TRUMP PRESIONADO A CANCELAR RETIRO DE SIRIA

TRUMP PRESIONADO A CANCELAR RETIRO DE SIRIA
Por Manuel E. Yepe
Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/
La retirada de las tropas estadounidense que han estado interviniendo en Siria contra Bashar el Assad y apoyando la guerra terrorista contra el gobierno legítimo de esa nación del Oriente Medio, parece haber sido revertida por decisión de lo que se conoce como el Estado Profundo estadounidense.
Todo indica que Trump está sucumbiendo una vez más ante la presión política del Estado Profundo, dice la senadora republicana por Carolina del Sur Lindsey Graham quien visitó la Casa Blanca el 30 de diciembre y luego informó a los periodistas que había hablado con el Presidente y éste le aclaró que sus planes de retiro solo se están “ralentizando de una manera inteligente”, según dijo Graham a NBC News. Por su parte, el Washington Post describió la decisión de Trump como una situación de pausa, no una retirada.
Según dijo la senadora a la prensa, “el presidente prometió destruir al ISIS y va a mantener esa promesa. Sólo que aún no se ha llegado a ese punto. Pero, como ya estamos dentro de lo que en futbol se llama la línea de 10 yardas, el presidente entiende que es necesario terminar el trabajo”.
Para el Senador estadual republicano de Virginia, (Distrito 13) Richard Black “los principales medios de comunicación se niegan a reconocer que la lucha más dura contra ISIS y Al Qaeda ha sido llevada a cabo todo el tiempo por Siria y sus aliados. De hecho, en Estados Unidos se califica la lucha de Irán contra los terroristas sirios de “actividad maligna” y se pretende ignorar el hecho de que Al Qaeda en Siria es al Nusra, que es progenie de la fuerza de Al Qaeda que secuestró jets y los lanzó contra las Torres Gemelas y el Pentágono, matando a 3.000 estadounidenses el 11 de septiembre de 2001. El autor ganador del Premio Pulitzer, Seymour Hersh, escribió que una revisión de la política siria realizada por la Agencia de Inteligencia de Defensa en 2013 reveló que el programa secreto de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) llamado Timber Sycamore para el suministro de armas y entrenamiento, apoyado por servicios de inteligencia árabes como el Servicio de Seguridad de Arabia Saudí había desempeñado un papel de peso en la guerra estadounidense contra Siria.
Lanzado en 2012-13, Timber Sycamose suministró dinero, armamento y entrenamiento a las fuerzas terroristas que lucharon contra el presidente sirio Bashar al-Assad en la Guerra Civil Siria que, según funcionarios estadounidenses, ha entrenado y armado a miles de terroristas incluyendo específicamente los de ISIS y a Al Qaeda. El presidente Barack Obama autorizó secretamente a la CIA a comenzar a armar a los “rebeldes” de Siria en 2013. Hay pruebas sólidas de que Estados Unidos planeó derrocar a Siria en 2001; la Embajada de Estados Unidos en Damasco publicó una estrategia detallada para desestabilizar a Siria en 2006, mucho antes de la llamada “Primavera Árabe”, cuyo enfoque sistemáticamente ha sido derrocar a su gobierno
constitucionalmente electo, reconocido por la ONU.
“Es repugnante escuchar decir repetidamente que ” Bashar al-Assad asesinó a 500.000 habitantes de su país”, como si los terroristas apoyados por Estados Unidos no hubieran jugado ningún papel en los asesinatos. He visto cientos de decapitaciones y crucifixiones en fila, pero ninguna cometida por las tropas sirias. Los principales crímenes de guerra, como la decapitación de 250 soldados sirios después de correr por el desierto en paños menores, apenas fueron mencionados por la Hermandad Siria Musulmana.
“Durante un viaje de cinco horas a través de la Siria liberada este septiembre, hablé con mucha gente, desde pastores del desierto hasta monjas y religiosos musulmanes. Hubo expresiones palpables de alegría porque las fuerzas armadas sirias les habían liberado de los terroristas, sumado a ello el amplio apoyo popular e inequívoco al Presidente Bashar al Assad y a las Fuerzas Armadas sirias”.
Esta desastrosa guerra nunca habría ocurrido sin planificación y ejecución estadounidenses. Habría terminado hace años y cientos de miles de bajas se hubieran evitado si hubiéramos cerrado nuestras bases de entrenamiento y logística en Jordania, Turquía, Arabia Saudí y Qatar. La guerra de Siria tuvo poco que ver con la “Primavera Árabe” y mucho que ver con las acciones clandestinas de la CIA, el MI-6, el Mossad israelí, el MIT turco, la DGSE francesa, el GID saudí y otros que trabajaban con la Hermandad Musulmana Siria. Entrenamos y reclutamos a muchos más terroristas de los que matamos, y volveremos a chocar con esos supervivientes en otros momentos y lugares.
A pesar de la firme directiva del Presidente Donald Trump sobre una retirada rápida de Siria, ningún soldado o infante de marina ha salido de Siria. El argumento de que están retenidos por la lucha contra el Estado Islámico no se sostiene.
Enero 7 de 2019.

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EN DESGRACIA LÍDERES DE OCCIDENTE

