EN QUÉ MOMENTO DE SU LUCHA ESTÁ VENEZUELA

EN QUÉ MOMENTO DE SU LUCHA ESTÁ VENEZUELA
Por Manuel E. Yepe

El domingo 16 de julio fue un día de mucho sabor a elecciones en Caracas, como seguramente lo será también el domingo 23 y ni que decir el domingo 30 de julio. En esta última fecha serán las elecciones de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el Presidente Nicolás Maduro. En los dos domingos anteriores se efectuarán simulacros promovidos por el Colegio Nacional Electoral (CNE) en los centros electorales que son parte de los actos
preparatorios del gran evento electivo. A juzgar por el vivo movimiento de electores en todos los centros electorales es de presumir que habrá una convocatoria masiva para la Constituyente. La oposición, por su parte, llamó a un plebiscito para el mismo primer domingo 16 de julio, solo que éste es ilegal porque no cuenta con el aval del CNE, único organismo autorizado para la realización de cualquier proceso electoral en el país. Tiene carácter subversivo, fue diseñado para impedir el proceso electoral de la Constituyente. Ni en la Constitución Nacional, ni en alguna otra ley venezolana figura del plebiscito como método de consulta popular.
Pero, ¿en qué momento está la lucha por consolidar el proceso revolucionario bolivariano iniciado por Hugo Chávez en aras de la plena asunción por el pueblo venezolano de la soberanía sobre las riquezas naturales, la historia y el futuro de esa nación caribeña y suramericana?
La Dirección Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ) del Partido Socialista en un comunicado hecho público el día 3 del mes de julio en curso valora que el conflicto en Venezuela se encuentra en un nuevo nivel, no por voluntad de la revolución, sino porque así lo impuso el plan de Golpe de Estado en marcha luego de dos meses de infructuosos intentos.
La estrategia es trazada por el Departamento de Estado de EEUU, el Comando Sur del Departamento de Defensa de EEUU con sede en Miami y la derecha económica y política venezolana. Hasta la fecha se ha observado el despliegue de diferentes armas golpistas: la
comunicacional, la psicológica, la internacional, la económica, la institucional, y la violencia. Han ensayado y avanzado cada una de ellas, como parte de la guerra de cuarta generación, que combina las distintas formas bélicas. Su mayor debilidad ha sido siempre la falta de apoyo popular.
Es en el ámbito institucional en el que más trabajan y golpean hoy, apostando a eventuales fracturas en el bloque chavista.
Dada su escasez de apoyo popular, la derecha ha optado por poner en práctica varias tácticas a la vez. Una consiste en presionar sobre la economía para alzar los precios, desabastecer y atacar puntos de abastecimiento y transporte de alimentos a fin de profundizar las dificultades económicas de la gente humilde para empujarla al saqueo. Otra se basa en desplegar grupos de choque para asediar ciudades enteras durante varios días, dejando tras de sí una estela de muertes, destrozos, saqueos, incendios, terror y otras imágenes que golpean el tejido social, denuncia la CRBZ.
Lo radical de la guerra que plantea la derecha se explica por la desesperación estadounidense y el carácter clasista del conflicto. Buscan con desespero recuperar el control político y lapidar el proyecto histórico que es la revolución bolivariana.
“Ante este escenario, es imprescindible mantener la unidad del chavismo, defender la revolución no solamente desde el Estado, sino también desde el protagonismo popular, involucrando gente en la protección organizada de las instituciones, los territorios, los hospitales, centros de alimentos. Lograr que médicos, trabajadores, comuneros y vecinos, cuiden sus espacios para que la derecha no destruya lo construido por el pueblo en ejercicio de la democracia participativa y salvaguardar sus conquistas de tantos años”. El otro gran propósito del chavismo es llegar al 30 de julio habiendo puesto en marcha un proceso de participación y debate alrededor de la Asamblea Nacional Constituyente. “Debemos activar asambleas en los territorios, recrear la política desde las bases, escuchar las críticas, construir espacios de intercambio que no sean solamente para aplaudir dirigentes y repetir lo mismo. Ese ejercicio nos permitirá convocar al voto a las mayorías el 30 de julio y tener mejores condiciones para enfrentar los siguientes pasos”.
El chavismo se propone aportar urgentes respuestas a las demandas materiales de la gente: gas, estabilización de precios,
abastecimiento, fármacos. Y no hacerlo desde una óptica electoral, sino desde la imperiosa necesidad de responder a necesidades que se multiplican en los territorios y que son caldo de cultivo para el descontento, la abstención y la despolitización.
“Estamos en un mes decisivo –reconocen los chavistas- la derecha, por designio de Estados Unidos, hará todo lo posible para intentar su asalto final. La revolución tiene fuerzas para resistir y seguir avanzando. Es necesario utilizar todas esas fuerzas, en particular la del protagonismo de la gente”.
Julio 17 de 2017.

