CHINA CONTRA DESPLIEGUE DE MISILES EN COREA

CHINA CONTRA DESPLIEGUE DE MISILES EN COREA
Por Manuel E. Yepe

China ha advertido reiteradamente que Estados Unidos y Seúl sufrirán las consecuencias del eventual despliegue en Corea del Sur del sistema antimisiles estadounidense THAAD (por las siglas en inglés de Terminal de Defensa Aérea a Gran Altitud).
La Cancillería china ha llamado a Norteamérica a no seguir avanzando en la dirección equivocada y precisó que “China no permitirá que el Sur derribe al Norte”.
“Vamos a tomar las medidas necesarias para proteger nuestros intereses en materia de seguridad”, declaró Geng Shuang, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino.
Según Global Times, uno de los periódicos más importantes de China, “la posibilidad de guerra en la península coreana crece y China debe prepararse para todas las eventualidades y persuadir a Washington, Seúl y Pyongyang para que cesen sus provocaciones”.
En cuanto a una eventual guerra, el diario es categórico: “Si Corea del Norte cae, el Sur también estará en peligro. China no permitirá que Corea del Sur derribe al gobierno de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) mediante una guerra para unificar la península”.
En la segunda semana de marzo Estados Unidos ha iniciado el proceso de instalación de su sistema antimisiles nacional THAAD en Corea del Sur. Los primeros componentes llegaron a la base aérea militar de Osan (ciudad de Pyeongtaek, al noroeste) a bordo de un avión de carga militar C-17.
El anuncio se produjo tan solo un día después de que Corea del Norte lanzara cuatro misiles en dirección al mar del Japón desde las afueras de la localidad de Dongchang-ri, en la provincia de Piongan del Norte. Aunque los datos oficiales aún no se han publicado, se prevé que la batería THAAD tenga entre 4 y 9 plantas de seguimiento móviles, cada una de las cuales diseñada para albergar 8 misiles interceptores. Estará equipada además, con un radar antimisiles TPY-2 TM cuyo alcance no excederá los 200 kilómetros.
Según el corresponsal en Corea del diario español El Periódico, ya han llegado las primeras piezas del escudo antimisiles de EEUU, lo que inquieta por igual a Pyongyang, Pekín y Moscú. Tiene como finalidad declarada los misiles norcoreanos pero las autoridades de China y Rusia sospechan que también amenazan su territorio.
Las presiones chinas en las últimas semanas no han sido ni escasas ni tibias. Han sido prohibidas las célebres producciones televisivas surcoreanas, se han cancelando las actuaciones en China de los artistas surcoreanos y la prensa oficial ha instigado el boicot a las empresas de Seúl.
Estados Unidos ha acelerado los trámites de instalación de su sistema antimisiles porque es más que probable que el proceso de impeachment de la actual presidenta, Park Geun-hye, devuelva a los liberales al Gobierno. La oposición y buena parte de la población surcoreana se oponen al escudo por el deterioro que provocará en las relaciones con China y Rusia y por los temores a que las instalaciones del sistema se conviertan en un objetivo prioritario de los misiles norcoreanos. Los THAAD, en servicio desde 2008, están formados por un radar, seis plataformas de lanzamiento montados sobre camiones, 48 misiles y un panel de comunicaciones. Los 4.000 kilómetros de alcance de su radar cubrirían una buena porción de suelo ruso y chino, lo que concedería a Washington una información muy valiosa que podría también servir para inutilizar los misiles norcoreanos. El radar también cubre el Mar del Sur de China, donde las fuerzas militares chinas y estadounidenses acumulan frecuentes roces.
Aunque los datos oficiales aún no se han publicado, se estima que la batería THAAD podrá tener entre 4 y 9 plantas de rastreo móviles, cada una de las cuales estará diseñada para albergar 8 misiles
interceptores. Estará equipada además, con un radar antimisiles TPY-2 TM cuyo alcance no excederá los 200 kilómetros.
Se discute por los expertos si China es realmente el objetivo principal o secundario del sistema THAAD e incluso se cuestiona su eficacia defensiva contra la amenaza norcoreana. Muchos alegan que sería inútil para interceptar buena parte de los misiles norcoreanos que carecen de la velocidad y el alcance necesarios.
El sistema podría quedar anulado si Pyongyang lanzara misiles simultáneos y, además, no es eficaz contra los que partan desde submarinos. Esas dudas sobre su funcionamiento apuntalan las sospechas de que su objetivo real es China.
Pyongyang ha asegurado que tiene en “fase final” de desarrollo un nuevo misil intercontinental, sobre lo que el primer ministro de Japón Shinzo Abe, ha considerado con preocupación que “la amenaza de Corea del Norte ha entrado en una nueva fase” y el presidente Donald Trump ha respondido indolente que “Corea del Norte nunca tendrá misiles que puedan alcanzar a Estados Unidos”.

Marzo 20 de 2017.