EN DESGRACIA LÍDERES DE OCCIDENTE
Por Manuel E. Yepe
Para la humanidad fueron sorpresivas, en días recientes, la retirada de Siria del contingente militar estadounidense agresor, las protestas en Francia, la perspectiva de un Brexit duro, el declinar político de Angela Merkel, los aprietos de Netanyahu y la conversión del saudí Mohamad bin Salman en un paria internacional. Las actuales crisis de liderazgo en Europa, Estados Unidos y algunos de sus principales aliados, han sumido a Occidente en un caos llevándolo a uno de sus más críticos momentos de las últimas décadas. Todo ello ha sido provocado por la contradictoria política de Estados Unidos que ha conducido a una disminución de la soberanía y la capacidad de decisión de los aliados de Washington.
Así puede resumirse el contexto regional actual tras el anuncio de la retirada de la participación estadounidense en la agresión de que es objeto Siria, según un enjundioso ensayo del comentarista
internacional Federico Pieraccini publicado en la Strategic Culture Online Journal de Moscú.
A poco de la elección de Donald Trump, los principales líderes de la Unión Europea (Merkel, Cameron y Hollande) manifestaban vacilaciones y síntomas de fracaso. Hollande cayó en las encuestas por sus políticas favorecedoras de los intereses de las élites a expensas de la cada vez más pobre y endeudada población francesa. Cameron, quien para evitar una victoria laborista bajo Jeremy Corbyn prometió una votación sobre el Brexit, perdió por ello su carrera política. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) alemana, sufrió derrotas electorales sin precedentes por sus políticas migratorias y la Canciller Angela Merkel fue duramente criticada y obligada a renunciar a la presidencia del partido.
La situación empeoró en el Reino Unido al dimitir Cameron tras la votación del Brexit y, en Francia, Hollande tuvo que a renunciar a la idea de reelegirse dada a su evidente impopularidad.
Theresa May y Emmanuel Macron reemplazaron a Cameron y Hollande. Macron prometió un renacimiento francés y May, tuvo que negociar enérgicamente con la Unión Europea en aras de obtener las mejores condiciones posibles para el Brexit en marzo de 2019.
Mientras tanto, en Estados Unidos ha habido un fuerte forcejeo entre las élites de la guerra político-financiera por el dominio de la política exterior de Trump. El Presidente, por inexperiencia, ineptitud o intencionalmente, sucumbió ante el establishment de la política exterior con sus ofertas habituales de simultanear
neoliberalismo e imperialismo brutal en un enfrentamiento llevó a la designación de Bolton y Pompeo como modus operandi entre las partes en pugna.
Tal fusión de neoliberalismo e imperialismo brutal en el manejo congresional de los asuntos de política exterior está en el centro de los problemas actuales entre Estados Unidos y el resto del mundo, y sólo está sirviendo para acelerar una transición hacia un orden mundial multipolar. El neoliberalismo y el excepcionalismo están ahora arraigados en la política de “América Primero”, combinando los peores elementos del imperialismo y los intereses de la oligarquía
financiera.
En este caos generalizado que caracteriza al viejo continente, Trump quizás haya dado el primer paso sensato de su presidencia al anunciar la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, ante las protestas de los imperialistas globalistas. Washington está siendo expulsado del Medio Oriente a causa de sus fracasos.
Mientras tanto, el Congreso estadounidense ha aprobado una condena a las acciones saudíes en Yemen y ha retirado el apoyo de EEUU al esfuerzo bélico de Riad, no por preocupación por la difícil situación de los civiles yemeníes que sufren bajo la embestida de las bombas suministradas por Estados Unidos, sino por el deseo de Washington de ganar aplausos por socavar a su aliado Mohammed bin Salman,
anatematizado por las élites políticas y financieras euro americanas. Netanyahu vive una situación precaria por las investigaciones por corrupción a que están siendo sometidas su esposa y la mayoría de su gobierno. La reciente capitulación de Israel en Gaza, que llevó a la dimisión del Ministro de Defensa Avigdor Lieberman, junto con el reciente incidente con los rusos en Siria, así como la perspectiva poco realista de una guerra con Hezbolá, han reducido la imagen de Netanyahu dentro de Israel. Su tiempo se le acaba.
La obediencia ciega a la ideología globalista neoliberal, unida al daño que causa Trump a amigos y enemigos por igual, ha llevado a los líderes europeos y sus aliados del Oriente Medio a una precaria situación de pre crisis de deuda financiera que corre el riesgo de llevar al caos en próximos meses.
Y como si la situación de los líderes occidentales no estuviera suficientemente comprometida, sus pocas acciones conjuntas se deciden en Washington y tienen como objetivo antagonizar a China, Rusia e Irán. Después de 24 meses de la presidencia de Trump, los países europeos han terminado renunciando incluso a la pequeña apariencia de autonomía y soberanía que conservaban. Trump exige lealtad absoluta, sin dar nada a cambio.
Enero 3 de 2019.