QUIÉRASE O NO NORCOREA ES POTENCIA NUCLEAR

QUIÉRASE O NO NORCOREA ES POTENCIA NUCLEAR
Por Manuel E. Yepe
La política norteamericana de “presión máxima y compromiso” contra la República Democrática Popular de Corea (RPDC) se basa en que Washington no reconoce a esa nación asiática como Estado nuclear. Pero, ¿por qué es tan importante esto si Corea del Norte, como es sabido por todo el mundo, sí es un Estado nuclear?
Según el Tratado de no proliferación nuclear (TNP), solamente los cinco países que tenían armas nucleares cuando entró en vigor el Tratado en 1970 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Unión Soviética y China), se reconocen internacionalmente como Estados nucleares. El Tratado les obliga a reducir sus arsenales nucleares hasta su eventual eliminación y exige de los demás signatarios que renuncien a la posesión de armamento atómico.
No importa que las cinco potencias nucleares estén, 47 años después, muy lejos de alcanzar su compromiso de desarme y que Estados Unidos esté gastando este año mil millones de dólares en la modernización de su arsenal nuclear. Lo que más interesa a Norteamérica del TNP es el párrafo que precisa que, aparte de los cinco poseedores del arma nuclear reconocidos oficialmente, ningún otro país puede acceder a ella.
Y, por sobre todas las demandas de Washington, la prioritaria es la que parte de que la posesión de armamento nuclear por Corea del Norte y su programa de misiles constituyen una afrenta a esta doctrina y, en consecuencia, como país violador debe ser castigado.
Pero ocurre que hay otros tres países poseedores de armas nucleares que forman parte del TNP y en ello radica la mayor hipocresía en la postura de Estados Unidos, que no objeta que India, Pakistán e Israel posean bombas atómicas.
En un artículo reproducido por la revista digital Counterpunch, Gregory Elich, miembro de la Junta Directiva del Instituto de Investigación de Jasenovac y el Consejo Asesor del Instituto de Política sobre Corea, al analizar esta situación, advierte sobre la raíz de este conflicto y sus probables próximas consecuencias. Cuando comenzó el año, dice Elich, Corea del Norte se hallaba en una posición bastante vulnerable, entre la retórica agresiva de Trump y ciertos importantes aspectos técnicos pendientes de ser puestos a punto en su programa nuclear y misilístico.
Con armas convencionales, Norcorea se considera capaz de disuadir, con la amenaza de grandes daños, a Corea del Sur, pero en un conflicto mayor los estragos a las fuerzas de Estados Unidos serían
relativamente leves, sobre todo si Washington lanza un primer fuerte ataque contra la capacidad militar de Corea del Norte.
De ahí que no resulta creíble que lo que la RDPC ha estado probando recientemente sea un misil balístico intercontinental capaz de llegar al territorio de Estados Unidos. Ha sido un misil balístico de alcance medio basado en tierra. Esto confirmaría su estrategia defensiva consistente en demostrar capacidad de lanzar un arma nuclear y aptitud para atacar a aviones de combate de la base naval estadounidense en Guam, así como a un portaaviones frente a las costas coreanas, con los misiles antibuques que recién han estado desarrollando y que destacan por su maniobrabilidad y precisión.
Los norcoreanos han estudiado experiencias de Yugoslavia, Irak y Libia y llegaron a la conclusión de que una pequeña nación que dependa sólo de armas convencionales no puede disuadir un ataque por parte de los Estados Unidos. De ahí que Corea del Norte califique de “medida de legítima autodefensa para proteger la soberanía y la existencia de la nación” a su programa nuclear.
Estados Unidos tiene como principio fundamental de su política exterior de confrontación disponer de condiciones para atacar a cualquier país y evitar que ellos tengan los medios para defenderse. La necesidad de detener el programa norcoreano de misiles nucleares y de largo alcance de norcoreano no se basa en el temor a que la RDPC lance un misil balístico intercontinental hasta su territorio, sino a que tenga un eficaz elemento de disuasión nuclear cerca de sus costas, con serias implicaciones para su política regional si otros países lo imitaran para afirmar su supervivencia.
Elich argumenta que los recientes lanzamientos de misiles por Corea del Norte no plantean una amenaza a la seguridad de la población estadounidense, como afirman los medios corporativos, sino para los cálculos estratégicos de Estados Unidos en la región.
Para Pyongyang la opción es simple. Si se desnucleariza, corre el riesgo de sucumbir ante el estrangulamiento económico impuesto por Estados Unidos. Si abandona su programa nuclear, se hace más vulnerable a los ataques de Estados Unidos. Y ellos recuerdan el caso de Libia tras el abandono de su programa nuclear.
Estados Unidos anuncia que no entablará conversaciones con Pyongyang a menos que ésta se desnuclearice sin condición previa, lo que, según Elich, cierra toda posibilidad de solución diplomática.
Solo quedaría esperar que el presidente surcoreano, Moon Jae-in, persuada a Estados Unidos a que adopte un enfoque más realista en aras de una solución viable para la disputa nuclear.
Julio 13 de 2017