LOS DERECHOS HUMANOS EN ESTADOS UNIDOS

LOS DERECHOS HUMANOS EN ESTADOS UNIDOS

Un nuevo “Registro de derechos humanos en Estados Unidos” ha sido publicado por el Consejo de Estado de China en respuesta a los “Informes por países sobre prácticas de derechos humanos en 2016” difundido el 3 de marzo último por el Departamento de Estado de EEUU en Washington.
El informe de China acusa a Estados Unidos de presentarse una vez más como el juez de los derechos humanos en todo el mundo “esgrimiendo el garrote de los derechos humanos señalando responsabilidades sobre la situación de los derechos humanos en muchos países, pero no presta atención alguna a sus propios terribles problemas en este ámbito”, afirma el documento.
Los hechos concretos muestran que el año pasado se produjo en Estados Unidos un continuo deterioro en aspectos claves de los ya existentes problemas de derechos humanos, afirma el informe.
Norteamérica tuvo la segunda mas elevada tasa de reclusión del planeta, con 693 presos por cada 100.000 habitantes; unos 2,2 millones de personas estaban en prisión en 2014 en el país y 70 millones de estadounidenses (casi uno de cada tres adultos) alguna vez entre rejas y con algún tipo de antecedente penal.
Se mantuvieron en niveles altos los delitos relacionados con armas de fuego. Según cifras del Archivo de Violencia con Armas, en 2016 hubo un total de 58.125 incidentes de violencia con armas, entre ellos 385 tiroteos masivos. Como consecuencia, murieron 15.039 personas y 30.589 resultaron heridas.
El año pasado, la polarización social de Estados Unidos se hizo más grave; la proporción de adultos que tenían trabajo a tiempo completo marcó un nuevo registró mínimo, inferior al anterior de 1983; la brecha en los ingresos continuó ampliándose; la amplitud de la clase media llegó a un punto de inflexión y comenzó a caer; y las
condiciones de vida de las personas de las clases más bajas
continuaron deteriorándose, agrega el informe.
Según la consultoría Gallup, el porcentaje de estadounidenses que dijeron pertenecer a la clase media o media-alta había caído en 10 puntos porcentuales, desde una media del 61 por ciento entre el año 2000 y el 2008 hasta un 51 por ciento en 2016. “Ello significa que a 25 millones de estadounidenses les ha ido mucho peor en términos económicos”, indica el texto publicado por China.
Además, uno de cada siete estadounidenses, es decir, al menos 45 millones de personas, vivían en situación de pobreza, dice el documento citando al Daily Mail.
En 2016, las relaciones raciales en Estados Unidos siguieron deteriorándose, asegura la denuncia del Consejo de Estado chino. Un reportaje sobre situaciones en las que la policía disparó contra ciudadanos, publicado en la página web del The Washington Post, señaló que la probabilidad de que un afroamericano fuera muerto a tiros por un uniformado era 2,5 veces más alta que la de un ciudadano de piel blanca. Los afroamericanos desarmados eran cinco veces más propensos a ser abaleados y asesinados por los agentes de la ley que sus compatriotas de piel clara, detalla.
La brecha salarial entre blancos y negros fue la peor en casi cuatro décadas. El documento recuerda que la discriminación racial en Estados Unidos ha sido enérgicamente condenada por la Organización de Naciones Unidas (ONU).
En el año pasado, el Grupo de Trabajo de Expertos sobre las Personas de Ascendencia Africana de la ONU informó al Consejo de Derechos Humanos de la organización que los problemas raciales en Estados Unidos eran graves. El grupo sostuvo que la historia colonial, la esclavitud y la subordinación y la segregación raciales en Estados Unidos siguen constituyendo un serio desafío.
En otro de sus apartes, el informe dice que “la situación de la protección de los derechos de las mujeres, los niños y los ancianos en Estados Unidos en 2016 era preocupante”.
A las mujeres se les pagó mucho menos en comparación con sus colegas de sexo masculino que hacían el mismo trabajo, y con frecuencia fueron víctimas de acoso y asalto sexual. La tasa de pobreza entre los niños siguió siendo alta, y con frecuencia se registraron casos de abuso en contra de personas de la tercera edad, según el texto.
Citando al diario USA Today, el informe dice que cerca de una de cada cuatro mujeres sostiene haber sido acosada en el trabajo.
En Estados Unidos, alrededor de 6,8 millones de personas con edades entre 10 y 17 años no tienen garantizado el acceso a la alimentación, revela el informe.
Agrega el informe que, Estados Unidos pisoteó repetidamente los derechos humanos en otros países, y masacró a víctimas civiles inocentes deliberadamente.
Entre el 8 de agosto de 2014 y el 19 de diciembre de 2016, Estados Unidos lanzó 7.258 ataques aéreos en Irak y 5.828 en Siria, lo que provocó 733 incidentes con un número estimado de víctimas civiles de entre 4.568 y 6.127, sostiene el informe chino.

Marzo 15 de 2017.

