo presidente abogó por sanciones “lo más fuerte posibles” de la ONU en muestra de rechazo al sexto ensayo nuclear de Corea del Norte, llevado a cabo a inicios de septiembre en curso, según señala un comentario de Radio Habana Cuba que cita como fuente a la Agencia Francesa de Prensa (AFP).
Putin, quien participó en la cumbre recién efectuada en el Centro Internacional de Convenciones de Xiamen, China, dijo allí a los periodistas que “Rusia condena estos ejercicios de Norcorea, pero considera que el recurso de imponer sanciones de cualquier tipo en casos como este resulta siempre inútil e ineficaz”.
“Una histeria militar no tiene sentido alguno (…) porque puede conducir a una catástrofe planetaria con un elevado número de víctimas”, advirtió el presidente ruso.
Tras el sexto ensayo nuclear de Pyongyang, el más potente llevado a cabo hasta ahora, Estados Unidos, sus aliados europeos y Japón anunciaron que están negociando nuevas sanciones en la ONU contra Corea del Norte.
Sin embargo, la posición de China y Rusia -ambas con derecho de veto en el Consejo de Seguridad – no se ha concretado en forma
suficientemente clara.
Los norcoreanos “no van a renunciar a su programa nuclear si no se sienten seguros. Por tal motivo, hay que intentar abrir un diálogo entre las partes interesadas”, dijo Putin.
El presidente ruso cree que “no tiene sentido la histeria militar, porque es un camino que nos lleva a un callejón sin salida”. Putin se suma así a la posición de China, que defiende una “solución pacífica” a la crisis norcoreana y quiere la reanudación de las negociaciones con el gobierno de Kim Jong-Un.
En contraste, el presidente estadounidense Donald Trump, que prometió el mes pasado “fuego y furia” si Pyongyang prosigue con sus amenazas contra Washington, consideró la semana anterior que, a partir de ahora, “cualquier discurso de apaciguamiento ya no funciona” con Corea del Norte.
Como respuesta al ensayo nuclear norcoreano, Corea del Sur inició maniobras terrestres con fuego real. La marina surcoreana había hecho lo mismo una semana antes, con la esperanza de disuadir a Pyongyang de cualquier presunta provocación en el mar.
Un nuevo paquete de sanciones presentado por Washington -el octavo- será negociado en los próximos días antes de ser votado en el Consejo de Seguridad el 11 de este mes, anunció en Nueva York la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Nikki Haley.
A principios de agosto, las últimas resoluciones sancionando a Pyongyang -cada una más severa que la anterior- fueron adoptadas unánimemente por los 15 miembros del Consejo de Seguridad.
Según fuentes diplomáticas, las nuevas medidas que se negocian esta semana podrían afectar el petróleo, el turismo, el envío de remesas a su país por los trabajadores norcoreanos en el exterior y otras decisiones en el terreno diplomático.
La bomba de hidrógeno que Pyongyang anunció haber hecho explotar el domingo anterior tenía una potencia de 50 kilotones, cinco veces más que la del precedente ensayo norcoreano y tres veces más que la bomba lanzada por Estados Unidos sobre Hiroshima en 1945, según fuentes surcoreanos.
Según los anuncios de una y otra parte, Corea del Norte está ahora en capacidad de transportar una bomba atómica en un misil capaz de alcanzar el territorio de Estados Unidos, aunque según Washington, sus expertos no han confirmado su certeza absoluta esta predicción. Corea del Norte jamás ha sucumbido ante las intimidaciones de EEUU y esto le ha generado prestigio y admiración por su probada
intransigencia y capacidad de resistencia en circunstancias que han llevado a muchos otros gobiernos del mundo a indigna claudicación. Pyongyang tiene a gran orgullo haber sobrevivido como nación independiente de orientación comunista en un contexto global tan extremamente peligroso como el suyo. Atribuye el éxito de su programa de seguridad nacional -en sobresaliente medida- a que ésta incluye la posesión y desarrollo de un reducido arsenal nuclear que cumple una finalidad disuasiva ante la posibilidad de que Washington intente, a partir de su participación en el monopolio de la bomba atómica, lanzar otra guerra como la que llevó a cabo en su territorio, en los años cincuenta del siglo pasado.
Septiembre 6 de 2017.