EEUU NO RECUERDA Y AMLAT NO PUEDE OLVIDAR

EEUU NO RECUERDA Y AMLAT NO PUEDE OLVIDAR
Por Manuel E. Yepe
Si de imperialismo se trata, Latinoamérica nunca puede olvidar y Estados Unidos nunca quiere recordar. La peculiar naturaleza de la relación de Estados Unidos con América Latina parte de que fue en esta región donde Norteamérica aprendió a construirse un imperio. De alguna manera, esta conexión antecede a los asentamientos de Jamestown y Plymouth Bay, cuando Inglaterra desarrollaba una tradición del derecho proyectada contra el catolicismo español, considerado oscurantista, mientras emergía una distinción competitiva entre los proyectos coloniales Anglo e Hispano, o sea entre el protestantismo y el catolicismo, el primero entendido como moderno, el segundo como anticuado.
De este fenómeno trata, en esencia, el profesor de historia en la Universidad de Nueva York y autor de numerosos libros Greg Grandin en una entrevista que bajo el título de “The Empire´s Amnesia” (La Amnesia del Imperio”) publicó el 19 de mayo último el semanario progresista estadounidense “The Nation”.
Las revoluciones americanas, la de Estados Unidos en 1776 y las de las repúblicas hispanoamericanas del siglo XIX, comparten lo que ahora llamamos “excepcionalismo americano”, la idea de que el nuevo mundo representa una fuerza rejuvenecedora de mundo. Por ejemplo, Simón Bolívar y Thomas Jefferson creen que las Américas ofrecen al mundo una oportunidad para comenzar de nuevo la historia. Bolívar propone incluso que Panamá fuera la sede de un nuevo gobierno mundial basado en principios republicanos.
Pero en el transcurso de los siglos, Estados Unidos se amplió al oeste y luego hacia el sur, haciendo que este excepcionalismo compartido se dividiera en dos direcciones diferentes, por una serie de razones. Por un lado, los países que eventualmente se llamarían América Latina se proponen obtener la soberanía nacional absoluta y a los derechos sociales -la idea de que el Estado debe crear virtudes públicas. En la otra dirección, los Estados Unidos viene a ser el principal ejecutor de los derechos individuales, especialmente los derechos de propiedad y sostiene a un ideal relativista de la soberanía: básicamente, que sólo la persona responsable o entidad política capaz de proteger los derechos individuales inherentes es digno de la soberanía. Desde este punto de vista, la virtud pública surge de la búsqueda del interés privado, sobre todo, por supuesto, el interés de los propietarios. América Latina es fuente y portadora de los derechos sociales en el continente. Estados Unidos es quizás el último agente de una versión pura de los derechos individuales. Pureza que ha conducido a una especie de perversión maniática, como sugiere el momento actual. La doctrina de Monroe, proclamada por el presidente James Monroe en 1823, declaró a las Américas terreno vedado para las potencias europeas. Washington temía que Europa aprovechara del rompimiento de Hispanoamérica con España para proyectar su poder hacia el nuevo mundo. Esa era, según Grandin, la doctrina que Estados Unidos iba a anunciar inicialmente como compartida con Inglaterra, pero decidió finalmente emitirla de modo unilateral.
Durante años el monroísmo fue símbolo del unilateralismo, el militarismo y el intervencionismo de Estados Unidos. Para escarnio de Latinoamérica se le yuxtapuso al bolivarianismo humanista. Los republicanos hispano-americanos inicialmente pensaron que la doctrina de Monroe les apoyaría en esta posición frente a Europa, argumentando que ofrecía la posibilidad de una forma específica de multilateralismo americano. Pero Estados Unidos, reitera Grandin, interpretaba el asunto diferentemente, entendiendo la doctrina en términos
exclusivamente unilaterales para justificar intervenciones en serie desde el siglo XIX hasta la guerra fría y más allá.
Por su parte, los nacionalistas de América Latina elaboraron una noción de “dos Américas”, o “nuestra América”. Una América Latina integral, espiritual, comunitaria, distinta a la América anglosajona, instrumental utilitaria, estéril, materialista vulgar e
intervencionista.
En el curso de la entrevista Grandin aporta argumentos para esta tesis suya en la geopolítica de la Guerra Fría, la integración de un sistema hemisférico dominado por Washington, acomodamiento de América Latina a los intereses imperialistas de Estados Unidos en el rol de suministrador de materias primas; la integración de la Organización de Estados Americanos como patio trasero de EEUU hasta la conversión de América Latina en una especie de taller de Estados Unidos, para experimentar las diferentes maneras de hacer guerra contrainsurgente con todas las modalidades del terror, desapariciones, torturas, masacres y exilios forzados, diseñados para destruir la relación entre la solidaridad y la individualidad.
Estados Unidos ejecutó, entre 1898 y 1994, más de cuarenta cambios “exitosos” de régimen en América Latina. Tal es la base del modelo neoliberal en un nivel más experimental, concluye Grandin.
Julio 10 de 2017.

DE MACHISTAS A VIGILANTES ANTI HOMOFÓBICOS

DE MACHISTAS A VIGILANTES ANTI HOMOFÓBICOS
Por Manuel E. Yepe
Organizaciones políticas e instituciones religiosas de todo tipo, tonos y colores han intentado legislar acerca de lo que han sido (o son) las más adecuadas “relaciones carnales”.
Un trabajo investigativo acerca de la homosexualidad en varios países, del profesor emérito de Sociología de la Universidad de Nuevo México, EEUU, Nelson Valdés, afirma que los bolcheviques, en Rusia,
criminalizaron la homosexualidad por breve tiempo en 1922. Pero ha sido regla general que tanto los comunistas, como los socialistas y los partidos capitalistas, eviten siempre definir lineamientos en materia de orientación sexual.
Valdés plantea que, en Estados Unidos, el cambio vino apenas el 6 de diciembre de 2011 al manifestarse la política exterior norteamericana en defensa de los “derechos” de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, en algunos países del mundo. La entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton anunció una política global sobre LGBT, aunque reconoció que hablaba de este tema “a sabiendas de que el récord de mi propio país sobre los derechos humanos para homosexuales está muy lejos de ser adecuado”.
Hasta 2003, era delito en Estados Unidos ser LGBT. Muchos homosexuales estadounidenses sufrían violencia y acoso. Para algunos -entre ellos muchos jóvenes- el acoso y la exclusión siguen siendo cotidianos en la actualidad. “De ahí que, como en todas las naciones, tengamos mucho trabajo por hacer para proteger los derechos humanos en nuestro país”, dijo en diciembre de 2011 la Secretaria de Estado Clinton en una declaración oficial.
Su nueva política internacional prometió abrir las fronteras de Estados Unidos para dar ayuda y protección a los LGBT refugiados y solicitantes de asilo… siempre y cuando ellos provinieran de aquellos países de los que Washington exige cambio de régimen.
Prácticamente, Estados Unidos no había hecho más que añadir un pretexto más para su intromisión en los asuntos internos de aquellos países que desafíen el poderío estadounidense.
Poco después, a mediados de la década de los años 1970, los medios de prensa “influidos” por Washington dentro de la propia nación y en todo el mundo, desataron una gran campaña sobre la supuesta discriminación de homosexuales en Cuba.
Simultáneamente, se inició una cruzada mediática encaminada a demostrar que “las raíces de la homofobia en Cuba estaban en la revolución de Fidel Castro y la nueva dirección comunista cubana”, aunque el líder cubano había admitido en 2010 su responsabilidad personal por no haber corregido prontamente el fenómeno, derivado de las obstinadas políticas de años anteriores a la revolución. Hasta 1973 la homosexualidad era considerada un trastorno mental por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) y otras profesiones afines en todo el hemisferio compartían actitudes similares. La
homosexualidad fue considerada hasta no hace mucho una “desviación” y prohibida en la mayoría de los estados de Estados Unidos. Por su parte, Cuba había heredado una cultura machista debido a actitudes de larga data, tanto en España como en las culturas africanas que aportan a su identidad nacional.
Sin embargo, en las últimas dos décadas -destaca el profesor Nelson Valdes- los cambios sobre temas de identidad sexual y de género han sido extraordinarios. Los medios cubanos de prensa han desempeñado un sistemático y concertado papel en la educación de la población general. La cinematografía ha estado a la vanguardia en la discusión de estas cuestiones. La televisión cubana, en los últimos 13 años ha explorado más explícitamente temas relacionados con conductas sexuales alternativas.
La apertura al comportamiento abiertamente gay no se ha circunscrito sólo a La Habana, la homofobia está en claro retroceso en toda la isla como lo demuestra el hecho de que candidatos gays y lesbianas están siendo elegidos para cargos públicos. Un conocido observador extranjero ha señalado que, en este terreno, “Cuba es bastante más liberal que Estados Unidos y Europa”.
Lo que queda por abordar es cómo ha sido posible que, en un país que se caracterizara por tendencias machistas tan arraigadas en las instituciones, los políticos y la cultura nacional haya podido cambiar tanto en el relativamente corto período de medio siglo y que ahora el enemigo haya pasado a ser la homofobia.
Ciertamente, los medios de comunicación y los líderes políticos y sociales más importantes del país han tratado abiertamente de influir positivamente en la población, dentro de la cual algunos de los de mayor edad han intentado aferrarse a los roles sexuales y de género adquiridos antes del triunfo de la revolución cubana.
Valdes destaca como un gran logro que los cubanos hayan superado la idea de que machismo, hombría y masculinidad sean la expresión de lo que define a un revolucionario. Pero, a mi juicio, es la conciencia de la necesidad de la unidad nacional para la defensa de la revolución la que ha desempeñado el papel más esencial en tan trascendental tarea para el progreso de la condición humana.
Julio 6 de 2017.