SE DESINFLA LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL

SE DESINFLA LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL
Por Manuel E. Yepe
Se hace cada vez más clara la contradicción entre el capitalismo global y la propiedad de los recursos naturales que es detentada por los Estados nacionales. Más allá del discurso anti Estado que propagan los adalides del mito neoliberal, está el hecho de las guerras, las conspiraciones, los golpes de Estado y planes de desestabilización que ha puesto en marcha el imperialismo y sus aliados contra de las naciones que se reclaman independientes.
Con la globalización se han modificado sustancialmente las formas de organización del trabajo y de la producción, tanto en el intercambio de mercancías como en el plano social. La convivencia se desvanece, las estructuras sociales y familiares de fragmentan, y la riqueza de la creación cultural es sojuzgada por la ideología neoliberal. Otra expresión del fracaso del mito neoliberal es el caso de los migrantes, asunto de vieja data en Latinoamérica y de dimensiones gravísimas en Europa. Las guerras y las profundas asimetrías económicas entre los países pobres y los países industrializados constituyen el núcleo reproductor de esta crisis humanitaria. ¿Por qué se dice que ha comenzado el derrumbe del muro de la globalización neoliberal?
A esa crucial pregunta responde Roy Daza, integrante de la Comisión de Asuntos Internacionales del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), diputado en el Parlamento Latinoamericano y frecuente colaborador del sitio Aporrea.
Para Daza, sucesivas crisis convergieron en el crack financiero de 2008 que se inició en Estados Unidos y arrastró al conjunto de las economías convirtiendo la inestabilidad en norma. Los Estados –tan vapuleados por el discurso neoliberal- salvaron a los bancos quebrados, la recesión se generalizó pero –como siempre- fueron los países pobres los más afectados.
Al estallar la burbuja financiera se evidenció que la tasa de crecimiento de la producción estaba muy por debajo de la tasa de rendimiento del capital, fuente primigenia de las desigualdades sociales profundas, de las que el incremento del desempleo es una expresión y el fundamento de una creciente inestabilidad política. La tesis neoliberal – según Daza- mantiene su hegemonía en centros de decisión gubernamental e instituciones multilaterales porque es el reflejo de los intereses del capital financiero. No existen fórmulas capaces de controlar y reglamentar a la banca mundial porque las fuerzas democráticas no han sabido colocar el ataque teórico y político contra el neoliberalismo en el centro de la lucha popular. Mientras en recientes comicios los movimientos xenófobos han abierto camino a sus objetivos neofascistas, a pocos días de su asunción el presidente Donald Trump inició la construcción de un muro en la frontera con México; se retiró del acuerdo Trans-Pacifico (TPP) de intercambio comercial con participación de Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón y otros países con costas en el Pacífico; está revisando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA o TLCAN) con México y Canadá; ordenó la construcción del oleoducto Keystone Pipeline y revocó el sistema Obamacare. Ahora presiona a las empresas norteamericanas en el exterior para que retornen a Estados Unidos; aplica duras medidas proteccionistas y ha ordenado la expulsión de migrantes ilegales.
Todo esto indica que la política del presidente se desmarca de las políticas de apertura de fronteras, libre tránsito de mercancías y capitales, eliminación de barreras proteccionistas, y otras medidas propias del discurso globalizador neoliberal.
La economía mundial ha mantenido un ritmo moderado desde el crack de 2008, gracias al crecimiento de la economía china y el factor dinamizador que le imprime el partido comunista chino. Pero en el plano geopolítico, el gobierno norteamericano sigue una línea de confrontación con China, tiende un cerco sobre la Federación Rusa y retoma sus ataques a Irán, mientras que Brasil aún sufre los graves efectos del golpe de Estado que la derecha reaccionaria con respaldo estadounidense protagonizó en 2016. “Nada permite predecir, en estos momentos, que habrán de cesar los planes de guerra en Siria, Afganistán, Yemen, Libia e Irak”, apunta Daza.
La crítica al proyecto globalizador se inició con la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en la IV Cumbre de las Américas en noviembre de 2005 en Mar del Plata, Argentina, cuando Chávez, Lula, Kirchner, Tabaré y Duarte le dieron una estocada maestra al proyecto neoliberal.
Aunque la economía globalizada se mantenga y continúen aplicándose políticas neoliberales por algún tiempo, la realidad es que se ha producido una quiebra en lo que representó este proyecto político e ideológico planetario que había sido presentado como la fórmula mágica para la superación de los sucesivos cismas en la economía capitalista y en la esfera de la cultura y la política, que ahora se hace añicos. Marzo 10 de 2017.

EL FENÓMENO TRUMP EN PERSPECTIVA HISTÓRICA

EL FENÓMENO TRUMP EN PERSPECTIVA HISTÓRICA
Por Manuel E. YEPE

“Trump no es un fenómeno nuevo. Es la última y más agresiva expresión hasta la fecha de la derecha corporativa radical que intenta reafirmar su hegemonía corporativa y el control sobre la economía mundial y la sociedad estadounidense. Tiene sus antecedentes en las políticas y estrategias de Richard Nixon, Ronald Reagan y en el contrato por América de Gingrich (un programa asociado a la toma del Congreso por la derecha radical en 1994), a cuya mezcla Trump ha añadido sus nuevos elementos”.
Tal es la valoración del lugar verdadero que corresponde en la perspectiva histórica al actual gobernante estadounidense, Donald Trump, según el autor, profesor y doctor en economía política Jack Rasmus, quien imparte cátedra en el Saint Mary´s College de
California, en su más reciente ensayo titulado “Trump no es un fenómeno nuevo”.
El doctor Rasmus, afamado por sus vaticinios políticos, expone que “Trump ha integrado a elementos del Tea Party separados por las elites del partido republicano en su purga posterior a las elecciones nacionales de 2012 y ha introducido la dosis de nacionalismo económico que necesitaba la derecha radical para profundizar sus nexos con la clase obrera tradicional, un paso clave en el camino para establecer en el futuro un verdadero movimiento populista de base fascista. Trump es una reacción política y económica de la nación a la crisis en la economía de Estados Unidos en el siglo XXI, que la administración Obama no pudo tratar con eficacia luego de la crisis de 2008-09. Comparte este papel histórico con los citados Richard Nixon, que representó una respuesta a otra declinación en el poder político corporativo económico de Estados Unidos en la década de 1970; Ronald Reagan, que fue una respuesta al estancamiento económico de esa década, y con el llamado Contrato para América, un programa asociado con la toma del Congreso por la derecha radical en 1994 tras la crisis inmobiliaria, el desplome del ahorro y el crédito, y la recesión de 1989 a 1992 en Estados Unidos.
Trump, unificando algunos de los elementos más agresivos de las élites del capital financiero, los fondos de cobertura, los bienes raíces comerciales, el capital privado, los especuladores de valores y sus similares, ha captado -al menos por el momento- importantes elementos de la clase obrera industrial de raza blanca en el medio oeste y sur del país, ha cooptado a dirigentes sindicales del comercio de bienes raíces y ha llegado a neutralizar líderes sindicales en algunas industrias manufactureras con falsas promesas de un nuevo renacimiento industrial. Se ha aliado firmemente al lobby de las armas y a la derecha religiosa.
Estos son los antecedentes que encuentran su expresión en el movimiento de Trump y las posiciones políticas y programas que ahora están tomando forma en el régimen del flamante presidente.
Las élites económicas y políticas estadounidenses nunca han sido remisas a cambiar las reglas del juego a su favor cuando ello se ha hecho necesario para asegurar su hegemonía contra sus competidores capitalistas de otras naciones, en particular cuando crece demasiado su influencia o la potencial oposición interna de los trabajadores, los sindicatos y las minorías, incluso las liberales, intentan salirse de su papel de socios menores en las reglas.
Esta reestructuración de las reglas se ha producido no sólo en las década de 1970, 1980, y mediados del decenio de 1990, sino también con Obama—cuando se apreció que el régimen no era capaz de contener la competencia extranjera y la agitación interna. Las élites
norteamericanas lo hicieron en escala aún mayor entre 1944 y 1947 e incluso antes, durante la primera guerra mundial.
Pero las políticas fundamentales y la estrategia de Trump comparten una clara continuidad con anteriores reestructuraciones presentadas antes que él por Nixon y Reagan en las décadas de 1970 y 1980, respectivamente.
Igual que sus predecesores, Trump se presentó en respuesta a grandes desafíos populares nacionales y capitalistas extranjeros portadores de la agenda corporativa neoliberal, resalta Rasmus.
El fenómeno Trump debe considerarse una continuación de la Alianza de la derecha radical corporativa que ha estado creciendo en Estados Unidos desde la década de 1970. Y la oposición hoy es mucho más débil que entonces: el partido demócrata ha colapsado prácticamente y miopemente continúa en su camino neoliberal bajo el liderazgo de la facción que capturó su dirección desde 1992; los sindicatos no son más que una sombra de su pasado y además están divididos; la llamada prensa liberal ha sido completamente mercantilizada y demuestra que no tiene idea de cómo enfrentar el desafío. Lo que fue la extrema izquierda socialista prácticamente ha desaparecido de la organización demócrata condenando a los millones de jóvenes favorables al socialismo a tener otra vez que aprender las lecciones a partir de cero. Pero Trump y sus amigos les enseñarán y ellos aprenderán, vaticina Jack Rasmus.
Marzo 6 de 2017.