EN DESGRACIA LÍDERES DE OCCIDENTE

EN DESGRACIA LÍDERES DE OCCIDENTE
Por Manuel E. Yepe
Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/
Para la humanidad fueron sorpresivas, en días recientes, la retirada de Siria del contingente militar estadounidense agresor, las protestas en Francia, la perspectiva de un Brexit duro, el declinar político de Angela Merkel, los aprietos de Netanyahu y la conversión del saudí Mohamad bin Salman en un paria internacional. Las actuales crisis de liderazgo en Europa, Estados Unidos y algunos de sus principales aliados, han sumido a Occidente en un caos llevándolo a uno de sus más críticos momentos de las últimas décadas. Todo ello ha sido provocado por la contradictoria política de Estados Unidos que ha conducido a una disminución de la soberanía y la capacidad de decisión de los aliados de Washington.
Así puede resumirse el contexto regional actual tras el anuncio de la retirada de la participación estadounidense en la agresión de que es objeto Siria, según un enjundioso ensayo del comentarista
internacional Federico Pieraccini publicado en la Strategic Culture Online Journal de Moscú.
A poco de la elección de Donald Trump, los principales líderes de la Unión Europea (Merkel, Cameron y Hollande) manifestaban vacilaciones y síntomas de fracaso. Hollande cayó en las encuestas por sus políticas favorecedoras de los intereses de las élites a expensas de la cada vez más pobre y endeudada población francesa. Cameron, quien para evitar una victoria laborista bajo Jeremy Corbyn prometió una votación sobre el Brexit, perdió por ello su carrera política. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) alemana, sufrió derrotas electorales sin precedentes por sus políticas migratorias y la Canciller Angela Merkel fue duramente criticada y obligada a renunciar a la presidencia del partido.
La situación empeoró en el Reino Unido al dimitir Cameron tras la votación del Brexit y, en Francia, Hollande tuvo que a renunciar a la idea de reelegirse dada a su evidente impopularidad.
Theresa May y Emmanuel Macron reemplazaron a Cameron y Hollande. Macron prometió un renacimiento francés y May, tuvo que negociar enérgicamente con la Unión Europea en aras de obtener las mejores condiciones posibles para el Brexit en marzo de 2019.
Mientras tanto, en Estados Unidos ha habido un fuerte forcejeo entre las élites de la guerra político-financiera por el dominio de la política exterior de Trump. El Presidente, por inexperiencia, ineptitud o intencionalmente, sucumbió ante el establishment de la política exterior con sus ofertas habituales de simultanear
neoliberalismo e imperialismo brutal en un enfrentamiento llevó a la designación de Bolton y Pompeo como modus operandi entre las partes en pugna.
Tal fusión de neoliberalismo e imperialismo brutal en el manejo congresional de los asuntos de política exterior está en el centro de los problemas actuales entre Estados Unidos y el resto del mundo, y sólo está sirviendo para acelerar una transición hacia un orden mundial multipolar. El neoliberalismo y el excepcionalismo están ahora arraigados en la política de “América Primero”, combinando los peores elementos del imperialismo y los intereses de la oligarquía
financiera.
En este caos generalizado que caracteriza al viejo continente, Trump quizás haya dado el primer paso sensato de su presidencia al anunciar la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, ante las protestas de los imperialistas globalistas. Washington está siendo expulsado del Medio Oriente a causa de sus fracasos.
Mientras tanto, el Congreso estadounidense ha aprobado una condena a las acciones saudíes en Yemen y ha retirado el apoyo de EEUU al esfuerzo bélico de Riad, no por preocupación por la difícil situación de los civiles yemeníes que sufren bajo la embestida de las bombas suministradas por Estados Unidos, sino por el deseo de Washington de ganar aplausos por socavar a su aliado Mohammed bin Salman,
anatematizado por las élites políticas y financieras euro americanas. Netanyahu vive una situación precaria por las investigaciones por corrupción a que están siendo sometidas su esposa y la mayoría de su gobierno. La reciente capitulación de Israel en Gaza, que llevó a la dimisión del Ministro de Defensa Avigdor Lieberman, junto con el reciente incidente con los rusos en Siria, así como la perspectiva poco realista de una guerra con Hezbolá, han reducido la imagen de Netanyahu dentro de Israel. Su tiempo se le acaba.
La obediencia ciega a la ideología globalista neoliberal, unida al daño que causa Trump a amigos y enemigos por igual, ha llevado a los líderes europeos y sus aliados del Oriente Medio a una precaria situación de pre crisis de deuda financiera que corre el riesgo de llevar al caos en próximos meses.
Y como si la situación de los líderes occidentales no estuviera suficientemente comprometida, sus pocas acciones conjuntas se deciden en Washington y tienen como objetivo antagonizar a China, Rusia e Irán. Después de 24 meses de la presidencia de Trump, los países europeos han terminado renunciando incluso a la pequeña apariencia de autonomía y soberanía que conservaban. Trump exige lealtad absoluta, sin dar nada a cambio.
Enero 3 de 2019.
Este artículo se puede reproducir citando al periódico POR ESTO com

Manuel E. Yepe. EL DECLIVE DE LA PRIMACÍA ESTADOUNIDENSE

EL DECLIVE DE LA PRIMACÍA ESTADOUNIDENSE
Por Manuel E. Yepe
Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/

Hubo un momento entre el final de la Guerra Fría en 1991 y el comienzo de la Gran Recesión de 2008, en que reinaba en Estados Unidos gran optimismo sobre la propagación global del liberalismo al estilo estadounidense. Se creía entonces que Estados Unidos podría utilizar su superioridad -económica, militar y política- para dar forma a un mundo donde prevalecieran sus manipuladas versiones de democracia, derechos humanos, interdependencia económica entre las naciones y paz duradera. Durante estos años muchos nuevos miembros fueron admitidos en la OTAN y la Unión Europea. La perspectiva de que la Rusia de Boris Yeltsin se convertiría en una “democracia” neoliberal se consideró cercana. Y se pensó que China sería un actor “responsable” en la comunidad internacional.
Pero ahora, estamos en un momento completamente diferente, dice Stephen Walt en su nuevo libro titulado “El infierno de las buenas intenciones: La élite de la política exterior de Estados Unidos y el declive de la primacía de Estados Unidos” en el que refleja el espíritu de los tiempos actuales.
Los pronósticos sobre la disipación de la preeminencia de Estados Unidos se han vuelto rutinarios. Los partidos y movimientos
antiliberales -de izquierda y derecha, no pocos de estos últimos xenófobos- han surgido en toda Europa, y la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea se acerca. La globalización se enfrenta a una reacción violenta y el nacionalismo intolerante avanza de Brasilia a Budapest.
Las acusaciones de Walt acerca de la política exterior de Estados Unidos después de la Guerra Fría, están caracterizadas como “fracasos visibles sin grandes logros” y consideran que, tanto respecto a la condición general del mundo como a su estatus dentro de él de Washington ha disminuido de manera significativa y sostenida entre 1993 y 2016”.
La agenda liberal internacionalista es atractiva, pero según Walt se basa en tres suposiciones erróneas.
(1) La primera es que otros países acogerían el liberalismo al estilo de Estados Unidos, pese a la diversidad política y cultural del mundo. (2) La segunda, ampliamente compartida por los responsables de la política exterior de Estados Unidos y miembros influyentes de los medios de comunicación, la academia y los grupos de reflexión, es que Estados Unidos podría promover con éxito la política democrática en todo el mundo gracias a la unipolaridad. Los programas de construcción de la democracia de organizaciones supuestamente no gubernamentales como la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), el Fondo Nacional para la Democracia y el Instituto Republicano Internacional surgieron de esta creencia. Y cuando se requieren medidas más duras, el establishment de la política exterior considera que la fuerza militar de Estados Unidos puede vencer a los regímenes despóticos, ganar corazones y mentes e imponer políticas democráticas.
(3) La tercera suposición que subyace en el internacionalismo liberal es que el fin de la Guerra Fría acabará por dejar obsoleto el equilibrio de poder en la política, las esferas de influencia y el nacionalismo basado en la sangre, el suelo y la fe.
A pesar de los miles de millones de dólares gastados en su promoción, la “democracia” modelo estadounidense fracasó en veintisiete estados entre 2005 y 2015.
Para Walt, estas suposiciones constituyen un malentendido fundamental de las fuerzas que dan forma al mundo y, por lo tanto, inevitablemente llevan al fracaso.
Valora que las locuras y fiascos de los últimos veinticinco años se deben al compromiso ciego de este sistema endogámico con el
internacionalismo liberal, visión del mundo que une a demócratas y republicanos y a liberales y conservadores por igual, y que fue adoptada por Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama. Durante estas tres presidencias, el supuesto rector fue Estados Unidos, que por razones de principio e interés propio, debía utilizar su poder sin igual para difundir los valores liberales por todo el mundo. En la práctica, esto significaba diseñar un mundo en el que la mayoría de los países, idealmente todos, abrazaran los ideales “democráticos”, los derechos humanos, la gobernanza global, los mercados y el estado de derecho del modelo estadounidense. Un orden internacional así no sólo preservaría la preponderancia de Estados Unidos, sino que también sería más seguro porque, tal creencia ha sido fundamental para el credo de los internacionalistas liberales y las “democracias” no hacen la guerra contra sus iguales. Tampoco masacran a sus ciudadanos ni producen derramamientos de sangre y agitación que pueda culminar en guerras civiles y estados destrozados.
A pesar de los miles de millones de dólares gastados en su promoción, la “democracia” fracasó en veintisiete estados entre 2005 y 2015. Diciembre 6 de 2018.