POR UNA IRLANDA SOCIALISTA

POR UNA IRLANDA SOCIALISTA
Por Manuel E. Yepe
Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/

En mayo último tuvo lugar en Dublín, Irlanda, el Festival Anual James Connolly organizado por el Partido Comunista de Irlanda y sus amigos. El evento tuvo su conclusión en el cementerio de la colina de Arbour con una ceremonia en honor de James Connolly y otros mártires del Alzamiento de Pascua de 1916.
El festival resaltó la larga historia irlandesa de luchas contra el imperialismo, que actualmente continúa contra la influencia colonial británica sobre los seis condados del noreste de la isla, contra la dominación supranacional de la Unión Europea y la explotación económica de las corporaciones multinacionales de EE.UU.
James Connolly ocupa un lugar esencial de honor e inspiración para los patriotas irlandeses, especialmente para los comunistas y sus aliados. Su comprensión acerca de la dialéctica de las luchas por la liberación nacional y por el socialismo careció de precedentes para su época. Consideraba que la lucha por la independencia de Irlanda estaba orgánicamente vinculada con el combate por la emancipación de los trabajadores del país. Sobre ello escribió con gran elocuencia en 1897: “Si mañana se marchara el ejército inglés y se izara la bandera verde (irlandesa) sobre el castillo de Dublín, sin que se establezca la República socialista, nuestros esfuerzos habrán sido en vano. Inglaterra aún nos gobernará por medio de sus capitalistas, sus propietarios, sus financistas, a través de la matriz de instituciones comerciales e individualistas que ha plantado en este país y regado con lágrimas de nuestras madres y sangre de nuestros mártires”. Por la claridad de su entendimiento sobre el imperialismo y su comprensión profética del neocolonialismo, Connolly se anticipa a Lenin y los bolcheviques en muchos aspectos.
Mi hermano, Roberto Yepe Menéndez, fallecido en 1985 en un accidente aéreo, era un activo combatiente del Movimiento 26 de Julio durante la insurrección en Cuba contra la tiranía de Batista. Era un ferviente admirador de James Connolly y mientras trabajó en la última década de los años 1960 como Cónsul de Cuba en Glasgow, Escocia, estudió a profundidad el pensamiento y la historia de la vecina Irlanda y escribió un premiado libro que tituló “La Revolución Irlandesa” del que aquí cito algunos párrafos.
“Connolly era marxista y católico, pero conocía bien a la alta jerarquía católica y sabía cuánto se beneficiaba Inglaterra con el sectarismo religioso en Irlanda. Aprovechó las contradicciones entre los imperialistas, enfrascados en la primera guerra mundial y no le importó buscar ayuda bélica germana; consciente de que no servía ni al Rey ni al Káiser, sino a Irlanda”.
Fue el máximo inspirador de la insurrección de Dublín en 1916, que en ocasiones ha sido descrita como “la primera revolución socialista de Europa”, llevada a cabo en unión con el ala izquierda de los Voluntarios Nacionalistas y que fuera ahogada en sangre. Comprendió la vieja dualidad revolucionaria entre el problema nacional y el socialismo, algo que hoy no parece complejo pero que sin embargo para los socialistas de aquella época era difícil de comprender. En esos años los marxistas más connotados, a excepción de Lenin, padecían de una lamentable falta de visión en este asunto.
Connolly se inspiraba en el internacionalismo -enfatiza Roberto Yepe- y era heredero de una rica tradición revolucionaria nacional en ese sentido. Fue, sin duda, la figura más importante de Irlanda en su tiempo, y probablemente en toda la historia de su país. Hijo de un basurero, adquirió una sólida cultura al mismo tiempo que trabajaba en los oficios más rudos. Estudió a profundidad la historia
revolucionaria de Irlanda y a Karl Marx, de quien fue uno de sus mejores intérpretes y divulgadores. Escribía como hablaba, de manera sencilla y directa, pero con pasión. Se dice que apelaba más al raciocinio que a las emociones. Nunca renegó de su fe católica pero luchaba por la unión de las clases populares en la gran batalla que destruiría al dominio inglés, sin importarle su credo religioso, porque tenía una idea clara acerca de los beneficios que pretendía el imperio inglés atizando los prejuicios religiosos.
Muchos irlandeses valoran a Connolly como el marxista más
extraordinario de Europa Occidental, algo que puede parecer exagerado si nos guiamos por el patrón de una obra literaria acabada. Su obra, tanto teórica como práctica, adquiere alturas insospechadas si la ubicamos en su tiempo, por el gran aislamiento que tuvo que soportar incluso en los medios socialistas y obreros. Entonces (sobre todo luego de 1914) el marxismo revolucionario era enarbolado por grupos minoritarios y el movimiento obrero había sido conquistado en su casi totalidad por la prédica reformista.
De entre los marxistas revolucionarios más conocidos en esos años (incluso socialistas como Rosa de Luxemburgo, León Trotsky y Karl Radeck, con posiciones claramente revolucionarias), solo Lenin comprendió la importancia de la unión del movimiento obrero irlandés más militante con los sectores patrióticos de la pequeña burguesía en aras de la lucha armada sellada con la insurrección de Dublín de 1916, cuyo inspirador máximo fue Connolly. Julio 3 de 2017.