Manuel E. Yepe. EL ENTIERRO DEL TLCAN Y EL MURO DE TRUMP

EL ENTIERRO DEL TLCAN Y EL MURO DE TRUMP
Por Manuel E. Yepe

Menuda tarea la de los apologistas del capitalismo: tratar de demostrar que programas como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés, TLCAN en castellano) han cumplido un papel positivo para alguna de las partes involucradas. Para los mexicanos es más que evidente que el acuerdo ha sido un desastre, pero el nuevo presidente estadounidense sostiene que la gran potencia lleva la peor parte en los vínculos.
Aunque es muy poco probable que el Presidente Donald Trump pueda cumplir su promesa de construir un muro a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos y obligar a México a pagar por la obra, es ilusorio que el costo, calculado en unos $ 50 mil millones pueda ser pagado por alguien que no sean los contribuyentes estadounidenses.
En opinión de Mark Weisbrot, codirector del Centro de Investigaciones sobre Economía y Políticas (CEPR, por sus siglas en inglés de Washington, DC, Presidente de la organización Just Foreign Policy y autor del libro “Se equivocaron los expertos acerca de la economía global”, de próxima aparición”), vale la pena hacer notar cómo con el desarrollo reciente de las relaciones de México con Estados Unidos, la inmigración desde México se ha convertido en un sensible tema de política interna que alguien como Trump podría intentar utilizar en su ventaja.
Aunque en Estados Unidos estos acuerdos sean confusamente etiquetados como de “libre comercio”, el TLCAN es una buena base de estudio. Es cierto que han afectado a millones de trabajadores en Estados Unidos y que, por ese motivo, es común entre los comentaristas de derecha y liberales asumir que el TLCAN ha sido ventajoso para México. Esta suposición es desmentida con fuerza por los hechos.
Weisbrot observa que, si se considera el crecimiento del PIB (producto interno bruto) la medida básica del progreso económico, México ocupa el 15º lugar entre los 20 países de América Latina.
Otras medidas muestran un cuadro aún más evidente. Según Nlas estadísticas nacionales más recientes, en México la tasa de pobreza en 2014 era de 55.1 %, más alta que la tasa de 52,4 % que mostraba en 1994 cuando se incorporó al TLCAN.
En materia de salarios, la historia es similar, prácticamente no ha habido crecimiento real desde 1994 para los mexicanos; apenas un 4.1% en 21 años, ajustando la inflación.
¿Por qué a México le ha ido tan mal con el TLCAN? Sin dudas porque el TLCAN es una continuación de políticas que comenzaron en la década de 1980, bajo presión de Washington y el Fondo Monetario Internacional, cuando México estaba particularmente vulnerable por la crisis de deuda durante la recesión global. Estas políticas incluyeron la
desregulación y la liberalización de la manufacturación, la inversión extranjera y la propiedad del sistema bancario de México, que está ahora un 70% en manos extranjeras.
México además se alejó de las políticas de desarrollo de las décadas anteriores moviéndose hacia una nueva receta neoliberal que vinculó a México cada vez más estrechamente con su vecino del norte y sus cuestionables ideas sobre desarrollo económico.
El objetivo del TLCAN era blindar estos cambios y políticas con un tratado internacional que las hiciera más difíciles de revertir. Fue también diseñado para ofrecer privilegios especiales adicionales a las corporaciones transnacionales, como es el de poder demandar en la justicia contra regulaciones que perjudiquen sus ganancias
potenciales, incluso en áreas como la salud pública y la seguridad ambiental. Estos pleitos son ahora decididos por tribunales que están integrados mayormente por juristas corporativos que no se rigen por los juicios precedentes (como es la práctica en EEUU), ni por ordenamiento jurídico nacional (como en Hispanoamérica).
Unos 2 millones de puestos de trabajo se perdieron en la agricultura mexicana, y algunos millones de pequeños agricultores más se han visto desplazados por las importaciones de maíz subsidiado. De 1994 al 2000, la inmigración a Estados Unidos de México aumentó un 79 %, antes de caer en picada a partir del 2000.
Según Weisbrot, si la economía mexicana hubiera continuado creciendo luego de 1980 como lo había hecho en las dos décadas previas, los mexicanos tendrían hoy un ingreso promedio similar a los niveles europeos y muy pocos mexicanos estarían dispuestos a correr grandes riesgos para vivir o trabajar en Estados Unidos. Pero el crecimiento se desplomó después de 1980, bajo el experimento fallido de
Washington.
Para México, el NAFTA o TLCAN ha sido tan perjudicial como podría serlo el muro de Trump: un símbolo de lo que América Latina significa en la política exterior del Washington.

Marzo 3 de 2017.