LA ILUSIÓN DE DEMOCRACIA EN ESTADOS UNIDOS

LA ILUSIÓN DE DEMOCRACIA EN ESTADOS UNIDOS
Por Manuel E. Yepe
Neil Clark es un periodista independiente, escritor, locutor y bloguero inglés que publica en diversos medios de prensa en el Reino Unido, como The Guardian, el Morning Star, el Sunday Express, la BBC y medios de otros países, incluyendo Russia Today, y varios más de Estados Unidos.
Confiesa que él fue uno de los que ingenuamente creyó hace dos años que Trump sería preferible a Hillary Clinton debido al historial belicista de ésta como canciller de Obama. Pero la triste verdad resultó ser que no había ninguna diferencia. Durante la campaña electoral, Trump se refirió repetidamente a su oponente como “la sinuosa Hillary” y prometió que, si él ganaba, la Clinton sería investigada por un fiscal especial. Sin embargo, tras ser elegido, cambió el discurso: “No quiero hacerles daño (a los Clinton). Son buena gente.”
Hillary ha hecho nuevas trastadas desde entonces y Trump ya está en la Casa Blanca, pero la Clinton, ¿acaso ha sido procesada?
Las recientes elecciones de medio término no despertaron mucho interés en Estados Unidos. ¿Por qué? La realidad es que las elecciones en Estados Unidos no cambian mucho, si es que algo cambian, porque allí la democracia es apenas una ilusión.
“Cada dos años se celebran elecciones en Estados Unidos y se nos ofrece el mismo espectáculo. Gente ordinariamente inteligente hace el ridículo defendiendo la idea de que las elecciones son muy
importantes. ¿Cuándo aprenderán que lo mejor que se puede hacer en Estados Unidos en noches de elecciones es acostarse temprano con una botella de agua tibia y un buen libro?”, ironiza Clark.
En 1992, William Clinton fue electo presidente tras 12 años de republicanismo en la Casa Blanca. Bill Clinton desreguló el sector financiero en beneficio de Wall Street que, gracias a ello, disfrutó de una gran bonanza. En el 2000 George W. Bush proclamó que “no se entrometería en los asuntos internos de otros países aludiendo en contraste al hecho de que William Clinton había bombardeado
Yugoslavia, Irak y Sudán… Pero Bush invadió Afganistán e Irak. Su sucesor, Barack Obama, iba a detener las guerras, incluso aceptó el Premio Nobel de la Paz. Seguidamente, bombardeó Libia y ayudó a avivar el fuego de la guerra en Siria. La reestructuración de las relaciones con Rusia terminó convirtiéndose en aplicación de sanciones a Rusia. El cierre de la ilegal prisión de la Bahía de Guantánamo en Cuba, nunca ocurrió.
Entonces, en 2016, Donald Trump dijo que iba a ser él quien “secaría el pantano”, pero lo que ha hecho es nombrar a gente del pantano para su círculo íntimo. También iba a dejar de bombardear países y a reconstruir las relaciones con Rusia. Pero lo que hizo fue seguir bombardeando países y llevar las relaciones ruso-estadounidenses a su punto más crítico. El presidente que iba a poner es su lugar a los neoconservadores en inequívocos términos, les ha dicho: “¡Únanse a mi equipo, hagamos lo de Irán!”
El poder político no reside en los votantes, sino en los poderosos grupos de presión que “compran” a los representantes electos, que luego actúan en su propio interés, y no en el del pueblo. “No son aquellos que vemos en tiempo de elecciones los que realmente toman las decisiones, sino los que no se ven. Los que están escondidos detrás de la cortina y escriben los cheques”.
Es difícil escapar a la conclusión de que todo ha sido una farsa, como todo lo demás relacionado con la política estadounidense. Los ricos, que se atacan unos a otros en público para el disfrute de los votantes, se conocen entre sí y con sus familias, son todos amigos. Asisten a las mismas bodas, duelos y celebraciones.
En los recientes comicios parciales se vio nuevamente cómo la gente invierte una enorme cantidad de energía emocional en tratar de “detener a Trump”, como si se tratara de una aberración- en vez de reconocer que Trump es un típico presidente de Estados Unidos. “Los demócratas, la otra mitad un poco más liberal del sistema, fueron aclamados hace dos semanas como “salvadores de la democracia” por haber dominado en la Cámara, pero a sabiendas de que en los temas que más importan no habrá cambios importantes. Porque si en Estados Unidos las cosas pudieran ser cambiadas de manera significativa con elecciones, éstas no se efectuarían.
Las elecciones desempeñan una valiosa función de válvula de seguridad, en la medida que brindan una ilusión de democracia a quienes sin tal recurso estarían marchando ante el Capitolio con antorchas y carteles, a gritos de ¡Ya basta!,
Algunos se esfuerzan por convencernos de que los demócratas se están “moviendo a la izquierda”. Falso. Es solo que se necesitan radicales con licencia para mantener a bordo a los radicales genuinos. Los que se esconden detrás de la cortina lo saben. Pero nunca dejarán que los radicales con licencia tengan éxito, concluye el periodista Neil Clark.
Diciembre 3 de 2018.