ABSURDO E INAUDITO RECLAMO

ABSURDO E INAUDITO RECLAMO
Por Manuel E. Yepe

“Es un hecho insólito que Estados Unidos haya protestado por la supuesta intervención de Rusia en sus elecciones, porque es bien sabido que Estados Unidos se ha entrometido en muchas elecciones en todo el mundo. Parece una broma, la mitad del mundo se está matando de la risa. Estados Unidos interfiere y derroca a cuantos gobiernos no le son convenientes para instaurar dictaduras militares. El gobierno de Estados Unidos, bajo Clinton, intervino bastante abierta y
descaradamente en Rusia y luego trató de ocultarlo para apoyar a su hombre, Yeltsin, en todo tipo de formas y maneras. Es así que Estados Unidos se está convirtiendo, una vez más, en el hazmerreír del mundo”. Así se pronunció el destacado intelectual estadounidense Noam Chomsky en una entrevista que le hicieron los periodistas Juan González y Amy Goodman para la publicación digital Democracracy now.org, efectuada el 4 de abril último, en relación con supuestas manipulaciones rusas en complicidad con dirigentes del partido republicano estadounidense que propiciaron la elección de Donald Trump y la derrota de Hillary Clinton, en la puja por la presidencia de Estados Unidos.
Con posterioridad a estas inculpaciones, el senado incrementó sanciones contra Rusia y el reciente 18 de junio, un avión de combate de Estados Unidos derribó un avión militar sirio en territorio de Siria, un país aliado de Moscú, oficialmente invitado por el gobierno de esta nación del Medio Oriente para ayudarle en su lucha contra los enemigos terroristas de su país. Fue ciertamente una muy seria provocación contra Rusia,
“Pero ¿por qué el partido demócrata se concentra tanto en esto? Es más, ¿por qué pone tanta atención en lo que sería un elemento bastante razonable en el programa presidencial de Trump que parecería dirigido a reducir las tensiones con Rusia, lo que incluso representaría un rayo de luz en medio de tanta oscuridad?
“Las tensiones en la frontera de Rusia son extremadamente serias. Podrían escalar hasta convertirse en una gran guerra mundial terminal y cualquier esfuerzo por tratar de reducir su trascendencia debía ser bien recibido”, estima Chomsky.
El destacado intelectual estadounidense recuerda que el ex

Embajador de Estados Unidos en Rusia, Jack Matlock, opinó recientemente que no podía entender porqué se presta tanta atención a los evidentes esfuerzos del gobierno estadounidense entrante por establecer conexiones con Rusia. “Es claro que eso es justamente lo que debía estar haciendo”.
Chomsky considera que este tema debe ser motivo principal de preocupación y crítica estadounidense, y no otros que son muy destructivos y perjudiciales. “Incluso si fuera cierto que los rusos hubieran tratado de interferir en las elecciones de Estados Unidos, ello no constituiría una cuestión importante. Tal vez se tratara de que el equipo de la campaña de Trump pretendiera establecer un diálogo con los rusos en aras de reducir la tensión en los vínculos entre los dos países.
Según Chomsky, se puede comprender que los responsables del partido demócrata quieran hacer caer cierta culpa en otros por la forma completamente errada que ellos manejaron las elecciones perdiendo una oportunidad perfecta para ganar, y entregaron con ello a la oposición la presidencia de la nación.
“Pero esto no justifica que con ello se permita que otras políticas de Trump se deslicen sigilosamente. Muchas de ellas son no sólo perjudiciales para la población, sino destructivas en extremo, como sus políticas sobre cambio climático. Centrarse en una cosa que podría ser un paso adelante, si fue ajustado para avanzar hacia serios esfuerzos por reducir las tensiones crecientes y peligrosas en la frontera rusa, como las maniobras de la OTAN que tienen lugar a muy poca distancia de la frontera rusa, los jets rusos zumbando a poca distancia de los norteamericanos… Todo ello mientras ambas partes acumulan más fuerzas militares. Es algo que podría írseles de las manos fácilmente”.
Los rusos están muy preocupados por el establecimiento del denominado sistema de antimisiles balísticos que Estados Unidos está instalando cerca de las fronteras de Rusia, supuestamente para proteger a Europa de unos inexistentes misiles iraníes. Estados Unidos argumenta que con ello se está preparando para enfrentar una amenaza de primer golpe. Nadie lo cree seriamente.
Chomsky cita a gente como William Perry -a quien califica de estratega nuclear nada alarmista con una carrera prestigiosa- que ha señalado que estamos en uno de los peores momentos de la guerra fría, si no el peor. Todo intento de llamar a la calma debe ser bien recibido. Y recuérdese que, en este caso, estamos hablando de la frontera con Rusia. No de la frontera con México. No hay ninguna maniobra del Pacto de Varsovia en México. En este caso se trata de una frontera sobre la que los rusos son, sesudamente, muy sensibles.
Junio 29 de 2017.