CUÁNDO Y CÓMO SERA DESTITUIDO DONALD TRUMP

CUÁNDO Y CÓMO SERA DESTITUIDO DONALD TRUMP
Por Manuel E. Yepe

Es notorio que la popularidad del recién electo Presidente de Estados Unidos Donald Trump, está ya en crisis. Más allá de lo que demuestran los resultados de numerosas encuestas (habitualmente objetos de manipulación) es aparente que el Jefe de Estado es paradójicamente rechazado por la mayor parte de la gente que le dio su voto para procurarle la designación en la Casa Blanca.
Convencido de que la destitución avanza porque resulta evidente que Trump no está apto para la presidencia, el escritor y periodista Robert Kuttner, cofundador y actual corredactor de la revista “American Perspective”, creada en 1990 como “autoridad de las ideas liberales,” según expresa su declaración fundacional, ha publicado en la revista digital Huffington Post un artículo con sus ideas al respecto.
Kuttner fue durante 20 años columnista de Business Weekly y aun escribe columnas en The Boston Globe y para el Huffington Post. Fue también en 1986 uno de los cinco cofundadores del Instituto de Política Económica y actualmente es parte de su Comité Ejecutivo. En 2007, Kuttner se unió al Centro de Investigación y Política de Demos, de orientación liberal, como miembro distinguido.
“Donald Trump está tratando de gobernar por impulsos, por caprichos, por satisfacción y beneficio personal, por decretos… como si hubiera sido elegido dictador. Pero resulta que no funciona y que la locomotora ya se está descarrilando”, escribe Kuttner y asegura que el impeachment (o juicio político) está ganando terreno porque es la única forma de destituir a un presidente que parece estar destruyendo pedazo a pedazo a Estados Unidos.
Los republicanos abandonan en masa a este presidente de su propia militancia porque el hombre es psiquiátricamente inepto e incapaz de verificar si sus acciones son legales o no, antes de llevarlas a cabo. Las personas que rodean a Trump, hasta los que le sirven con una lealtad que roza la esclavitud, se pasan la mitad de su tiempo tratando inútilmente de frenarlo.
La otra mitad del tiempo se la pasan respondiendo a llamadas frenéticas de líderes republicanos, élites empresariales y dirigentes extranjeros preguntando ¿qué nueva barbaridad ha hecho ahora Trump? El recién defenestrado Reince Priebus, quien era su jefe de Despacho, ya había logrado llegar a la cima del poder y no le ha sido nada divertido.
Una cosa es vivir una realidad propia en calidad de candidato, engañando a las personas con discursos el tiempo necesario para hacer que voten por uno. Otra es cuando intentas gobernar de esa manera, porque la realidad es la realidad, y te llama al orden.
Reiteradamente, Trump ha decretado órdenes impulsivas sin que hayan sido, de una u otra forma, planificadas o meditadas debidamente, o al menos consultadas con juristas o expertos políticos gubernamentales. Como resultado de ello, ha sucedido que de una forma inmediata ha habido que dar marcha atrás como corolario de una combinación de presiones políticas y legales. Así como por efecto de la realidad misma.
Kuttner advierte que, a diferencia de las dictaduras que Trump tanto admira, aun funciona (aunque precariamente) en Estados Unidos una compleja red de medidas constitucionales, legales y políticas contra la tiranía. Y mientras más imprudente es su comportamiento, más tienden a manifestarse esas medidas.
Con su absurda prohibición de admitir refugiados de un número de países seleccionados por sus vínculos con el terrorismo (sin que se incluyan Arabia Saudita y Egipto, de los que señaladamente irradia el terrorismo pero tiene fuertes intereses comerciales con Trump), el presidente ha descubierto que el sistema estadunidense tiene tribunales capaces de objetar tamaño absurdo.
El trumpismo no sabe qué hacer para matar al Obama Care sin matar a los pacientes y liquidar con ello las esperanzas de una reelección. Lo cierto es que resulta complicado… y los matices no son el punto fuerte de Trump.
Tampoco lo es la consistencia de sus posiciones. Incluso el personal de Trump tuvo que detenerlo en su absurda cruzada contra México y los mexicanos, en la que un día Trump obligó al presidente mexicano a cancelar una visita oficial y al día siguiente se pasó una hora lamiéndole el oído por teléfono.
Trump propuso volver a instaurar la tortura como recurso represivo, pero los principales líderes republicanos rechazaron esa idea. El senador John Thune afirmó que la prohibición de la tortura era una ley establecida y que los republicanos en el Congreso se opondrían a restaurarla. El propio secretario de Defensa de Trump opina lo mismo. Después de proclamar por todo lo alto su nueva política de tortura, Trump cedió dócilmente a que esas medidas pasen antes por sus asesores de defensa, según constata Kuttner.
Febrero 27 de 2011.

SE TAMBALEA INSTITUCIONALIDAD EN EE.UU.