LA ILUSIÓN DE DEMOCRACIA EN ESTADOS UNIDOS

LA ILUSIÓN DE DEMOCRACIA EN ESTADOS UNIDOS
Por Manuel E. Yepe
Neil Clark es un periodista independiente, escritor, locutor y bloguero inglés que publica en diversos medios de prensa en el Reino Unido, como The Guardian, el Morning Star, el Sunday Express, la BBC y medios de otros países, incluyendo Russia Today, y varios más de Estados Unidos.
Confiesa que él fue uno de los que ingenuamente creyó hace dos años que Trump sería preferible a Hillary Clinton debido al historial belicista de ésta como canciller de Obama. Pero la triste verdad resultó ser que no había ninguna diferencia. Durante la campaña electoral, Trump se refirió repetidamente a su oponente como “la sinuosa Hillary” y prometió que, si él ganaba, la Clinton sería investigada por un fiscal especial. Sin embargo, tras ser elegido, cambió el discurso: “No quiero hacerles daño (a los Clinton). Son buena gente.”
Hillary ha hecho nuevas trastadas desde entonces y Trump ya está en la Casa Blanca, pero la Clinton, ¿acaso ha sido procesada?
Las recientes elecciones de medio término no despertaron mucho interés en Estados Unidos. ¿Por qué? La realidad es que las elecciones en Estados Unidos no cambian mucho, si es que algo cambian, porque allí la democracia es apenas una ilusión.
“Cada dos años se celebran elecciones en Estados Unidos y se nos ofrece el mismo espectáculo. Gente ordinariamente inteligente hace el ridículo defendiendo la idea de que las elecciones son muy
importantes. ¿Cuándo aprenderán que lo mejor que se puede hacer en Estados Unidos en noches de elecciones es acostarse temprano con una botella de agua tibia y un buen libro?”, ironiza Clark.
En 1992, William Clinton fue electo presidente tras 12 años de republicanismo en la Casa Blanca. Bill Clinton desreguló el sector financiero en beneficio de Wall Street que, gracias a ello, disfrutó de una gran bonanza. En el 2000 George W. Bush proclamó que “no se entrometería en los asuntos internos de otros países aludiendo en contraste al hecho de que William Clinton había bombardeado
Yugoslavia, Irak y Sudán… Pero Bush invadió Afganistán e Irak. Su sucesor, Barack Obama, iba a detener las guerras, incluso aceptó el Premio Nobel de la Paz. Seguidamente, bombardeó Libia y ayudó a avivar el fuego de la guerra en Siria. La reestructuración de las relaciones con Rusia terminó convirtiéndose en aplicación de sanciones a Rusia. El cierre de la ilegal prisión de la Bahía de Guantánamo en Cuba, nunca ocurrió.
Entonces, en 2016, Donald Trump dijo que iba a ser él quien “secaría el pantano”, pero lo que ha hecho es nombrar a gente del pantano para su círculo íntimo. También iba a dejar de bombardear países y a reconstruir las relaciones con Rusia. Pero lo que hizo fue seguir bombardeando países y llevar las relaciones ruso-estadounidenses a su punto más crítico. El presidente que iba a poner es su lugar a los neoconservadores en inequívocos términos, les ha dicho: “¡Únanse a mi equipo, hagamos lo de Irán!”
El poder político no reside en los votantes, sino en los poderosos grupos de presión que “compran” a los representantes electos, que luego actúan en su propio interés, y no en el del pueblo. “No son aquellos que vemos en tiempo de elecciones los que realmente toman las decisiones, sino los que no se ven. Los que están escondidos detrás de la cortina y escriben los cheques”.
Es difícil escapar a la conclusión de que todo ha sido una farsa, como todo lo demás relacionado con la política estadounidense. Los ricos, que se atacan unos a otros en público para el disfrute de los votantes, se conocen entre sí y con sus familias, son todos amigos. Asisten a las mismas bodas, duelos y celebraciones.
En los recientes comicios parciales se vio nuevamente cómo la gente invierte una enorme cantidad de energía emocional en tratar de “detener a Trump”, como si se tratara de una aberración- en vez de reconocer que Trump es un típico presidente de Estados Unidos. “Los demócratas, la otra mitad un poco más liberal del sistema, fueron aclamados hace dos semanas como “salvadores de la democracia” por haber dominado en la Cámara, pero a sabiendas de que en los temas que más importan no habrá cambios importantes. Porque si en Estados Unidos las cosas pudieran ser cambiadas de manera significativa con elecciones, éstas no se efectuarían.
Las elecciones desempeñan una valiosa función de válvula de seguridad, en la medida que brindan una ilusión de democracia a quienes sin tal recurso estarían marchando ante el Capitolio con antorchas y carteles, a gritos de ¡Ya basta!,
Algunos se esfuerzan por convencernos de que los demócratas se están “moviendo a la izquierda”. Falso. Es solo que se necesitan radicales con licencia para mantener a bordo a los radicales genuinos. Los que se esconden detrás de la cortina lo saben. Pero nunca dejarán que los radicales con licencia tengan éxito, concluye el periodista Neil Clark.
Diciembre 3 de 2018.
Este artículo se puede reproducir citando al periódico POR ESTO como fuente.