VENEZUELA SUFRE FUERTE GUERRA CIBERNÉTICA

VENEZUELA SUFRE FUERTE GUERRA CIBERNÉTICA
Por Manuel E. Yepe

La guerra psicológica que libra la oposición oligárquica en Venezuela en función de objetivos estratégicos y tácticos del imperialismo estadounidense tiene fuerte respaldo de una bien organizada operación en Twitter que impulsa las protestas desde la plataforma DolarToday radicada en Miami, según investigación divulgada por la conocida especialista Erin Gallagher.
DolarToday es un sitio web con sede en Miami que, “es más conocido como una referencia cambiaria al bolívar venezolano” y “para monitorear la economía venezolana” según la Wikipedia.
Actualmente, sin otra fuente confiable que no sea el tipo de cambio del mercado negro, estas tasas son utilizadas por Reuters, CNBC y varias agencias de noticias y redes de medios. Según alega The Economist en su defensa “las tarifas calculadas por DolarToday son erráticas, pero “más realistas que las tres tarifas oficiales que publica el gobierno venezolano” y mantiene que “no es cierto que en el sitio web DolarToday las tarifas sean manipuladas con el fin de socavar al gobierno venezolano”.
DolarToday es denunciado por el Estado venezolano por llevar un marcador artificial del precio del dólar paralelo (mercado negro), que en Venezuela está sometido a control de cambios desde 2003. Ha sido objeto de demandas por parte del Banco Central de Venezuela por falsificar los tipos de cambio del país. En 2013, el presidente Nicolás Maduro acusó a este sitio web de “alimentar una guerra económica contra su gobierno y manipular el tipo cambiario”. “DolarToday también promueve las protestas de la oposición en Venezuela. Sus tweets están siendo impulsados por cuentas
automatizadas que exhiben características repetitivas, similares a las de un bot, y utilizan una herramienta de gestión de medios sociales llamada IFTTT (si ocurre esto, haz esto otro) para automatizar sus tweets”, escribe Erin Gallangher.
“Lo que inmediatamente llamó mi atención en los datos de hashtag #TeamHDP son las redes compartidas entre influencers (personas reales de alta credibilidad)”, señala la especialista.
Los trolls y los bots realizan ataques coordinados, para crear falsas tendencias e interrumpir redes y difundir información errónea. A veces consigue que, por error o descuido, un medio respetado de comunicación social difunda su información falsa, o sus titulares engañosos. Los “bots” son sistemas o programas automatizados que pueden ejecutarse en computadoras caseras o en servidores sofisticados, que usan cuentas Twitter de personas inexistentes para repetir una determinada frase cientos o miles de veces y con esto, convertir esas frases en “tendencias”, es decir, que aparezcan entre las 10 o 20 frases que por ello Twitter considera los temas más discutidos en las últimas horas.
Los expertos en bots se disfrazan de “empresas de marketing digital”, crean decenas o cientos de cuentas falsas de Twitter, y luego usan “bots” para que estas cuentas tuiteen simultáneamente determinados contenidos, incluyendo titulares de sitios noticiosos.
Debido a que muchos periodistas de la prensa escrita, la radio y la televisión utilizan las tendencias de Twitter para determinar qué temas tratar en sus medios de comunicación. Quien domine las tendencias de Twitter puede llegar a marcar los temas de los que más se hable en los medios del país.
Gallagher afirma que es relativamente fácil descubrir el uso de estos sistemas cuando se ingresa a una etiqueta en Twitter y, al hacer clic en “Más reciente”, se observa que hay cientos o miles de cuentas tuiteando exactamente la misma frase.
No es la primera vez que se observan acciones robotizadas en redes venezolanas. Investigadores mexicanos de la plataforma “LoQueSigue” utilizaron en el 2014 bots con el hashtag #PrayForVenezuela, que denunciaba “la violencia, la represión y la supuesta censura de las protestas en Venezuela”, que se convirtió en tendencia mundial. Además, NoBotsPolitico de España documentó cuentas falsas que apoyaron las protestas en Venezuela hasta junio de 2014, luego permaneció en silencio durante ocho meses, pero volvió a ponerse en marcha para tuitear propaganda contra Podemos en hashtags relacionados con las elecciones de 2015 en España.
Bloomberg publicó un trabajo sobre una investigación de marzo de 2016 titulada “Cómo hackear unas elecciones” sobre el hacker colombiano, Andrés Sepúlveda, quien trabajó con un equipo de piratas informáticos para manipular información acerca de algunas elecciones en América Latina. Actualmente cumple 10 años de prisión por delitos como acceso abusivo a un sistema informático, violación de datos personales, espionaje y uso de software malintencionado durante las elecciones de 2014 en Colombia.
No es difícil descubrir quién controla las cuentas automatizadas que soportan #TeamHDP. La contrarrevolución responderá algún día por tanto crimen contra el pueblo venezolano.
Junio 26 de 2017.