SE TAMBALEA INSTITUCIONALIDAD EN EE.UU.
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
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“El asalto que durante cuatro décadas han venido llevando a cabo contra nuestras instituciones democráticas las corporaciones las ha dejado débiles y en buena medida disfuncionales”, afirmaba el periodista, ministro presbiteriano y escritor multipremiado Chris Hedges el 13 de febrero último en el sitio web estadounidense Truthdig. “Estas instituciones, que rindieron sus banderas, su eficacia y su credibilidad a los intereses corporativos, debían haber sido nuestro escudo de defensa. En cambio, hoy se tambalean ante la embestida.
Los sindicatos son una fuerza apagada. La prensa está corporativizada e inspira desconfianza. Las universidades han sido purgadas de discrepantes y expertos independientes que critiquen al
neoliberalismo, al deterioro de las instituciones democráticas y a los partidos políticos. La difusión pública y las artes han perdido su sostén y han quedado sin vida. Los tribunales han sido repletados de jueces cuyas carreras legales se formaron al servicio del poder corporativo, una tendencia que continuó bajo Barack Obama. El dinero ha sustituido a los votos y el partido demócrata, en vez de cortar sus lazos con Wall Street y las corporaciones, está ingenuamente esperando una debacle de Trump.
El mayor activo con que cuenta Trump es el partido demócrata decadente, despistado, narcisista y belicista, según criterio del ex candidato presidencial Ralph Nader, entrevistado por teléfono desde Washington. “Si la estrategia demócrata es la de esperar por una implosión de Trump, estamos en problemas. Y todo lo que aplica a los demócratas se puede decir igualmente sobre los sindicatos obreros: “No controlan el tren”.
La pérdida de credibilidad de las instituciones democráticas empuja al país a una crisis existencial y económica. Los tribunales, las universidades y la prensa ya no inspiran confianza en decenas de millones de estadounidenses que los consideran, atinadamente, órganos de las élites corporativas. Propiamente, estas instituciones debían ser mecanismos de los que la sociedad estadounidense se sirva para desenmascarar las mentiras de los poderosos, criticar las ideologías predominantes y promover la justicia.
Para Hedges, los estadounidenses han sido traicionados por sus instituciones, es por ello que el régimen de Trump puede atacar a la prensa llamándola “partido de la oposición”, amenazar con cortar el financiamiento de las universidades, mofarse de un jurista federal llamándolo “un supuesto juez” y denunciar una orden judicial por “indignante”, como ha hecho el recién estrenado Presidente.
La decadencia de las instituciones democráticas es, en el capitalismo, requisito para el ascenso de los regímenes autoritarios o fascistas. Este deterioro ha dado credibilidad a un farsante patológico. Según una encuesta de la Universidad de Emerson, el gobierno de Trump, es considerado veraz por el 49 % de los votantes registrados, mientras que apenas el 39 % de los votantes registrados considera veraces a los medios de comunicación.
Cuando las instituciones democráticas no funcionan, la realidad pasa a ser cualquier absurdo que indique la Casa Blanca.
La mayoría de las reglas de la democracia no son escritas. Estas reglas determinan el comportamiento público y aseguran el respeto de las normas democráticas, los procedimientos y las instituciones. Para el deleite de sus seguidores, como Presidente, Trump ha rechazado estas pautas políticas y culturales.
Hannah Arendt , una de las más influyentes filósofas políticas del siglo XX en Europa, en su libro sobre los orígenes del totalitarismo señaló que al colapsar las instituciones democráticas “se facilita la aceptación de proposiciones palmariamente absurdas que las viejas verdades han convertido en banalidades piadosos.”
“Está destruyendo un código de comportamiento tras otro”, dijo Nader de Trump. “Hasta ahora ha conseguido llegar lejos en ello sin pagar precio alguno. Está rompiendo las normas elementales de comportamiento con lo dicho sobre las mujeres, la comercialización de la Casa Blanca y su política de que él es la ley”.
Nader considera que el partido demócrata está demasiado “decadente e incompetente” para constituir un desafío serio para Trump. Y no cree que el partido republicano se gire contra Trump mediante impeachment o considere otra forma para destituirlo, a menos que con su Presidencia pueda peligrar la retención del poder por ese partido en las elecciones de 2018.
La mayor esperanza, dijo, proviene de las numerosas protestas que se han montado en las calles, en ayuntamientos convocadas por los miembros del Congreso y en situaciones de conflicto tales como Standing Rock. También pudiera aportarla la cantera de los 2,5 millones de funcionarios del gobierno federal disgustados por el autoritarismo de Trump.
Un sostenido levantamiento popular de obstrucción y la no cooperación sin violencia, a nivel nacional, es el único recurso para salvar la República. Las élites sólo responderán cuando sientan miedo. Si no los asustamos fracasaremos, advierte Chris Hedges.
Febrero 20 de 2017.

NO PROLIFERACIÓN ES VARIANTE DEL MONOPOLIO

NO PROLIFERACIÓN ES VARIANTE DEL MONOPOLIO
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
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El director del Departamento de No Proliferación y Control de Armas de la Cancillería rusa, Mijaíl Ulianov, manifestó preocupación por que Irán pueda abandonar el acuerdo nuclear y advirtió que ello
constituiría lo que calificó como un gran fracaso para la comunidad internacional y opinó que las sanciones de Estados Unidos contra Irán no favorecían la aplicación del acuerdo nuclear sino que lo ponían en serio peligro.
“Vemos una retórica sumamente dura de la administración estadounidense y otra no menos dura en la respuesta por parte de Teherán. Se han impuesto las sanciones a Irán y naturalmente esto crea un ambiente desfavorable para la puesta en marcha del acuerdo nuclear”, afirmó Ulianov a la agencia rusa RIA Novosti.
El histórico acuerdo de 2015 entre Irán y seis países, impuso límites al programa nuclear de Teherán, tiene como supuesto fin prevenir el desarrollo de las armas atómicas por Irán. Los países acordaron un plan de acción, cuyo cumplimiento levantaría las sanciones económicas y financieras impuestos previamente por el Consejo de Seguridad de la ONU, EEUU y la Unión Europea.
El nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, ha criticado en numerosas ocasiones este acuerdo, al expresar que su predecesor, Barack Obama, hizo demasiadas concesiones a los iraníes. Trump calificó este acuerdo como “uno de los peores”.
El pasado 29 de enero Irán efectuó el lanzamiento de un misil balístico de alcance medio a unos 225 kilómetros de Teherán. “La prueba misilística estaba en línea con nuestros programas, y no permitiremos que otros países interfieran en nuestros asuntos de defensa”, indicó el ministro iraní de Defensa, Hossein Dehkan. El 3 de febrero, Washington aprobó sanciones contra Irán por su programa de misiles balísticos y, obedientemente, la Unión Europea exhortó a Teherán a no realizar tales ensayos “para no profundizar la desconfianza en la comunidad internacional” y apuntó que solo el Consejo de Seguridad de la ONU puede decidir si Irán ha violado o no el Tratado de No Proliferación Nuclear.
A nadie en el mundo escapa que es Estados Unidos quien “representa” a Occidente en todas las negociaciones que han tenido lugar en torno a este asunto. Así se hizo evidente cuando durante muchos años la humanidad estuvo sufriendo la angustiosa paralización de las discusiones sobre temas nucleares con Irán hasta que las autoridades norteamericanas aceparon pagar secretamente a Irán 1.700 millones de dólares por una antigua disputa entre ambos países. El desembolso se realizó como consecuencia de un viejo desacuerdo comercial entre ambos países, que databa de los años 70 y 80 del siglo pasado.
Según The Wall Street Journal, un primer avión con 400 millones de dólares llegó a Irán el 17 de enero, coincidiendo con la liberación de cuatro ciudadanos estadounidenses allí encarcelados.
Posteriormente, el 22 de enero y el 5 febrero, dos aviones más volaron con destino a Irán portando euros, francos suizos y otras divisas por un valor de 1.300 millones de dólares. Un portavoz del Departamento del Tesoro de Washington confirmó la operación y aclaró que se acordó esa forma de pago ―en efectivo pero no en dólares estadounidenses― a fin de burlar la eficacia de las sanciones a que aislaron a Teherán del sistema financiero internacional.
El pago derivaba de un negocio no concretado que se remontaba a 1979, cuando el entonces sha Mohammad Reza Pahlaví compró equipos militares estadounidenses que nunca pudo recibir a causa del derrocamiento de su gobierno por la Revolución Islámica.
Según el New York Times, los oficiales de la administración de Obama calculaban que Estados Unidos podía perder el juicio en el Tribunal de La Haya (Holanda) en cuyo caso acabarían pagando 10.000 millones de dólares por intereses. En tales circunstancias, Washington decidió en 2015 pagar la vieja deuda.
La humanidad debía seguir muy de cerca, y en detalle, toda negociación sobre no proliferación nuclear porque, en última instancia, resultan ser variantes de la proyección monopolista y chantajista con que Estados Unidos ha impuesto su hegemonía global, aunque
excepcionalmente -y por caminos y motivos muy diferentes-, hayan logrado insertarse en el reducido club monopolista naciones pequeñas como Israel y la República Democrática Popular de Corea.
Las políticas de no proliferación, son apenas variantes de la política de monopolio atómico, atenuantes de sus efectos. Para los pueblos, obviamente, no acaban los peligros con la limitación o la reducción del número de países con capacidad nuclear militar.
¡La amenaza de guerra atómica sólo desaparece con el desarme general y completo, comenzando por el desarme nuclear universal!
Febrero 13 de 2017.