LA GASTADA POLITICA YANQUI CONTRA CARACAS

LA GASTADA POLITICA YANQUI CONTRA CARACAS
Por Manuel E. Yepe
“Para quienes han seguido de cerca a Venezuela en los últimos años, existe una inevitable sensación de algo déjà vu en la política exterior de Estados Unidos hacia la nación sudamericana, porque la estrategia de cambio de régimen que utiliza Washington allí es casi idéntica a la que ha adoptado en América Latina en numerosas ocasiones desde la Segunda Guerra Mundial. Es una estrategia que incluye la aplicación de sanciones económicas, amplio apoyo a la oposición y medidas desestabilizadoras para crear un grado tal de consternación humana y caos que justifique un golpe militar o una intervención militar directa de Estados Unidos.
Esa es la introducción que el escritor e investigador canadiense Gary Leech formula a los lectores de su mas reciente ensayo titulado “Business as Usual: Washington’s Regime Change Strategy in Venezuela” (GreanvillePost, 23/ 11/ 2018).
“Debido a lo bien que la estrategia ha funcionado para Estados Unidos durante más de medio siglo, nuestros líderes electos no ven ninguna razón para no usarla con respecto a Venezuela. En otras palabras, desde la perspectiva de Washington, sus políticas de cambio de régimen hacia Venezuela constituyen la coda de un negocio que ya es la acostumbrada en América Latina”, dice Leech.
Esta estrategia de cambio de régimen no tiene en cuenta si se trata de un gobierno electo democráticamente ni las consecuencias para los derechos humanos de tales intervenciones. Prácticamente todos los gobiernos latinoamericanos que Estados Unidos ha derrocado
exitosamente en los últimos 65 años habían sido elegidos
democráticamente.
Jacobo Arbenz en Guatemala (1954), Salvador Allende en Chile (1973), Jean Bertrand Aristide en Haití (2004) y Manuel Zelaya en Honduras (2009) han sido líderes democráticamente elegidos que han sido derrocados por golpes de Estado con tales métodos. Washington presionó a todos estos líderes con sanciones económicas y campañas de desestabilización que crearon el caos económico y las crisis humanitarias necesarias para justificar una solución militar en sus naciones.
El denominador común en todos estos casos no tiene nada que ver con democracia ni derechos humanos, sino con el hecho de que los gobiernos escarmentados priorizaron los intereses de su propio pueblo por encima de las disposiciones de Estados Unidos.
Así lo demostró la actitud del director de la CIA, George Tenet, durante una audiencia del Comité de Inteligencia del Senado en febrero de 2002, cuando declaró que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, “probablemente no tiene en mente los intereses de Estados Unidos” y dos meses después, Washington promovió un golpe militar que intentaba derrocar al líder venezolano.
Aquel fue el primero de muchos intentos fallidos de EEUU para derrocar a Chávez tras su victoria electoral en 1998. Tras ese fracaso, Washington multiplicó esfuerzos por instalar en Caracas un gobierno con el corazón puesto en los intereses de Estados Unidos.
Aumentó el apoyo a los grupos de la oposición mediante el incremento de fondos para los programas de USAID dedicados al objetivo de alinear a la población contra el gobierno. Wikileaks publicó un cable clasificado enviado desde la embajada de Estados Unidos en Venezuela a Washington en 2006 que decía claramente que el financiamiento de USAID para programas locales buscaba influenciar a los líderes comunitarios alejándolos lentamente del chavismo” y declaraba que el objetivo más amplio de la embajada debía ser “aislar a Chávez internacionalmente”. En 2015, el presidente Obama firmó una orden presidencial que decretaba a Venezuela como una “amenaza extraordinaria para la seguridad nacional” y explicó que las leyes de Estados Unidos exigen que su Administración imponga sanciones a detractores de su país. Sobre esa base, dos años después, Trump declaró que no descartaría una “opción militar” contra Venezuela.
Los principales medios de comunicación estadounidenses han desempeñado su papel propagandístico con una narrativa dirigida a demonizar al gobierno venezolano y calificar a Chávez y Maduro de autoritarios, antidemocráticos e incluso de dictadores. También han centrado su atención en la escasez de alimentos y en una supuesta crisis humanitaria que conduzca a que los venezolanos e ignoren los extraordinarios avances sociales logrados en la educación, la vivienda, la reducción de la pobreza, la democracia participativa y pretendan abandonar su patria.
En política exterior reproduce medidas implementadas con éxito en décadas pasadas que derrocaron gobiernos que no tenían “los intereses de Estados Unidos en el corazón”. .
La estrategia de socavar la democracia e imponer dificultades económicas para lograr un cambio de régimen funcionó en varios países latinoamericanos, pero esta vez, con el pueblo venezolano, Washington pudiera haber topado con la horma de sus zapatos.
Noviembre 29 de 2018.