LAS CINCO PERSONAS MÁS RICAS DEL MUNDO

LAS CINCO PERSONAS MÁS RICAS DEL MUNDO
Por Manuel E. Yepe

El año pasado eran ocho, luego fueron seis, y ahora no llega a cinco el número de súper ricos cuya fortuna equivale a la mitad de la riqueza del total de la población mundial.
Un análisis con datos poblacionales de 2016 reveló que el 50% de los habitantes más pobres del mundo posee, todos juntos, un total de 410 mil millones de dólares o poco menos. Como promedio, cada uno de los cinco súper súper ricos posee casi lo que 750 millones de personas. A partir de información estadística confiable, el programador informático y profesor universitario Paul Buchheit, autor de varios libros y ensayos sociológicos sobre temas poblacionales, ha publicado un ensayo en la revista digital norteamericana Common Dreams en el que aborda algo de sumo interés acerca de estos fenómenos en el terreno de la geopolítica.
“La mayoría de los súper súper ricos -escribe Buchheit- son
estadounidenses. Nosotros, los estadounidenses, creamos Internet, desarrollamos y financiamos la inteligencia artificial y construimos una infraestructura de transportación masiva. Sin embargo, hemos dejado que unos pocos individuos tomen casi todo el crédito, junto con cientos de miles de millones de dólares”.
Buchheit precisa que los defensores de la existencia de esta incontrolada brecha en la distribución de la riqueza quieren hacer ver que esto es algo normal porque “Estados Unidos es una meritocracia y los súper ricos han logrado todo lo que tienen por sus propios méritos”.
(Por meritocracia se entiende una forma de gobierno basada en el mérito y, en términos más generales, en la discriminación positiva a partir de los méritos, con predominio de valores asociados a la capacidad individual o al espíritu competitivo. La república ideal de Platón es un ejemplo de meritocracia).
Warren Buffett, magnate propietario de más de 60 compañías e inversionista estadounidense conocido como el profeta de Omaha, ha dicho que “el genio de la economía estadounidense reside en nuestro énfasis en una meritocracia con un sistema de mercado y un estado de derecho que han permitido que una generación tras otra de
estadounidenses, vivan mejor que sus padres”.
Pero Estados Unidos no es una meritocracia, aclara Buchheit, y los hijos ya no viven mejor que sus padres. En los ocho años transcurridos desde la recesión de 2008, el índice del Wilshire Total de valoración de mercado – índice ponderado de capitalización de todas las existencias que se comercializan activamente en Estados Unidos- se ha más que triplicado, elevándose de un poco más de $ 8 mil millones a casi $ 25 mil millones. La amplia mayoría de los beneficios ha ido a manos de los estadounidenses más ricos.
Sólo en 2016, el 1% más rico cambió de lugar en la lista transfiriendo casi $ 4 mil millones de la riqueza total a su favor, con casi la mitad de la transferencia ($ 1,94 mil millones) proveniente de las clases media y baja.
¿Estados Unidos, una meritocracia?
Con diversos ejemplos el profesor Buchheit desmiente con abundantes argumentos y datos tal tesis, y fundamenta la suya de que “Bill Gates, el joven Mark Zuckerberg (6º más rico en el mundo y 4º más rico de EEUU) y Jeff Bezos (mayor accionista de la mega corporación Amazon) han hecho poco que no hubiera sido de cualquier modo a base de nuestros dólares de impuestos, nuestros institutos de investigación y nuestras subvenciones a las corporaciones”.
Muchos súper ricos estadounidenses comprometen la mayor parte de sus fortunas en causas filantrópicas. Parece un gesto muy generoso, pero en realidad lo que hacen es invertir en empresas de responsabilidad limitada exentas de impuestos que les permiten usar sus miles de millones de dólares en hacer donaciones políticas o vender sus tenencias, sin pagar impuestos y otros gravámenes.
“Casi todos -si no todos- los multimillonarios estadounidenses, hicieron su dinero invirtiendo en la investigación, la innovación y la infraestructura, que conforman la base de la tecnología moderna. Pero además de con sus enormes fortunas ellos han contado con éxitos que se deben a la sociedad y no a unos pocos individuos. De ahí que, una porción significativa de los incrementos de la riqueza nacional anual debía ser dedicada a la educación, la vivienda, las investigaciones sobre salud y a la infraestructura, como herencia del trabajo y la productividad de sus padres y abuelos. El adecuado uso de esa riqueza no debe ser decidido por nadie en particular”, concluye el profesor Paul Buchheit.

Junio 22 de 2017.

Y POR FIN SE PRONUNCIÓ TRUMP SOBRE CUBA

Y POR FIN SE PRONUNCIÓ TRUMP SOBRE CUBA
Por Manuel E. Yepe

Hasta que al fin se pronunció el Presidente Trump acerca del nuevo curso que se ha propuesto dar a las relaciones con Cuba. Y lo hizo a guisa de castigo a las instituciones y la población de Estados Unidos por la supuesta apertura al diálogo iniciada por el régimen de Barack Obama que fuera aprovechada con entusiasmo nada disimulado por buena parte del empresariado, las instituciones liberales y un segmento claramente mayoritario de la población estadounidense.
Fue evidente que Trump, abrumado por fuertes presiones de la extrema derecha política estadounidense decidió confiar la elaboración de su nueva política hacia Cuba a las mismas fuerzas que a lo largo de casi 60 años han diseñado, con lamentables resultados, la política hacia la pequeña isla vecina.
Su discurso fue un espectáculo populista de corte fascistoide, a la medida de un auditorio que aplaudió sus fanfarronadas con entusiasmo, aunque con evidente insatisfacción por la falta de concreción en algunas de las drásticas medidas punitivas a que aspiraban los desprestigiados líderes de ese sector del “exilio” cubano.
Luego del discurso, Trump firmó el “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” (Presidential Policy Guidance on Cuba). Para la mayoría de los observadores, quien capitalizó el apoyo de Trump a las demandas de la extrema derecha cubanoamericana y el retroceso a los tiempos de guerra fría en su proyección hacia Cuba fue el senador republicano por el estado de Florida Marcos Rubio, que en verdad no es cubano y ni siquiera ha estado alguna vez en Cuba, pero ha hecho de esa condición un medio para ascender en la politiquería, al extremo de haber mentido al Congreso acerca de su ascendencia nacional así como sobre la fecha y los motivos que tuvieron sus progenitores para salir de Cuba antes (y no durante) la revolución en el poder.
Su actual membrecía en una comisión senatorial de inteligencia llamada a dictaminar acerca de la actuación del Presidente en un escándalo que podría incluso determinar su destitución, parece haberle servido de tabla de salvación y ascenso.
Ciertamente, se observa que el segmento más atacado por la directiva de Trump ha sido el sector de los pequeños propietarios privados de la economía cubana, cuyo reciente gran florecimiento paradójicamente obedece, en buena medida a la política gubernamental cubana que alienta esta dinámica en función de la actualización de su proyecto socialista de desarrollo.
Las “nuevas” directivas de Trump no aportan nada diferente a lo que contra Cuba intentaron los gobiernos estadounidenses de Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton, W. Bush, y el propio Obama. Será, tan solo, el duodécimo en el listado de presidentes imperialistas norteamericanos que en el último medio siglo han tenido que renunciar a la irrealizable ambición de someter al pueblo cubano, tras ocasionarle graves daños que han dejado profundas huellas que los cubanos seguirán aspirando a transformar en relaciones de respetuosa vecindad.
Durante casi 60 años, Washington ha tratado por todas las vías y modos de derrocar a los gobiernos de Cuba, legitimados por la revolución como fuente de derecho y sistemáticamente refrendados por la población en elecciones verdaderamente democráticas.
Por su parte Washington, insistiendo en su prolongada guerra contra Cuba motivada por el peligro que el ejemplo independista de la isla significa para su dominio hemisférico, también ha dado apoyo –en su propaganda y en varias acciones concretas del trabajo secreto de sus organizaciones de inteligencia y subversión- al crecimiento del trabajo por cuenta propia, que haría crecer las filas de la pequeña burguesía en Cuba, la que –calculaban- influiría con su ideología en la orientación política de la sociedad cubana.
La directiva de Trump constituye un engendro contradictorio que, más que infundir temor, ha venido a desmontar alternativas de
confrontación que estuvieron ensayando los poderes fácticos de Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama, tratando lograr sus objetivos imperialistas respecto a Cuba con engañosas suaves maneras que muchos en la isla consideran más peligrosas que los burdos enfrentamientos convencionales a que ahora regresan con la “nueva” directiva del actual Presidente.
Entre las “novedosas” medidas contenidas en las Directivas adoptadas se proclama el recrudecimiento de la política de bloqueo contra Cuba que ha sido severamente condenada por la comunidad mundial con una unanimidad contra Estados Unidos tan completa que ni siquiera la diplomacia estadounidense pudo votar en contra.
Junio 19 de 2017.