VETO DE TRUMP A MUSULMANES EXCLUYE SAUDÍES

VETO DE TRUMP A MUSULMANES EXCLUYE SAUDÍES
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/

La prohibición de ingresar a Estados Unidos para ciudadanos de países con población de mayoría musulmana dictada por Donald Trump no incluye a los de Arabia Saudita.
“No solo es malintencionada y, ojalá, inconstitucional, porque es irracional ya que no incluye al país más responsable de difundir el terrorismo en todo el mundo”, escribe en Common Dreams el 7 de febrero en curso la escritora Medea Benjamin, cofundadora de Global Exchange y autora de los libros “CODEPINK: Mujeres por la Paz” y “Arabia Saudita, Reino de la Injusticia”, de próxima aparición.
La interdicción de viajar a Estados Unidos impuesta a personas de siete países de mayoría musulmana se fundamentaba en la necesidad de impedir que potenciales terroristas entren a Estados Unidos. Trump cita como argumento para su orden ejecutiva la tragedia del 11 de septiembre de 2001 y la masacre de San Bernardino del 2 de diciembre de 2015 en California.
Pero Benjamin señala en su artículo que ni un solo ciudadano de alguno de los siete países prohibidos ha sido acusado por alguno de esos crímenes en suelo estadounidense. De hecho es extraño que se omitiera de la lista a Arabia Saudita, país de origen de 15 de los 19 secuestradores del 11 de septiembre de 2001en Estados Unidos. Claro que a nadie sorprende esta diferenciación a favor de Arabia Saudita porque esa ha sido política de los Estados Unidos desde el descubrimiento de petróleo en el país desértico en la década de 1930. No obstante la clara evidencia de que el Gobierno saudita apoyaba al Estado Islámico y Al Qaeda, Obama mantuvo la estrecha relación con los saudíes, incluida la venta de masivas cantidades de armas al reinado. Solo cuando Obama firmó el acuerdo nuclear con Irán, adversario de Arabia Saudita, la relación comenzó a debilitarse.
Ahora -según Benjamin- parece que, a pesar de las duras críticas de Donald Trump al “Reino represivo de los sauditas” durante su campaña, habrá una firme alianza entre el flamante presidente y el régimen saudita que, en 2011, calificó como el donante más grande del mundo al terrorismo. Dijo entonces que el gobierno saudí utiliza “los petrodólares, nuestro propio dinero, para financiar a los terroristas que buscan destruir nuestro pueblo mientras que los sauditas confían en nosotros para protegerlos.”
Trump está sin duda consciente de la conexión terrorista Saudí y la ironía de la relación de Estados Unidos y Arabia Saudita. En 2016, en plena campaña electoral, durante entrevista con Fox News, Trump dijo que quienes hicieron saltar el World Trade Center “no fueron los iraquíes, sino Arabia”. También repetidamente criticó a Hillary Clinton por aceptar dinero Saudí para la Fundación Clinton y la instó a devolver el dinero.
Según Medea Benjamin, la omisión de Arabia Saudita de la lista de los prohibidos no parece tan irracional cuando se sabe que la conexión financiera del Reino con la cuenta bancaria de Donald Trump se ha ampliado en ambos sentidos en tiempos recientes.
Las inversiones sauditas en hoteles Trump, han incluido la compra de un piso completo del Hotel Trump Nueva York, y otras operaciones que han aportado $ 5,7 millones a las empresas de Trump desde 2001. En un acto de campaña en Alabama, Trump resaltó el “afecto” que le une a la realeza Saudí: “Me compran apartamentos y propiedades. Gastan $ 40 millones. ¿Acaso debo odiarlos? Al contrario, me agradan mucho.” Trump no es el único con lazos estrechos con Arabia saudita. El flamante Secretario de Estado, Rex Tillerson, estaba también muy vinculado a Arabia Saudita durante su permanencia como máximo dirigente de Exxon, “uno de los mayores inversionistas extranjeros en el Reino.” Es también uno de los mayores clientes de crudo del sector privado de Saudi Aramco. Exxon y empresas estatales sauditas trabajan juntos en la construcción de una enorme instalación de refinería de gas natural a lo largo del Golfo de México para la fabricación de plásticos.
El gobierno Saudita también aplaude la tirantez de los nexos de la administración de Trump con Irán, su viejo adversario. Les alentaba la crítica constante de Trump al acuerdo nuclear durante su campaña y el nombramiento en puestos del gabinete a varios generales de conocidas posiciones contrarias a Irán. La postura de Irán contra Trump se traducirá sin duda en constantes ventas de armas de Estados Unidos a los sauditas y un continuo apoyo de Estados Unidos para la guerra saudita contra Yemen.
En el mundo de Trump –concluye Medea Benjamin- donde el dinero manda, a los pobres yemeníes les está prohibido ingresar en Estados Unidos. Al igual que los sirios, mueren en sus casas y cuando huyen de la violencia son catalogados de terroristas mientras los príncipes saudíes disponen de tránsito seguro a sus lujosos aposentos en las torres Trump de Manhattan.
Febrero 16 de 2017.