TERROR AL SOCIALISMO EN LA CASA BLANCA

TERROR AL SOCIALISMO EN LA CASA BLANCA
Por Manuel E. Yepe
Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
https://manuelyepe.wordpress.com/
Precisamente cuando el régimen de Trump y Bolton agrega un nuevo frente de guerra a su teatro de operaciones contra el Tercer Mundo apuntando a la “troika” de Cuba, Venezuela y Nicaragua nada menos que bajo la acusación de ser “socialistas”, el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca (CEA, por sus siglas en inglés) ha divulgado un informe evaluativo titulado Costos de Oportunidad del Socialismo en el que alerta sobre el “regreso” del socialismo al discurso político estadounidense.
El gobierno estadounidense se siente amenazado por un nuevo ascenso de la ideología socialista en Estados Unidos a las puertas de las elecciones legislativas del 6 de noviembre, según se aprecia en dicho informe.
“Coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Karl Marx, el socialismo está viviendo un regreso al discurso político del país. Propuestas políticas autodenominadas socialistas están ganando apoyo en el Congreso y buena parte del electorado”, dice la Casa Blanca en el informe.
Hay quienes piensan que el CEA ha reaccionado así luego de conocer de encuestas recientes que mostraron que los republicanos apoyan mayoritariamente el programa Medicare para Todos que la Casa Blanca tanto se ha esforzado por desacreditar.
El informe de 72 páginas utilizó para su elaboración textos de “libros blancos” del Heritage Foundation y el American Enterprise Institute. Los autores del informe plantean que el socialismo está reapareciendo en el discurso político estadounidense. Y eso le preocupa seriamente a por lo menos un subconjunto del Poder Ejecutivo, hasta el punto de dedicarle páginas enteras a temas tan “apremiantes” como los debates de hace un siglo entre socialistas y citas tan significativas como la de “a cada cual según su capacidad”.
El Consejo de Asesores Económicos (CEA) también compara políticas vagamente socialdemócratas -como la exclusión de intereses privados de la atención de la salud – con el Gran Salto Adelante de Mao Tse Tung. “Hay periodistas y analistas que afirman abiertamente que los programas de pagador único son más eficientes y sus objetivos tienen un espíritu similar a los de Lenin y Mao”, de acuerdo al CEA. Entre las propuestas que se analizan está la sanidad pública universal, que aunque está lejos de formar parte del debate de la opinión pública ha empezado a ganar adeptos tras el impulso dado a este tema por demócratas progresistas como el senador Bernie Sanders, ex aspirante a la candidatura presidencial demócrata en las elecciones de 2016.
“Iniciativas como la salud pública universal están muy en consonancia con los planteamientos del socialismo”, indicó el director del CEA, Kevin Hassett, en una rueda de prensa.
Si la sanidad pública tuviese que ser financiada con mayores impuestos, explicó Hassett, provocaría “una caída del PIB del 9%”. El documento es inusual ya que la labor de la CEA es ofrecer criterios desde un punto de vista académico y no partidista.
Hasset vincula a políticos del ala más progresista del Partido Demócrata, como Sanders y la senadora Elizabeth Warren, quienes defienden un modelo socialdemócrata dentro de una economía de mercado, con iconos del pensamiento histórico socialista como Karl Marx y Vladimir I. Lenin.
En varios actos electorales previos a las legislativas de medio término del seis de noviembre, el presidente estadounidense Donald Trump ha desbarrado contra Venezuela y su revolución bolivariana advirtiendo que “si resultaran electos candidatos demócratas como los aspirantes a Gobernador de Florida, Andrew Gillum, y a Senador por Texas, Beto O’Rourke, Estados Unidos correría el riesgo de convertirse en otra Venezuela.
“Los demócratas quieren subir los impuestos masivamente e imponer el socialismo en nuestro país. Seremos otra Venezuela”, dijo Trump recientemente en un mitin en Nevada.
Las conclusiones a que llega el informe del CEA son las que cabía esperar: a Venezuela le va mal y a los mercados libres, bien. Pero lo que el informe verdaderamente demuestra es que la Casa Blanca se siente amenazada por un ascenso de las ideas socialistas cuando más intensa es su cacería de brujas.
La actitud del CEA respecto al Medicare para Todos es una indicación de que lo que le preocupa es la idea de que surja un socialismo democrático específicamente norteamericano.
“Coincidiendo con el 200º aniversario de Karl Marx, el socialismo renace en el discurso político. Las propuestas políticas de
socialistas ganan apoyo en el Congreso y en buena parte del
electorado”, lamenta la Casa Blanca en su informe.
Noviembre 5 de 2018.

Este artículo se puede reproducir citando al periódico POR ESTO como fuente.

El RESURGIR DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

El RESURGIR DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
Por Manuel E. Yepe

En Occidente en general, y en Europa en particular, se asiste al resurgimiento de los partidos políticos. Tanto viejos partidos como el Laborista británico, como nuevos como el Podemos de España y el Insumiso de Francia, han experimentado aumentos espectaculares en los años recientes, con notables innovaciones organizativas.
Paolo Gerbaudo, sociólogo británico de la universidad King´s College y especialista en movimientos sociales y partidos, concede gran importancia a este renacimiento dado que durante muchos años los sociólogos y politólogos han predicho, casi unánimemente, que los partidos políticos estaban perdiendo preeminencia en las sociedades digitales globalizadas y altamente diversificadas.
De hecho, la actual revivificación de la izquierda europea ha desmentido tales pronósticos, porque la tecnología digital allí no ha suplantado al partido y, más bien, los activistas de los partidos han utilizado sus avances para desarrollar mecanismos innovadores para atraer a los ciudadanos, sin que hayan dejado de afirmar que la lucha política es su principal instrumento de trabajo.
La revitalización de los partidos políticos en el viejo continente se ha hecho evidente, en primer lugar, por el incremento de sus miembros, contrastante con la disminución de la membrecía que muchos partidos históricos europeos venían experimentando desde la década de los años ochenta del siglo XX, afirma Gerbaudo.
En Gran Bretaña, el Partido Laborista está próximo a alcanzar los 600.000 miembros, después de haber tocado a fondo con sólo 176.891 en 2007 al final del liderazgo de Tony Blair. En Francia, el movimiento Francia Insumisa de Jean-Luc Melenchon cuenta con 580.000 partidarios, lo que lo convierte en el mayor partido de Francia a sólo un año y medio de su fundación. En España, el partido Podemos, fundado en 2014, cuenta con más de 500.000 miembros, más del doble que el partido socialista tradicional.
Incluso en Estados Unidos, un país que durante la mayor parte de su historia ha carecido de partidos socialistas con militancia de masas en el sentido europeo del término, se observa una tendencia algo similar en los Socialistas Demócratas de América (DSA), la formación socialista más grande del país, que ha crecido hasta alcanzar los 50.000 miembros tras la candidatura de Bernie Sanders para la nominación demócrata en 2016.
Según Gerbaudo, este espectacular crecimiento del número de miembros de los partidos de izquierda “moderada”, muchos de los cuales son nuevas formaciones, contrasta con las previsiones que hasta hace poco hacían muchos politólogos. Entre la década de 1990 y el período inmediatamente anterior a la crisis financiera de 2008, muchos académicos coincidieron en predecir la desaparición definitiva de los partidos políticos. En medio de la creciente apatía de los votantes y la disminución del número de sus miembros, los partidos políticos eran considerados por muchos una reliquia del pasado en tanto que la teoría posmoderna del “fin de la historia” profesaba que la historia del partido -actor histórico decisivo en la mayoría de las teorías marxistas tradicionales- había concluido.
El académico del King´s College británico sostiene que el nazismo y el estalinismo demostraron hasta qué punto un partido podía convertirse en una máquina empeñada en manipular a sus miembros e imponer una obediencia inquebrantable. Pero tan grave y problemático como ello fue la forma en que esta crítica se conjugó con el resentimiento liberal de larga data contra los partidos políticos, aguijoneada por un miedo antidemocrático a las masas organizadas y sus demandas de control democrático y redistribución económica.
Este discurso liberal de crítica al partido político se remonta a los orígenes de la democracia moderna. Atacaban a los partidos políticos por someter al individuo a la obediencia y la uniformidad, y argumentaban que en lugar de servir a los intereses generales de la sociedad, los partidos terminaban defendiendo el estrecho interés de una facción.
En los tiempos neoliberales, esta preocupación por la libertad individual ha encontrado una nueva forma de expresarse en la sobrevaloración de la iniciativa empresarial y de la espontaneidad de las fuerzas de mercado no reguladas, haciendo que todas las formas de organización colectiva parezcan ilegítimos impedimentos a la propiedad privada y la libertad individual.
Irónicamente, dice Gerbaudo, gran parte del rechazo que la gente siente hoy en día hacia los partidos políticos es producto de la ideología neoliberal, y de la forma en que durante los años 1990 y 2000 esta ideología facilitó la transformación de los viejos partidos de masas de la era industrial en nuevos “partidos líquidos” al estilo de los “partidos profesionales/electorales” estadounidenses, cuyo cinismo ha sido capturado en el imaginario público por series de televisión como House of Cards y The Thick of It, con spin doctors y encuestadores y consultores de comunicación que sustituyen con ventaja a los viejos apparatchiks y cuadros del partido.
Octubre 29 de 2018.