BORINQUÉN INSISTE EN HACER SU HISTORIA

BORINQUÉN INSISTE EN HACER SU HISTORIA
Por Manuel E. Yepe

Dos eventos trascendentales para los pobladores de la única nación latinoamericana que permanece con estatus colonial en el continente americano coincidieron en días recientes.
La diáspora puertorriqueña radicada en Nueva York efectuó el domingo 11 de junio la 60ª edición del tradicional desfile boricua por las calles de Manhattan, en la metrópoli neocolonial.
En esta ocasión el evento se politizó a causa de la decisión de los organizadores de elegir al héroe independentista Oscar López Rivera para encabezar el desfile, al frente de la primera carroza que partió de la histórica plaza de La Marketa.
López Rivera, que fue uno de los dirigentes de la organización independentista Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) que encabezaba la lucha borinqueña, fue objeto de una violenta campaña de demonización a lo largo de los 35 años en que guardó prisión en cárceles federales estadounidenses.
No obstante el hecho de que nunca pudieron ser probadas las
acusaciones por terrorismo, el establishment colonialista mantuvo todo ese tiempo su campaña de descrédito contra él y los demás líderes patrióticos que jamás claudicaron en la defensa de su causa. Comoquiera que la celebración del Desfile fue boicoteada por muchos de los consorcios estadounidenses que siempre lo habían apoyado en aras de congraciarse con la vasta población boricua de Nueva York, la asistencia de personas al evento fue algo menor que en ocasiones anteriores.
Los recursos financieros y la publicidad que aportaban la Coca Cola, Univisión, la línea aérea Jet Blue, el Nueva York Daily News, la corporación alimentaria Goya Foods, la telefónica ATT& T, el equipo de beisbol “Yankees” y cuarenta consorcios más, hicieron sentir su carencia.
Del fracaso de este boicot dio fe la cálida bienvenida que el público brindó a la presencia del líder independentista en el Desfile y que la mayoría considerara que “fue lo mejor del desfile, mucha gente no sabe que estuvo preso por defender a su gente, su cultura”, según manifestaciones de personalidades boricuas residentes en Estados Unidos o venidas especialmente invitadas al evento.
López Rivera, de 74 años, estuvo acompañado por su hija Clarissa y tuvo fuerte protección de sus seguidores y algunos ex miembros de las FALN que también cumplieron cárcel y viajaron a Nueva York para apoyarle en el evento.
El Desfile se realizó con el lema “Un pueblo, muchas voces” y tuvo como “gran mariscal” al famoso salsero Gilberto Santa Rosa. Se caracterizó, además, por múltiples protestas contra la Junta Fiscal impuesta a Puerto Rico por el Congreso de Estados Unidos, cuyas decisiones están sobre las del gobierno colonial de la Isla. Fue en este contexto histórico que tuvo lugar el 11 de junio la consulta “plebiscitaria” con 2.3 millones de electores inscritos, de los cuales 1.7 millones no votaron. Es decir, participó apenas el 23 % de los votantes. Casi 80% de los electores dieron la espalda a la consulta del gobernador Rosselló y el partido anexionista. El gran derrotado fue, indiscutiblemente, el anexionismo.
En la consulta “plebiscitaria” de 1998, los anexionistas tuvieron 728,000 votos. En 2012, fueron 838,000. Ahora apenas superó el medio millón de votos, una reducción de más de doscientos mil votos respecto a 1998, y casi 300 mil menos que en 2012.
La cifra alcanzada por la anexión el pasado once de junio fue ochenta mil votos menor que el total de votos alcanzados en las elecciones generales de 2016, hace apenas siete meses. Fue la cifra electoral menor en toda su historia.
Se constata, por el resultado de la consulta, que el movimiento anexionista en Puerto Rico representa apenas el 20 por ciento del electorado; que es francamente minoritario y que no tiene derecho alguno a forzar un status político que rechaza la gran mayoría de la población.
El doctor Julio A. Muriente Pérez, copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) y catedrático del Departamento de Ciencias Sociales en la Universidad de Puerto Rico, pronosticó que los anexionistas irán ahora a Washington, D.C., alegando haber alcanzado la tan ansiada súper mayoría (97 % de los votos) demostrativa de que en Puerto Rico una amplia mayoría de los electores apoya la anexión y que habrá que añadirle otra estrella a la bandera de Estados Unidos, la número 51.
Mientras tanto, el 19 de junio, el Comité de Descolonización de la ONU considerará una vez más el caso colonial de Puerto Rico. Ésta será una ocasión ideal para denunciar la farsa del 11 de junio ante los pueblos del mundo, ha declarado Julio A. Muriente Pérez.
“Claro que el fin del colonialismo y la recuperación de la soberanía son objetivos urgentes por alcanzar. Pero no con embelecos ni mentiras sino con procesos serios que garanticen efectivamente la decisiva participación de todos y todas”, arguye.
Junio 16 de 2017.