LA POLICÍA POLITICA ESTADOUNIDENSE

LA POLICÍA POLITICA ESTADOUNIDENSE
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

“Probablemente, cuando James Comey, director del FBI, hizo explotar la bomba propagandística que voló en pedazos el curso de las elecciones presidenciales de 2016 y modificó con ello por algún tiempo la forma de gobernar en Estados Unidos, no lo hizo por cuenta de los rusos ni como un actor terrorista aislado. En verdad estaba actuando conforme a la más fiel tradición del Buró Federal de Investigaciones (FBI) como policía política, utilizando su autoridad -legal, ilegal y efectiva- para inmiscuirse en los asuntos políticos del país”, dice el periodista Marc Sapir en un trabajo de la serie “Portals from the Past” del SF Chronicle”.
Una característica distintiva de la que los propagandistas
estadounidenses gustan de alardear es la separación de los procesos políticos de la policía y el ejército. Estas agencias se presentan como siervos obedientes que en “la gran democracia norteamericana” ejercen sus deberes represivos sólo a instancias de líderes
debidamente electos.
Pero desde su origen de 1935 -con el nombramiento de John Edgar Hoover como su director- el FBI ha operado exigiendo la observancia de su propia agenda política mediante la intimidación a partir de su atribución de dictaminar cuales actuaciones de la ciudadanía, los líderes políticos, los congresistas, los activistas de los derechos civiles y organizaciones no gubernamentales son admisibles y cuáles subversivas. Luego actúa contra estas últimas sobre la base de tal definición.
En 1944, antes de finalizar la II Guerra Mundial, se reforzó la autoridad del FBI en un momento cuando la oficina anticomunista del senador Joe McCarthy, cazador de la disidencia que destruyó las vidas de miles de ciudadanos y eliminó el liderazgo elegido democráticamente de muchos sindicatos en todo los Estados Unidos. Pero el repudio y el desmontaje del macartismo no obstaculizaron las actividades políticas del FBI. Cuando Congreso retirado del FBI amplia poderes autónomos para intuir y destruir los derechos civiles, derechos humanos y activismo contra la guerra, el FBI, no autorizada, fue bajo el radar desarrollo de proyectos político que eran ilegales y más intrusiva en la vida política del país. Se había convertido en el semi-oficial arbitro de lo que se definiría como antiestadounidenses.
Por la década de 1960 la simple idea de creer o adoptar ideas tales como socialismo, igualdad, justicia social, antiimperialismo o comunismo constituían actos “subversivos”. Pero esto no satisfacía aún los designios de Hoover ni de los posteriores dirigentes de la FBI. Se dedicaron a continuar el mito de la amenaza roja. Para ello decidieron falsear algunos estragos que justificaran las actuaciones contra el peligro percibido. Así que el FBI se dispuso a infiltrarse, manipular, controlar y alterar todo tipo de actividades políticas que no favorecieran sus objetivos.
El FBI denunció a líderes civiles defensores de los derechos como Ralph Abernathy, Martin Luther y Coretta Scott King, Seymour Hersh, Sammy Davis Jr., Cesar Chavez y los movimientos que ellos encabezaban o apoyaban. Fueron hechos públicos miles de denuncias al Departamento de Justicia, la CIA, el Servicio Secreto y la Inteligencia Militar que los involucraban. En 1964 la Convención Nacional del Partido Democráta recibió del FBI envió informes de sus informantes sobre conspiraciones y planes subversivos que involucraban a buen número de delegados. En los años 70, el FBI tenía 7.402 informantes en barriadas pobres urbanas de Estados Unidos.
En contraste con el hecho de que el robo de Watergate causó la caída del Presidente Nixon, la policía política del FBI lleva a cabo cientos de ilegales robos sin que agente alguno suyo haya sido capturado.
Con respecto al papel de Comey a fines de 2016, hasta el Wall Street Journal escribió el 13 de enero de 2017 que James Comey debía ser despedido.
Pero es poco probable que Donald Trump haga algo así con quien le ayudó a convertirse en Presidente. En cualquier caso, cualquier esfuerzo por rescatar la democracia debe incluir la despolitización del FBI y el castigo de enjuiciamiento de quienes se dedican a tan ilegales y provocativas actividades.
Características anti democráticas del actual sistema electoral bipartidista estadounidense son las que disponen la supresión de votantes, las ilimitadas y anónimas contribuciones, los anuncios publicitarios llenos de mentiras, las falsas noticias y un Colegio Electoral que puede seleccionar Presidente de la Nación a un perdedor por diferencia de casi tres millones de sufragios en la votación popular. Pero las intrusiones conocidas del FBI en la política opacan estos defectos del sistema político estadounidense.
Luchar contra éste requeriría de mucha indignación pública y presión popular. Un fuerte periodismo ético exponente de la magnitud del peligro podría ayudar.

Febrero 6 de 2017.