VIAJE AL INFIERNO ISRAELÍ DE YAMAM

VIAJE AL INFIERNO ISRAELÍ DE YAMAM
Por Manuel E. Yepe
La revista estadounidense Vanity Fair fue premiada por el régimen de Tel Aviv concediéndole la exclusiva de un relato acerca de la fuerza especial de policía Israelí YAMAM, que es hoy una de las unidades antiterroristas más tenebrosas del mundo porque sus tácticas represivas le han dado un controvertible prestigio.
Con la firma de Adam Ciralsky, la publicación incluyó el 7 de octubre un reportaje titulado “Desde el interior de la operación
antiterrorista de más guardado secreto…”. El autor relata su llegada a un complejo fortificado en el valle de Ayalon, entre Jerusalén y Tel Aviv donde opera YAMAM, una banda de operativos antiterroristas cuyo trabajo durante cuatro décadas ha estado envuelto en secreto impenetrable. El periodista cruzó por un puesto de policía fronteriza israelí uniformada de combate y entró en un cobertizo a prueba de explosiones donde le escanearon sus credenciales, guardaron bajo llave sus dispositivos electrónicos, y un oficial de contrainteligencia les ofreció un sermón de advertencias.
“No revelen nuestra ubicación”, “no retengan nuestras caras”, “olviden nuestros nombres” y “traten de olvidarse todo lo que vean”, fueron las instrucciones básicas.
YAMAM forma parte de la policía nacional de Israel. No se subordina al ejército ni al Mossad (agencia central de inteligencia), ni al Shin Bet (servicio de seguridad nacional) israelí. Su situación en el organigrama de Israel es más parecida a la del M.I.5 de Gran Bretaña, aunque, recientemente, el conflicto israelí-palestino ha desdibujado algunas de las líneas divisorias entre las tareas de estas agencias. El encargo principal de YAMAM consiste, según los anfitriones, en frustrar planes terroristas, involucrarse con los militantes contrarios durante los ataques, combatir a los llamados sindicatos del crimen e impedir las incursiones en la frontera.
YAMAM se considera la agencia más calificada de su clase en Occidente para enfrentar una guerra de espionaje. La organización ha ideado nuevas metodologías para responder a los incidentes terroristas y tiroteos en masa, que hasta ahora solo compartía con algunos pocos homólogos suyos políticamente afines de todo el mundo. En una época en la que los veteranos del llamado Estado Islámico o ISIS están atacando objetivos occidentales fuera de sus fortalezas en el Oriente Medio, su experiencia es muy demandada. Cada vez más, los más altos jefes de inteligencia y de policía del mundo recurren a YAMAM (acrónimo hebreo que significa “unidad especial de policía”).
Sin embargo Israel, que como potencia ocupante enfrenta una condena internacional por su guerra desigual contra los palestinos, alardea de que algunos altos funcionarios de gobiernos que son muy críticos de Israel en el escenario mundial han comenzado a solicitar de ellos ayuda para sus problemas de seguridad más intratables. Y el régimen israelí, evidentemente, han sentido que ha llegado la hora de compartir esas experiencias suyas con otros países, claro que en su beneficio propio.
El objetivo principal asignado a YAMAM es el de frustrar planes terroristas contra el gobierno prematuramente, involucrar en ello a los militares durante los ataques, combatir a los “sindicatos del crimen” e impedir las incursiones en la frontera. En contraste, fuerzas militares a menudo son llamados a hacer frente a las manifestaciones de protesta en Cisjordania, utilizando lo que los activistas de derechos humanos califican de una fuerza exagerada. Pero ante protestas a lo largo de la valla que separa a Israel de Gaza, cuya organización se atribuye a Hamás solo son utilizadas Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) ajenas a YAMAM. Son estas fuerzas de IDF las que generalmente son acusadas de dar muerte a palestinos desarmados, según Ciralsky,
Cuando Hamás envía cometas o globos transportando armas a Israel, o cuando realiza lanzamientos de cohetes, es el IDF el que responde con devastadores ataques aéreos. En ellos participan ocasionalmente miembros del YAMAM, aunque en buena medida desempeñando un papel secundario.
Durante un año, el autor del trabajo periodístico y su equipo viajaron a entrenarse e intercambiar tácticas con sus homólogos
estadounidenses, franceses y alemanes, en aspectos como la retoma de trenes de pasajeros, la frustración de ataques suicidas y el desarme de hombres armados con granadas o bombas.
La tecnología de YAMAM incluye robots y drones, y deslumbra a los no iniciados. Pero también lo hacen las estadísticas: YAMAM realiza un promedio de unas 300 misiones al año en las que sus comandos han impedido la explosión de no menos de 50 “bombas de relojería” portadas por suicidas en ruta hacia sus objetivos y cientos de otros ataques en etapas tempranas.
YAMAM es una manifestación lamentable de la más moderna tecnología diseñada en función del genocidio contra Palestina, una nación cuyo pueblo aspira legítimamente a su espacio soberano.
Octubre 25 de 2018.